De Blas Infante a Coria: viaje soñado
IGNORANCIA o tal vez familiaridad. "¿Dónde va? ¿A Blas?", le pregunta uno de los operarios del Metro al viajero al que la máquina le ha succionado una moneda de dos euros. En realidad le pregunta si va a Blas Infante, estación situada entre San Juan Bajo, donde tiene lugar la escena, y Parque de los Príncipes.
Blas Infante murió como un mártir y vive como un santo. Ayer se cumplieron 74 años de su fusilamiento. Salió de Villa Alegría y nunca volvió a esa casa que él mismo diseñó en el límite entre Coria, donde era notario, y La Puebla del Río. Desde la ventanilla del autobús M-140 se ve la casa. El viajero puede subirse en la parada de la Avenida Blas Infante, metáfora del viaje de vuelta que nunca hizo el titular de la calle y de la estación de Metro.
Casi tres cuartos de siglo después de aquel verano sangriento, y no por los toros de Hemingway, policías y sindicalistas (UGT y Sindicato de Obreros del Campo) son vecinos de calle. Por la Avenida Blas Infante pasa el autobús de la línea 41 de Tussam con la palabra Tablada en el rótulo. Remite a La verdad sobre el complot de Tablada, libro que Blas Infante publicó el mismo año 1931 de su instalación en Villa Alegría.
Miguel Ángel Fernández Bizcocho, 26 años, y Noelia Cabello, 23, son cuñados. Vuelven en autobús a La Puebla de ver en el hospital a la madre de Miguel Ángel. El joven trabaja de fumigador en la arrocería Herba, la fábrica más importante que aparece en el trayecto. "Una vez nos llevaron de excursión a la casa de Blas Infante cuando estaba en el colegio San Sebastián. Aún no era museo. Durante un tiempo trabajé en un supermercado y le llevaba los mandados al castillo a Luisa, la hija mayor. Muy buena gente". La última inquilina familiar de la casa.
Noelia escucha a su cuñado, le suena el nombre del notario. "Estoy pegada". Trabaja de camarera en un bar de La Puebla, el oficio que ejerció en la emigración holandesa Luis Blas Infante, el único hijo varón del político asesinado. El padre de Noelia es hermano de Manuel y Faustino Cabello, dos de los cinco componentes de Los Romeros de La Puebla.
"Creo que se ha equivocado de persona. Llevo un mes viviendo en Coria y soy uruguayo". Alejandro Morilla, 55 años, es artesano del cuero y vive desde hace treinta años en Andalucía. Si es de Uruguay, el fútbol lo arregla todo. "La garra charrúa es única. Yo soy de Cardona, la capital del tango, donde trabajaba de enfermera la Coca Pérez, que lo bailaba como los ángeles. Era la madre de Víctor Hugo Morales, al que todavía se le escucha retransmitir el gol de Maradona a Shilton". Tiene su Padre de la Patria. "José Gervasio Artigas, que huyó con el Negro Ansina y murió en Paraguay. Se le recuerda cada 25 de agosto".
El 29 de agosto cumplirá 63 años Josefa, que lleva más tiempo en Coria que en su Gelves natal. Este verano ha sido abuela por séptima vez. "A mí me estaban operando de este brazo el 8 de junio y el 9 estaba pariendo mi hija". Vino Fátima, su séptima nieta. Tres varones y dos hembras. Ningún notario en la familia. "El mayor es barman, el segundo guardia civil". De Blas Infante dice que "era una persona honorable". Epíteto que se atribuye a quien preside la Generalitat catalana. A uno de ellos, Lluís Companys, lo visitó Infante en el penal de El Puerto. Josefa no conoció a ninguna hija de Blas Infante. "Sí he tratado a la duquesa de Alba, que tenía un terrenito en Gelves".
Carmen Guerrero Copete nació en Villanueva de San Juan en enero de 1933. El mismo año que Blas Infante compone en Villa Alegría el himno de Andalucía. "Vivíamos en Osuna y cada vez que veníamos a Sevilla, mi padre nos llevaba al sitio de la carretera de Carmona donde lo fusilaron". A sus 77 años, dice que ha mandado los papeles para Gran Hermano. Lleva cuarenta Rocíos a su espaldas como cocinera. "Ahora voy con la hermandad de La Puebla. Antes fui con los Leflet de Coria, con el torero Julio Robles, con la Pantoja antes de que se casara con Paquirri". Le señala al periodista las almenas de la casa que levantó Blas Infante cuando cambió la notaría de Isla Cristina por la de Coria. "Me voy a ir a Lourdes con los presos de Morón", dice esta mujer nacida en plena República y que tenía tres años cuando la guadaña llegó a esta casa que se divisa desde la línea M-140.
Una casa luminosa, única, que el beaterío de la política convirtió en santuario. Para un santo laico que nació en Casares y se casó en Peñaflor con Angustias Parias.
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