Del Falla al Lope con Julio Diamante
calle rioja
Vivencia. El cronista recuerda el máster sobre cine japonés, flamenco del bueno y el Cádiz de la República y la guerra que hizo en compañía de quien será homenajeado por Asecan
Carlos Díaz era el alcalde de Cádiz. Faltaban unos meses para que cogiera el timón en junio de 1995 Teófila Martínez. Josefina Junquera era diputada provincial de Cultura. La misma profesora de Literatura de los Salesianos que unos años antes se convirtió en icono y diana de las letras carnavalescas por esa dialéctica entre Carapapa y Puccini a cuenta de la idoneidad del teatro Falla para ser sede permanente del concurso de agrupaciones carnavalescas. En la ficha técnica del catálogo de Alcances, el festival de cine de Cádiz, aparecía el dominico Antonio Pozanco en su condición de director general de Fomento y Promoción Cultural de la Junta de Andalucía.
La 26 edición de Alcances se celebró en Cádiz del 9 al 18 de septiembre de 1994. Tuve el inmenso y a todas luces inmerecido privilegio de formar parte de un jurado que formaban Fernando Quiñones, el poeta y novelista que creó Alcances en 1968, la pintora Lita Mora, el poeta Jesús Fernández Palacios y Julio Diamante, que este sábado será reconocido por la Asociación de Escritores cinematográficos (Asecan) en una gala que tendrá lugar en el teatro Lope de Vega. Del Falla al Lope, ya que fue en el teatro gaditano próximo al barrio de la Viña donde se proyectaron todas las películas del certamen.
Fue mucho más que ver películas, que las hubo y muy buenas. Estar al lado de Fernando Quiñones era pasear por una enciclopedia que conocía el rincón secreto donde degustar un puchero de berza. Elogiado por Borges, protagonizó Suerte en Venecia y había conocido en persona a Alejo Carpentier, del que el cubano Humberto Solás llevó al cine El siglo de las luces, que se proyectó esos días. Quiñones no perdía la esperanza de que alguien convirtiera en imágenes La canción del pirata, la novela con la que fue finalista del Planeta. Una condición de subcampeón que compartió con Juan Benet, Alfonso Grosso -dos veces- y Fernando Fernán-Gómez, que lo fue el año que ganó Eslava Galán. Finalistas y ganadores morales lo fueron Salvador Compán y Carmen Rigalt, a la que desagravió Umbral en su Diccionario de Literatura.
No he conocido a nadie que hablara con más autoridad y entusiasmo del cine japonés que Julio Diamante, un gaditano trasterrado que volvió por el cine a la ciudad donde había nacido el 27 de diciembre de 1930. Es un pozo sin fondo de sabiduría que intercambiaba noticias de flamenco con Quiñones, nos traía historias del cineasta brasileño Glauber Rocha y precisaba detalles del rodaje de El arpa birmana o Rashomon. Si Quiñones creó Alcances, Diamante puso en marcha y dirigió entre 1972 y 1989 la Semana de Autor de Benalmádena.
Cádiz gobernado por el PSOE, el PP y Podemos, la misma ciudad para estos desayunos con Diamante. En aquella edición de Alcances debutaba como director Santiago Segura con un corto titulado Perturbado. Aquel festival homenajeaba a Eric Rohmer y hacía un repaso al cine mexicano cuyos nombres conquistaron Hollywood sin necesidad de muros.
Diamante y Quiñones, centauros del desierto entre caballas caleteras, protagonizaron una divertidísima pelotera a cuenta de los méritos según el primero y deméritos para el segundo del cortometraje premiado, Aquel ritmillo..., película de Javier Fesser con fotografía de Javier Aguirresarobe y una delirante interpretación de Luis Ciges. Rafael Utrera, fundador de Asecan, dirigió un seminario sobre la sociedad en el cine de Carlos Saura.
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