Sevilla

Después del parón, el paro

  • La crisis modifica el perfil de los perceptores del nuevo subsidio de desempleo, un culebrón de verano que se ha convertido en objeto de controversia política y produce confusión entre sus posibles beneficiarios

La España de María José, 37 años, es mucho más real que la de Zapatero y Rajoy. Gaditana de Espera, pueblo próximo a Arcos, uno de los más castigados por la crisis porque de pronto se quedaron los hombres de brazos cruzados y yertas las fábricas de materiales y maquinaria. Los cinco hermanos de esta mujer se han quedado en el paro. Una hermana trabaja en Cádiz capital limpiando casas.

Es la primera vez que María José acude a una oficina de Empleo para pedir el subsidio de ayuda familiar a quienes hayan agotado sus prestaciones y no encuentran trabajo. "Me han pedido la mundial, pero al final me han dado los 421 euros". "De tenerlo todo nos hemos visto con las manos vacías", cuenta en la puerta de esta oficina del Museo. "Mi marido y yo empezamos a trabajar con trece años. Teníamos una pequeña empresa de construcción, la primera que cerró en Sevilla. Después empezaron a caer todas las demás como por contagio".

Su vida ha dado un vuelco de ciento ochenta grados. Lo primero que han hecho ha sido prescindir de las vacaciones y centrarse en las atenciones básicas de la casa y de sus dos hijos, de 16 y 9 años. "Mi marido se vino abajo; yo no creía en la depresión, soy la que tiene que aguantar. Digo yo que igual que los países que cayeron primero en el pozo, Francia y Alemania, son los primeros que se están recuperando, espero que pase lo mismo con mi empresa".

José Bautista Santizo va una vez diaria al menos a esta oficina con documentación de diferentes empresas. A él le sobra el trabajo: es iluminador de pasos, no sólo en Semana Santa -el 12 de septiembre tiene un compromiso en Almadén de la Plata-, y simultanea sus obligaciones laborales en la mensajería y como entrenador de fútbol. Es técnico del Minas, en Villanueva del Río y Minas. "Allí tengo albañiles, chapistas, pintores de brocha gorda, gente del campo que estaban en la remolacha y ahora en el melocotón".

La oficina estaba tranquila este viernes. "Mejor así, menos inquietud, pero eso cambia por días o por momentos", dice José Gertrudis Castro, directora de esta oficina, parca en palabras. Nos remite a la Consejería. Salen personas que no son receptores de la ayuda: un militar que ha ido a ver a un amigo; una joven, Marta, 23 años, que trabaja de recepcionista de hotel, "mi primer trabajo", y ha acudido en busca de una información que no se la dan "porque no estoy en el paro".

Guillermo de la Rosa, 33 años, es el Michael Phelps de la albañilería. Trabajó a destajo en años de bonanza en la construcción de una treintena de piscinas de lujo "en Sotogrande, en La Juliana". "Se pelearon los jefes y se acabó el rollo". Lleva dos años en el paro y antes que bañarse en una de esas piscinas prefiere Chipiona. Joaquín Delgado-Roig sólo estuvo en el paro los meses posteriores a la jubilación de su padre, el célebre arquitecto Antonio Delgado-Roig, en cuyo estudio estaba trabajando. Sacó plaza de funcionario y durante 25 años trabajó en la oficina de Empleo de Camas, los diez últimos como director hasta su jubilación en 2008. "Yo de esto sabía algo", dice con sus bolsas de la compra en la calle García Ramos.

Su experiencia laboral en el desempleo va de Felipe a Zapatero pasando por Aznar. Cada presidente sacaba políticas distintas. "Se buscaban normativas para evitar el fraude, porque siempre llegaba alguien que sabía más que tú del desempleo". De las ayudas puntuales, Joaquín recuerda lo que en el argot de los profesionales fue bautizado como el decreto Vespino. "Fue una ayuda de la época de Suárez. Daba 80.000 pesetas a los parados, que era lo que costaba un Vespino".

A Pilar Conde, 47 años, le costó 49.000 pesetas la Mobilette que tenía cuando trabajaba. Ahora va de paquete con un amigo. Se quedó en el paro después de trabajar en una tienda de textil que cerró en Puente y Pellón. "Tenía siempre las medias en la puerta".

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