Fallece José Conde, impulsor de la asistencia a las personas con alergias en Andalucía

Este médico y profesor deja una estela de logros en la atención médica y en la investigación

José Conde.
José Conde.
Alfonso Pedrosa

14 de abril 2010 - 05:03

Herido, pero no vencido, el profesor Conde seguía apareciendo por su despacho y manteniendo el contacto con sus colegas (muchos de ellos, discípulos) a pesar de que ya estaba de baja, lidiando con el zarpazo de la enfermedad. En la madrugada de ayer llegó el desenlace y, finalmente, falleció.

Sevillano del 39, su vida profesional respondió a las señas de identidad que han marcado algunas de las mejores generaciones de la Medicina en España: vocación de servicio, sentido del trabajo y respeto por la inteligencia. José Conde Hernández era un tipo con genio. Y era un hombre magnánimo. Se sabía atado a su verdad y por ello defendía hasta donde hubiera que hacerlo la atribución justa a los méritos profesionales que habían hecho posible que el Servicio de Inmunología y Alergia que él dirigía, el del Hospital Universitario Virgen Macarena, se hubiese constituído como referencia de conocimiento en los fundamentos inmunológicos de la alergia y de su epidemiología clínica. Hoy hay servicios especializados en este ámbito accesibles para toda la población andaluza porque Conde recogió un testigo (el que dejó José Cruz Auñón), hizo escuela y quienes trabajaron a sus órdenes entendieron que allí había un jefe pero, sobre todo, un maestro. Gracias a su generosidad, más de cien especialistas formados por él, repartidos por España, intentan (y muchas veces, consiguen) que los alérgicos lleven una vida mejor.

Estas afirmaciones son comprobables. Se enfadaría mucho el profesor Conde -titular de la Hispalense, se quedó a las puertas de la cátedra- si en estas líneas leyese el halago fácil, gratuito. Nunca le gustó lo fácil; al menos, esa conclusión se sacaba después de mantener una entrevista con él sobre algún aspecto asistencial o científico de su especialidad. Siempre iba con datos por delante sobre las repercusiones en los pacientes de tal o cual decisión organizativa o asistencial. Siempre trabajó con datos; porque los datos son la argamasa del conocimiento. Su firma está en una veintena de obras de referencia sobre alergias e inmunoterapia. Dejó escritos decenas de capítulos en libros especializados, artículos en revistas científicas internacionales, aportaciones a congresos, tesis doctorales. La comunidad clínica le va a echar de menos. Se ha ido uno de los de antes. Pero uno de los de verdad.

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