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Diario gráfico de una pandemia: otro lunes a la sombra en Sevilla

  • Sevilla suma su segundo lunes de confinamiento decretado por el Gobierno

Diario de una pandemia: lunes 23 de marzo / Antonio Pizarro

Sevilla alcanza su segundo lunes de pandemia. Las sensaciones comienzan a ser familiares. Llueve, escampa, vuelve a llover y vuelve a escampar sin que nadie se resguarde bajo en un portal ni aproveche el sol para dar un paseo. El coronavirus ha matado la vida de la ciudad. Sevilla no palpita. Está en coma inducido por el miedo al contagio. Los médicos pronostican que aún quedan semanas para dar el alta a la capital del velador y la fotografía en los puentes.

Las sonrisas también han desaparecido de las calles, donde se impone la mascarilla y la preocupación. El paro no es sólo cosa de personas. Aviones, coches, motos y bicicletas esperan guardados días mejores para el transporte, que, sin embargo, se multiplica para llegar a cada rincón. Abastecen de productos de primera necesidad y de artículos de impulsiva necesidad virtual. Los repartidores, sin atascos y sin clientes en los negocios, son pieza imprescindible para muchos confinados.

Igual que las monjas, que combinan hábito y mascarilla, para los más necesitados. La pandemia de la necesidad sigue azotando fuerte. Los calles están como algunos estómagos. Vacías. El objetivo, nunca mejor dicho, del jefe de fotografía de Diario de Sevilla, Antonio Pizarro, es retratar esta pandemia diaria en un diario trabajo por llevar la calle a casa de nuestros lectores. Pues nuestros lectores no pueden ir a la calle.

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