Doble jornada: Jesucristo también estuvo preso y tuvo que emigrar
calle rioja
En los estudios de la cadena Cope de la calle Rioja se produjeron el pasado viernes una serie de curiosas coincidencias. Ayer domingo la Iglesia celebró la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado y fue la festividad de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias. Cristo fue emigrante, el niño que viajaba con sus padres en la Huida a Egipto tras el edicto de Herodes, y fue preso, condena que le llevaría a la muerte y supondría la liberación de Barrabás tras el dictamen de Poncio Pilato.
Karen Mendoza es venezolana y Olga Matos, salvadoreña. Las dos son periodistas, abandonaron sus respectivos países por razones políticas y ambas trabajan en la delegación diocesana de Medios de Comunicación. La vida les obligó a predicar con el ejemplo. Karen participa en el programa El Espejo de la Iglesia que dirige Leonardo Sánchez, nuevo delegado diocesano de medios de comunicación, donde ha cogido el testigo de Adrián Ríos. Y Olga, catequista, voluntaria de Cáritas, feligresa de San Lucas Evangelista, que abandonó su país, compatriota de Mágico González, con su esposo y su niña de tres años, está para aportar su vivencia migratoria.
Se estrena en estas lides Salvador Diánez, nuevo párroco de San Pío X, en la barriada de las Letanías, donde ha sustituido a Emilio Calderón, una institución en la diócesis y en la lucha por denunciar las carencias del Polígono Sur. Salvador Diánez es delegado diocesano de Migraciones. Esta Jornada la celebra la Iglesia en su 109 edición. Un cura que se llama Salvador, una salvadoreña y una misa que ofició Teodoro León, obispo auxiliar, en la iglesia del Salvador con motivo de esta celebración reivindicativa.
Se sumó a la mañana radiofónica un tercer sacerdote. Francisco de Paula Piñero es párroco de los Sagrados Corazones, vulgo Padres Blancos, y arcipreste de Triana-Los Remedios. Le sorprende encontrarse en los estudios de la Cope con dos de los que fueron sus alumnos de Moral Personal en el Centro de Estudios Teológicos: Salvador Diánez, invitado al programa, y Leonardo Sánchez, conductor del mismo.
Piñero es un referente en Teología Moral. Le dio clase, entre otros muchos sacerdotes, a los dos nuevos obispos auxiliares, Teodoro León y Ramón Valdivia, y a José Luis Mazuelos, sevillano de Osuna y obispo de Canarias. Es un cura de la cantera: el primer alumno del colegio San José de los Sagrados Corazones, el más próximo a la portada de Feria, que ha salido sacerdote. El reguero vocacional continúa. Se acaba de ordenar diácono Pablo Bernal, salmantino, profesor de Religión y de Matemáticas en el colegio adscrito a la parroquia de los Sagrados Corazones.
El párroco Piñero es primo hermano del actor Paco Piñero, un clásico de la dramaturgia sevillana, hermano de Marga Piñero, periodista especializada en información teatral, y cuñado del dramaturgo José Luis Alonso de Santos, autor de éxitos muy reconocibles como Bajarse al moro o La estanquera de Vallecas (ambas fueron llevadas al cine) y que acaba de publicar El Auto del hombre, que no es una biografía de Fernando Alonso, sino un trabajo sobre los autos sacramentales de Calderón de la Barca.
Donde surgieron estas vocaciones sacerdotales, la de Paco Piñero (lo ordenó sacerdote Bueno Monreal en marzo de 1980) o la de Pablo Bernal, matemático experto en triángulos y trinidades, fue también un hervidero de vocaciones teatrales. Con el olfato descubridor del padre Isaac García, el histórico cura de san Marcos, por la escuela teatral de ese colegio pasaron Antonio Dechent, Paz Vega, Práxedes Nieto, José Luis Losa o Fernando Fabiani.
Cristo preso y emigrante. La Virgen de la Merced es patrona de Instituciones Penitenciarias. Este año han sido reconocidos por su trabajo en este terreno la hermandad del Gran Poder y la gente que trabaja en Pastoral Penitenciaria. Para una población de 2.700 reclusos en Sevilla, la Iglesia cuenta con nueve capellanes y el trabajo de personas como Ángel García, religioso trinitario, un manchego que también trabajó en prisiones de Hispanoamérica.
España fue tierra de emigrantes y ahora es destino de inmigrantes. Según datos de la Iglesia, un cuatro por ciento de la población española está formada por personas procedentes de otros países. Como Karen, la venezolana, o como Olga, la salvadoreña. Gentes que se vieron obligadas a abandonar su país por causas como la guerra, la pobreza o una catástrofe humanitaria. Habrá entre los barrotes de las prisiones quiénes reúnan la doble condición de reclusos y emigrantes. Dos vivencias a las que la Iglesia dedicó el domingo de ayer haciendo énfasis en verbos como acoger en los que ha insistido el papa Francisco, que viajó desde el Vaticano hasta Marsella para dejar su mensaje en esta Jornada Mundial porque es un problema mundial entre dos mundos separados por la escala del desarrollo.
El profesor de Teología Moral, primo y cuñado de hombres del teatro, se reencontró con dos se sus alumnos en los estudios de la calle Rioja en los que trabaja la periodista Mariani Molina, que prepara el pregón de la romería de Valme. La Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado tuvo lugar ayer, pero todos los días se repiten las escenas en los puertos de Lampedusa, las costas griegas, andaluzas o de las Canarias. Un norte de África sacudido por catástrofes naturales y por indiferencias artificiales con almas trashumantes dejadas al socaire de un pacto diabólico entre el Mediterráneo y el Atlántico. Que no resultan tan idílicos como en los libros de Braudel o la canción de Serrat el primero o en el crepúsculo del verano en las playas bañadas por el segundo, que el próximo domingo, primer día de octubre, estarán todavía llenas de veraneantes.
La Orden de la Merced fue fundada en 1218 por el catalán Pedro Nolasco para la redención de los cristianos cautivos en manos de musulmanes. La Casa Real de Aragón y el rey Jaime I protegieron esta orden mercedaria. Protectores a los que debe su condición de “real y militar”, como se canta en el himno que ayer sonó en la misa de la tercera jornada del triduo a la Merced celebrada en la iglesia de las Mercedarias de San Vicente. Edificio anexo al colegio del mismo nombre. El primer convento mercedario masculino de Sevilla estuvo en el actual Museo de Bellas Artes, según datos de Manuel Jesús Roldán en su libro Conventos de Sevilla. Museo en el que hay una serie de cuadros sobre la liberación de cautivos a cargo de san Pedro Nolasco. Precedente del vínculo de la fiesta de la Merced con Instituciones Penitenciarias. Al edificio de la calle Guadalquivir esquina con san Vicente se trasladaron el 25 de julio de 1895.
Francisco Correal
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