Cantillana Piden tres años de cárcel para dos policías locales por agredir a un conductor

  • Le dieron el alto por saltarse una señal y se resistió

  • Sufrió fractura de costilla y lesiones

La Fiscalía Provincial de Sevilla ha pedido una pena de tres años de cárcel para J.A.C.M. y a R.B.O., dos agentes de la Policía Local de Cantillana (Sevilla), por agredir en 2008 a M.L.P., que se resistió cuando los agentes fueron a darle el alto por saltarse una señal de tráfico y para el que el Ministerio Público solicita una pena de año y medio de prisión al culparle de un atentado a la autoridad.

El juicio se va a celebrar once años después de los hechos porque la causa ha estado paralizada hasta en tres ocasiones, la última en 2014.

La Fiscalía acusa a los agentes de un delito de lesiones con instrumento peligroso con atenuante de dilaciones indebidas y el agravante de prevalimiento de cargo público por el que solicita, para cada uno, tres años de cárcel.

Los hechos sucedieron en 2008 y los agentes de policía prestaban servicio en Cantillana

El Fiscal considera a M.L.P. culpable de un delito de atentado, por el que pide una pena de un año y seis meses de prisión, y de dos delitos leves de lesiones por el que pide, para cada uno de esos delitos, una multa de un mes con cuota diaria de seis euros. Cabe apuntar que en esos tres delitos concurre el atenuante de dilaciones indebidas.

El 23 de diciembre de 2008, los dos agentes se encontraban prestando servicio cuando observaron que M.L.P. circulaba en ciclomotor sin respetar las señales de tráfico. Le requirieron que detuviera el vehículo, y al hacer caso omiso a sus indicaciones, llegó a continuar la marcha en sentido contrario a la circulación, “emprendiendo huida e iniciándose una persecución”.

El juicio se va a celebrar once años después de los hechos porque la causa ha estado paralizada hasta en tres ocasiones, la última en 2014

Al intentar detenerlo, éste “con ánimo de producir un menoscabo físico en la integridad de los agentes” procedió “a forcejear con los mismos”, motivando que lo tuvieran “que tumbar en el suelo e introducirlo a la fuerza en el vehículo policial”. Los agentes, ante “la agresividad que mostraba” M.L.P., decidieron trasladarlo a un centro de salud donde éste se dirigió a los policías “con las frases de “os voy a matar a todos, no vais a quedar ninguno’”.

En dependencias policiales, los agentes “con ánimo de atentar contra la integridad física” del otro acusado “y haciendo uso de una porra metálica”, lo agredieron “repetidas veces” en diferentes zonas del cuerpo, “golpeándole en la cara, en el costado, en la pierna y en el brazo derecho”.

M.L.P. sufrió fractura de costilla que necesitó tratamiento quirúrgico, y lesiones que tardaron curar 30 días.

En cuanto a los policías, R.B.O. sufrió una "erosión en el tercer dedo de la mano derecha y la pierna derecha" y requirió de cuatro días para recuperarse, mientras que J.A.C.M. padeció una contusión en el codo y también se curó a los cuatro días.

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