Cine Alameda Claros síntomas de decadencia

Entrada al Alameda Multicines, con las cuatro taquillas cerradas. Entrada al Alameda Multicines, con las cuatro taquillas cerradas.

Entrada al Alameda Multicines, con las cuatro taquillas cerradas. / Juan Carlos Muñoz

Los signos de decadencia del Alameda Multicines son evidentes. Sólo funcionan dos de las cuatro salas; en las otras dos se estropeó el aire acondicionado. La propiedad rescindió el contrato con la empresa de seguridad. Cerradas las cuatro taquillas, el encargado del cine es el que vende las entradas.

“El cine sigue funcionando dentro de la realidad de que en esta ciudad la gente no va a los cines del centro”, dice un representante de la empresa Unión Cine Ciudad. “Está todo en el aire, pero de momento no tenemos ninguna instrucción. El público le ha dado la espalda”, añade el portavoz de la familia Hernández.No tiene demasiado predicamento el cartel de Audrey Hepburn con la frase: El cine es un regalo. Entra la gente a cuentagotas, mientras se van llenando las mesas de los dos bares situados junto al multicines, en la plaza Pedro Zerolo, para ver el partido del Sevilla contra el Qarabag. Uno de los que lo ve es el cineasta Santi Amodeo, probablemente el hombre de cine que más cerca vive de este complejo cultural que abrió en la primavera de 1977, con la legalización de los partidos y las elecciones. Muchas asignaturas pendientes, como la película de Garci con la que inauguró su cartelera. Pasaron 42 veranos, como el guarismo de la película de Robert Mulligan.

La entrada al Multicines es por la calla Ana Orantes, antigua calle Potro en la que entre 1850 y 1852 vivió Gustavo Adolfo Bécquer. “A este cine le quedan tres telediarios”, dice uno de los trabajadores de la compañía. Por la parte que da a la calle Jesús del Gran Poder, permanece el reclamo de sus comienzos, Alameda Multicines Multicentros Bingo, de 10 de la mañana a 4 de la madrugada. Y tres carteles, el de Grandes Estrenos y dos de Próximamente, la india Señor y La Familia Adams, estreno de octubre.Unión Cine Ciudad lleva el Avenida Multicines y el cine Cervantes, en la calle Amor de Dios. En ambos casos supo diversificar la oferta. En el Avenida, con las películas en versión original. “La clave ha sido dar una programación de cine europeo”, dice el directivo de la empresa.

En el Cervantes hay cola en la puerta para la ópera Rigoletto. Aguarda el arquitecto Antonio Barrionuevo, que tampoco tiene noticias de un posible cierre o final de actividad del Alameda Multicines. “El edificio está muy mal, pero es un cine”. Las oficinas de la empresa siguen estando en el Edificio Alameda, donde estuvo el Bingo y la sede del primer festival de cine de Sevilla, que trajo a este multicines en 1980 a Otto Preminger y a Sylvia Krystel, la popular Enmanuelle, que fue todo un acontecimiento.

El júbilo se extiende con los goles del Sevilla en los bares y casi nadie entra en el cine. A pesar del tirón de Brad Pitt y Luis Tosar.

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