Análisis de las vías de transmisión en la desescalada

Coronavirus Sevilla: ¿Cómo relacionarse sin riesgo de contagio?

  • Especialistas en Enfermedades Infecciosas y Medicina Preventiva y Salud Pública explican qué se sabe hasta hoy sobre la transmisión del coronavirus y cómo hay que actuar para evitar su propagación

Una abarrotada calle de la ciudad en el inicio de la fase 3 de la desescalada en Sevilla. Una abarrotada calle de la ciudad en el inicio de la fase 3 de la desescalada en Sevilla.

Una abarrotada calle de la ciudad en el inicio de la fase 3 de la desescalada en Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

Ahora que buena parte de los españoles empiezan a recuperar hábitos y libertades perdidas hace prácticamente tres meses a causa del coronavirus, el control de las relaciones sociales es la clave para evitar los temidos rebrotes de un virus que en Sevilla se ha cobrado 289 vidas.

A medida que el país ha salido de la cuarentena, se han ido recuperando actividades hasta hace poco inimaginables como ver a familiares, reunirnos en terrazas, pasear en parques, hacer deporte con amigos o ir a la playa o la piscina. Costumbres recuperadas desde la primera fase de un estado de alarma que tiene los días contados y que concluirá el próximo domingo 21 de junio. Será entonces, cuando lleguemos a la también muy mencionada nueva normalidad. Sin embargo, el riesgo de infección sigue presente por lo que, aunque no será un estado de alarma, se seguirá restringiendo ciertos derechos y libertades precisamente para garantizar que no haya rebrotes de coronavirus y especialmente hasta el hallazgo de una vacuna que pueda controlar la pandemia.

La nueva normalidad se caracteriza por una serie de medidas y restricciones entre las que las autoridades sanitarias destacan tres grandes normas: el uso de las mascarillas, la distancia social y el fomento del teletrabajo. Pautas todas orientadas a regular las relaciones y distancias entre las personas como la clave para mantener el virus a raya. Aunque el aislamiento social, la higiene de manos y el uso parcial de las mascarillas han marcado estos tres meses de confinamiento, el nuevo escenario, con la autorización de mayores interacciones sociales, obliga a actualizar las recomendaciones sanitarias a la sociedad. Pero, ¿qué sabemos hasta hoy sobre la transmisión del SARS-CoV-2 y cómo debemos actuar para prevenir su propagación?

Si pretendemos evitar nuevos brotes de Covid-19 lo primero que hay que tener en cuenta es la transmisión del coronavirus. Conocer las vías de contagio, la capacidad de transmisión en diferentes grupos de población, los lugares relacionados con mayor riesgo de exposición, así como desentrañar cómo ocurren los eventos de transmisión local. En este contexto, especialistas en Enfermedades Infecciosas y Medicina Preventiva y Salud Pública de los hospitales Virgen Macarena, Virgen del Rocío y Valme nos ayudan a obtener las claves tanto para comprender cómo se comporta el virus como para desarrollar intervenciones destinadas a controlar su expansión.

Encarnación Román, a la derecha, y a la izquierda Carmen Escassi a la entrada de este servicio clínico en el Hospital Universitario de Valme. Encarnación Román, a la derecha, y a la izquierda Carmen Escassi  a la entrada de este servicio clínico en el Hospital Universitario de Valme.

Encarnación Román, a la derecha, y a la izquierda Carmen Escassi a la entrada de este servicio clínico en el Hospital Universitario de Valme. / M. G.

Tras tres meses de convivencia con el virus, es vox populi que la enfermedad se transmite por microgotículas expulsas por personas infectadas. Esto es, las gotas minúsculas que expulsamos al exhalar el aliento o hablar y que aparecen como consecuencia de respirar, como parte del vapor de agua o de la saliva que tenemos en la boca. "Especialmente cuando gritamos o elevamos mucho la voz, tosemos o estornudamos", matizan las facultativas especialistas en Medicina Preventiva del servicio de Prevención, Promoción y Vigilancia de la Salud del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla, Encarnación Román Casares y Carmen Escassi Pérez.

También es importante puntualizar la capacidad de transmisión de los casos asintomáticos. En este sentido,  la jefa de de Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío, Raquel Valencia, destaca que la principal vía de transmisión sigue siendo "el contacto directo o indirecto con secreciones respiratorias de un caso sintomático". De hecho, incluso en el seno de la Organización Mundial de la Salud (OMS) existe cierta controversia sobre cómo pueden transmitir el Covid-19 personas que no tienen síntomas. Tras varias idas y venidas en las que se llegó a plantear la "inusual" trasmisión de una persona asintomática, el organismo ha aclarado que los infectados sin síntomas pueden transmitir la infección a otras personas en situaciones en que expulsa aire con fuerza, avisando por ello del mayor riesgo de contagio, en lugares ruidosos donde se habla más fuerte.

Esas gotas respiratorias tienen que tener un tamaño superior a 5 micras para llegar a contagiar y son capaces de transmitirse a distancias de hasta 2 metros. Una distancia en las que esas microgotículas pueden depositarse en las superficies y de ahí pasar a nuestras manos, siendo también éstas una vía de transmisión al tocarnos después la boca, la nariz o los ojos. 

