Canalla a todas horas

l Calle Torneo, 23.

26 de marzo 2009 - 05:03

CAFÉ CANALLA

Por mucho que se empeñe la Real Academia Española, hace mucho que la palabra canalla adquirió una connotación positiva, atractiva, glamourosa casi. Apetecible. Algo así intuyeron Carlos y Josu cuando se lanzaron a abrir su nuevo bar, en el 23 de la calle Torneo, y lo bautizaron como Café Canalla.

Fue a finales de 2007, aunque su apertura definitiva se produjo en septiembre de 2008. Hace poco tiempo, pero ha bastado para consolidarlo en la noche de Sevilla. ¿Qué tiene de especial? "Pues la música y el ambiente", resume Carlos, propietario también de otros dos bares de amplio horario, el Elefunk y el Jackson.

El Café Canalla tiene dos caras: una de día, otra por la noche. Como tanta gente. Por la tarde es una agradable cafetería que, recién inaugurada la primavera, se beneficia de su terraza, propicia para recibir los rayos del sol. En épocas más frías, las mesas del interior son otra opción, que permite además ver el local y su decoración popera, vinilos incluidos. Por la noche es otra historia.

Repleto de manera habitual las madrugadas entre jueves y domingos, las tardes sirven para calentar motores. Aunque la música más pinchada destaca por sus tintes poperos, los jueves por la tarde inauguran el amplio fin de semana con jazz en directo. Entre las 20:00 y las 24:00, más o menos. "Y va teniendo su público", aclara casi sorprendido Carlos, que ha visto cómo la iniciativa está ya en la cabeza de más de uno, que incluso se acerca por el bar el miércoles, cuando los mismos músicos ensayan en el Canalla.

A partir de las 24:00, todo cambia. Carlos lo resume sin rodeos: "Los fines de semana está hasta arriba". El público es variopinto, y a esas horas recoge a mucha gente de la vecina Alameda, lanzada a la búsqueda de un bar que no cierre. En Torneo, la cosa está clara: el Canalla o el vecino Malandar.

Una Alameda que Carlos conoce desde hace años y que aprecia "descafeinada" con los cambios, aunque "con su punto bueno" comparada con más conflictivas épocas pasadas.

Pero no hay que alarmarse, ya se dijo, por los nombres de los bares. Al Canalla acude desde gente que superó hace algunos años los 20 hasta otros que rondan la cincuentena. El resultado: un ambiente animado pero tranquilo, sin conflicto ninguno. Un problema, si acaso: por las noches hay muchísima gente. La ocupación de los propietarios es entonces evitar las colas en la puerta, para evitar las molestias a los vecinos.

¿Pero no había crisis? Carlos tiene su teoría: "La gente es la misma, y sigue saliendo. Pero se gasta menos. El que se tomaba cuatro copas, se toma dos. Y se vende mucha más cerveza, y hasta más tarde".

Y, bueno, está la música. Más popera, o rockera, con bastante música de los 80, aunque todo depende de quién pinche ese día. Varios son los habituales: Ventura; Doo-Bie Brothers, que se ocultan tras coloridas máscaras de lucha libre mexicana; Space-man; Charlie, de The Vagos, y Jesús Boogaloop.

Los domingos por la tarde pueden servir para rematar el fin de semana a tiempo para acostarse a una hora prudente, por si hay que madrugar el lunes. Con dj en directo, comenzaron como domingos canalla, y mantienen la filosofía.

Y queda algo más. El Espacio Canalla: ocupado durante marzo por Miguel Ángel Concepción, autor de Isla Cristina, es el escaparate del bar, que el Canalla cede para que los artistas muestren su obra. Por lo visto, hay cola para exponer.

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