"Corresponde al Gobierno explicar el nuevo sistema, no al farmacéutico"

Sanidad

Los usuarios coinciden en que no tienen suficiente información tras el cambio.

Un usuario pide sus medicamentos con receta en una farmacia sevillana.
Un usuario pide sus medicamentos con receta en una farmacia sevillana.
E. Pizarro · Vera Cid

03 de agosto 2012 - 05:03

Sanitarios y pacientes se encuentran descontentos por la medida impuesta por el Gobierno central, el copago sanitario. Desde el 1 de julio, los niveles de aportación en el pago de los fármacos se establecen en función de la renta. Los farmacéuticos sevillanos explican que la pregunta que más suelen oír últimamente entre los clientes es: "¿Ahora cuánto voy a tener que pagar por esto?". Otros incluso van con el precio apuntado porque temen que les engañen, lo que provoca una desconfianza hacia el propio boticario.

Las anécdotas se multiplican en las farmacias. "El programa ahora tiene mucha información, está colapsado y lo peor es que tampoco podemos aceptar las recetas de la Seguridad Social, las manuales de siempre, porque ahora el trámite se realiza con la tarjeta, lo que ralentiza mucho el trabajo", lamenta un farmacéutico del Aljarafe que, como otros profesionales, prefiere omitir su nombre para no señalarse ante el Colegio Oficial, del que esperan apoyo y colaboración.

Además, la desinformación de los usuarios provoca malentendidos a la hora de adquirir los medicamentos. "Aquí llegan personas que no saben qué tipo de pensión tienen, contributiva o no, y se acaban enterando cuando tienen el medicamento en la mano y van a pagar", explica un farmacéutico del centro de Sevilla. El sistema está actualizado con los datos de finales del año 2010, por lo que, en demasiadas ocasiones, se da el caso de que la información que aparece incluida en el programa no coincide con el estado actual del usuario.

Casi todos los boticarios coinciden en que tienen que explicar, sobre todo a los mayores, lo que es una decisión impuesta por el Gobierno central, no por su colectivo. "Creo que le corresponde al Gobierno y no a los farmacéuticos la tarea de explicar el nuevo funcionamiento de adquisición de medicamentos", advierte un auxiliar de farmacia. Otro de ellos protesta por la confusión que hay entre los clientes habituales de la farmacia: "Con el tema de las pensiones no contributivas o los parados ha habido bastante lío. La gente se pensaba que no tenía que pagarlo al tener una pensión más o menos baja, pero finalmente se ha visto que todos están pagando su 10%. Hay algunas personas a las que les molesta el hecho de que otra gente, con pensiones más altas, no tuviesen que abonar el precio de los medicamentos".

A este respecto, la enfermera María Isabel Jiménez comenta con preocupación cómo ve a pensionistas "que cobran 400 euros y mes a mes van notando cómo se les va el dinero en medicinas".

La desinformación no se reduce a los mayores. Entre los jóvenes, la situación es parecida. Muy pocos sabrían explicar en qué consiste el copago sanitario y, mucho menos, en qué medida les puede afectar a ellos o a sus familiares: "He oído algo en televisión, pero la verdad es que no tengo ni idea de cuál es el cambio". Ésta es la opinión más generalizada entre los jóvenes sevillanos; la mayoría no saben que es una medida que ya ha entrado en vigor, por lo que tampoco entienden la polémica que está generando.

En cuanto a los médicos, la opinión no difiere mucho de la de los farmacéuticos. Algunos, a su vez, tienen la sensación de que ésta es una medida previa a la privatización de la sanidad. Un médico del hospital Macarena opina al respecto: "La nefasta gestión sanitaria de los políticos hace imposible otra solución. El problema es que, muy a nuestro pesar, se seguirá gestionando mal el dinero público por políticos incapaces y quedará el riesgo de ruptura del sistema. Es posible que tras esta medida exista la intención de la privatización de la sanidad y el menosprecio de los profesionales sanitarios".

Una opinión personal. Pero la queja generalizada no es el incremento del precio, sino el no saber cuáles son los medicamentos que sufren este aumento y a qué personas les afecta. "Hay medicamentos de enfermedades crónicas, como los que yo compro, que tienen un baremo diferente al resto. El precio ha cambiado y eso es algo que no sabe todo el mundo", explica una usuaria. Un boticario afirma que casi todos los productos están más o menos en el mismo precio, por los que se paga el 40%: "Son muy pocos los que suben al 50% o 60%; los clientes no suelen protestar por pagar más, porque la mayoría son pensionistas no contributivos, y tienen un nivel máximo de aportación de 8 euros al mes".

Hay medicamentos que son más caros, como las tiras de insulina: si antes se contribuía con un 10% y el precio máximo al que ascendía el medicamento era de 2,64 euros, ahora, con ese mismo porcentaje, están a 4,13 euros la caja. Por lo que una sola tira salía antes a 45 céntimos y ahora 1,80 euros. Entre las consecuencias que prevén algunos boticarios está la posibilidad de que, a la larga, baje el consumo. "Y todo con el fin de que la gente no tenga la casa llena de medicamentos, algo que hasta ahora estaba a la orden del día", apunta una farmacéutica del Aljarafe. En este sentido, también hay quien le ve el lado bueno a la medida del copago: "Lo que hago ahora es no comprar tantas medicinas de una sola vez, sino pocas y las necesarias", apunta la comercial Carmen M. Fernández.

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