Calle Rioja

Conversaciones en Sierpes (y en la Catedral)

  • El encuentro entre el director del Curso de Temas Sevillanos y el ex cónsul de Estados Unidos en Sevilla da pie a cuatro formas distintas de honrar el día de la Hispanidad

Jerry Johnson con Antonio Bustos en la calle Sierpes. Jerry Johnson con Antonio Bustos en la calle Sierpes.

Jerry Johnson con Antonio Bustos en la calle Sierpes. / Juan Carlos Vázquez

DOS chavales octogenarios. Al cronista le cupo el privilegio de hacer las presentaciones. Jerry Johnson, que fue cónsul de Estados Unidos en Sevilla, ha seguido dando clases de Literatura hasta cumplir los 80 años. Antonio Bustos cumplió 82 el 2 de abril, hijo de la primavera del 36, y lleva ya 31 ediciones con el Curso de Temas Sevillanos. Los saludos se produjeron ayer en la calle Sierpes, entre la confitería La Campana y la Papelería Ferrer, dos negocios del siglo XIX que son historia viva en el siglo XXI.

Hay distintas maneras de celebrar el día de la Hispanidad, palabra tan denostada. Una de ellas podría ser el enriquececor mestizaje entre Jerry Johnson, un norteamericano que se especializó en la poesía de Juan Ramón Jiménez y que ha estudiado muy bien a los autores del 27, y la madre de sus hijos, Pilar Marín, salmantina, que hizo su tesis doctoral sobre Hemingway, John dos Passos y la presencia de escritores norteamericanos en la guerra civil española.

En sus bodas de plata, el Festival de las Naciones que puso en marcha en 1993, en plena depresión post-Expo, Sergio Frenkel, se dedica este año a Argentina, el país de su promotor, y tiene una vez más como epicentro el Prado de San Sebastián, a dos pasos del escenario que ocupó la Exposición Iberoamericana de 1929. Un certamen que ha sobrevivido a cinco alcaldes y a tres pontífices y cuya clausura coincidirá con el comienzo de la campaña de las andaluzas.

De todas las celebraciones posibles del día de la Hispanidad, que hace medio siglo Televisión Española conmemoraba todos los 12 de octubre poniendo Agustina de Aragón, hay dos excursiones literarias igualmente recomendables. América se titula el capítulo séptimo del libro de María Elvira Roca Barea Imperiofobia y leyenda negra, un caso atípico de ensayo convertido en superventas. En ese capítulo dice la autora que “jurídicamente hablando, el Nuevo Mundo nunca fue colonia de España”.

Esta profesora malagueña que nació en El Burgo y es profesora en Alhaurín habla de uno de los legados más colosales, el de los caminos reales: el que iba de México a Veracruz cuenta con el apoyo biliográfico del catedrático sevillano Ramón María Serrera;habla del Camino Real de Lima a Venezuela; el de Chiapas que iba de México a Venezuela. La obra más ambiciosa fue el Camino Real de Tierra Adentro, 2.560 kilómetros entre México y Santa Fe de Nuevo México, 650 de esos kilómetros en territorio de Estados Unidos.Un camino real que estuvo abierto entre 1598 y 1882 y que el 1 de agosto de 2010 lo declaró la Unesco patrimonio de la Humanidad.

En 2010 España ganó tres Mundiales: el del gol de Iniesta a Holanda en Sudáfrica;el Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, camino real de Lima a Barcelona, cuna del boom de las letras; y la declaración por la Unesco de este camino Tierra Adentro que evoca tantas películas del Oeste y donde inspiró una de sus novelas el americanista Alfredo Jiménez Núñez.

Hay una cuarta posibilidad de sumarse a esta celebración que en Sevilla cristalizó en el Archivo de Indias. Una herramienta que Carlos III puso en marcha para contrarrestar precisamente toda la piratería intelectual que desembocó en la hispanofobia y las leyendas negras. De España vengo, como cantaba Montserrat Caballé, de nuestro país llegaron al Nuevo Mundo una legión de ingenieros y arquitectos que construyeron fortalezas, caminos reales y catedrales.

De las catedrales de Tierra Adentro, metáfora para las que se hicieron en España, Julio Llamazares presenta esta tarde en la Biblioteca Infanta Elena su libro Las rosas del sur, un recorrido por 74 catedrales, incluida la de Sevilla. No está San Mamés porque pertenece a otra religión. La Expo 92 conmemoró el quinto centenario de la evangelización de América. Las catedrales de Lima o de La Habana son parientes nade lejanas de las de Burgos o Toledo. Los constructores de la Edad Media, llama el medievalista Rafael Cómez a los que levantaron esos prodigios de la fe, alfabetos de piedra para una población que en muchos casos no sabía leer ni escribir.

Jerry Johnson lleva consigo su Curso de Temas Americanos. Enamorado de Sevilla hasta los tuétanos, sin caer nunca en la complacencia, todavía le confunden algunos con Carlos Amigo Vallejo. Dos torres de la misma generación. Estados Unidos pasó sin pena ni gloria por la Expo –en su pabellón está la Facultad de Comunicación–, pero ese país dejó a uno de sus más ilustres compatriotas que encontró a su Malinche en Salamanca y ayer paseaba por el tramo de la calle Sierpes donde cada primavera, inicio de la carrera oficial, los barrios de la ciudad mandan a sus titulares para llegar hasta la Catedral, nuestra rosa del sur.

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