Sobre el tiempo que el virus sobrevive en las superficies, según los estudios publicados recientemente, las doctoras Román y Escasi añaden que la permanencia del SARS-CoV-2 en superficies depende del tipo de material, oscilando entre 4 y 72 horas. "Sobre cartón puede sobrevivir hasta 24 horas y 72 en el caso del plástico con una temperatura de 22º y entre 40-60% de humedad", afirman. Lo que no está claro es la capacidad de transmisión del virus a través de esas superficies. "Existen estudios experimentales que han demostrado la capacidad y tiempo de permanencia de este virus en diferentes superficies pero no queda clara la capacidad de transmisión que pudieran tener", aclara la preventivista del Virgen del Rocío, y corrobora el jefe de la unidad de Enfermedades Infecciosas del Virgen Macarena, Jesús Rodríguez Baño. "Se ha encontrado virus viable en superficies, con capacidad de supervivencia variable según el material de la misma. Algunos estudios ponen en duda que esta vía sea una vía frecuente y to considero que puede haber muchos factores que influyan como la higiene de manos o la humedad, entre otros", añade. 

En este sentido, y ante la posibilidad de que éstas sean una vía que favorezca el contagio del virus, la higiene hospitalaria se ha acentuado y protocolizado durante la pandemia mediante dispositivos de limpieza, desinfección y esterilización cuando sea necesaria. "Intentamos que para los pacientes con infección confirmada se disponga de instrumental que sólo se usan con ellos. Cuando no es posible, todo instrumental se somete a limpieza y cuando procede, a desinfección. Además, las superficies se limpian con frecuencia, y tenemos mucho cuidado de mantener circuitos diferenciados de limpio y sucio para no contaminar nada fuera de las habitaciones de los pacientes", explica el doctor Rodríguez Baño.

Varias mujeres se protegen con mascarilla en la terraza de un bar. Varias mujeres se protegen con mascarilla en la terraza de un bar.

Varias mujeres se protegen con mascarilla en la terraza de un bar. / Juan Carlos Vázquez

Una vez explicado cómo se transmite el virus, a fin de poder evitar el contagio, es importante saber dónde es más común su propagación. Por lo general, la transmisión tiene lugar principalmente en espacios cerrados en los que existen contactos próximos y gran cantidad de personas. "El virus no se transmite a través del aire como sucede con la varicela y la tuberculosis, ni permanece en el ambiente. Sólo maniobras como intubación y otras exploraciones especiales, que se realizan en centros sanitarios con los medios de protección adecuados, pueden generar la suspensión de dichas partículas en el ambiente durante un tiempo", explican las doctoras Casares y Escassi. No obstante, añade la jefa de Medicina preventiva del Virgen del Rocío, "no existe evidencia clara de la transmisión de este virus a través de aerosoles con partículas de pequeño tamaño que puedan ser inhaladas, aunque algunos estudios orientan a esta posibilidad".

Relacionado con el punto anterior, surge la duda de cuándo es capaz una persona infectada de transmitir la enfermedad. Teniendo en cuenta que la cantidad de virus en la garganta alcanza su nivel más alto alrededor del día en que aparecen los primeros síntomas, y que cuanto más virus expulsa una persona más contagiosa es, se considera que el mayor riesgo de contagio se produce en ese periodo. No obstante, un estudio reciente indica que una parte importante de los pacientes infectados que han transmitido el virus (44% de los eventos analizados) lo han hecho durante el periodo presintomático (hasta 2-3 días antes de mostrar los primeros síntomas). De hecho, este estudio muestra que la mayor capacidad infectiva se alcanza justo antes de mostrar los primeros síntomas, es decir, son capaces de transmitir el virus antes de que el sistema de salud los haya detectado.

El equipo de Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío. El equipo de Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío.

El equipo de Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío. / M. G.

Sobre la evolución y el comportamiento del virus, los especialistas consultados coinciden en una reducción de su carga viral a temperaturas más elevadas. "En condiciones de experimentación se ha demostrado que el virus puede ser termolabil (que se destruye al alcanzar una temperatura más o menos elevada), reduciéndose su carga viral a temperaturas más elevadas, ya hemos visto que la humedad también influye en la permanencia del mismo y que puede orientar a cierta estacionalidad", advierte la doctora Valencia. "Se ha demostrado la susceptibilidad del virus al calor en estudios in vitro, lo que nos hace pensar en la probabilidad de que en verano se siga transmitiendo, pero con menor intensidad. No obstante, esto no debe suponer una relajación de las medidas de prevención de la transmisión debido al elevado porcentaje de población susceptible de enfermar", añaden las preventivistas del Valme.

Con todo, una vez cogida la medida al virus, evitar la propagación es mucho más fácil, pese a la recuperación de las relaciones sociales. El riesgo aumenta cuanto mayor es el grupo de personas en un espacio cerrado, porque la distancia física entre ellas se reduce, y es por ello por lo que mantener una distancia de seguridad interpersonal suficiente, la higiene de manos y llevar mascarilla siguen siendo los secretos esenciales para no contagiarse. En este sentido, la jefa de Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío advierte del aumento del riesgo de contagio "si se relajan las medidas de prevención". La facultativa hace alusión a la "falta de autoaislamiento de personas sintomáticas, agrupamientos sociales, la falta de uso de mascarillas, el uso incorrecto de guantes y la ausencia de higiene de manos", como los mayores riesgos. En el Macarena, el doctor Rodríguez Baños, alerta del peligro del mal uso de los guantes. "Teniendo en cuenta el aumento de las relaciones sociales, nos preocupa mucho el mal uso de los guantes. La experiencia nos dice que al llevarlos, nos sentimos falsamente protegidos. Tendemos a lavarnos las manos, pero no los guantes. El virus no entra a través de la piel de las manos, las manos son solo un vehículo. Así que si vamos con guantes todo el rato, se convierten en el vehículo. Si con los guantes nos tocamos la cara o tocamos todo, más que protegernos suponen un riesgo, salvo en situaciones concretas", afirma.

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