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Sevilla

Fallece el cantaor y tabernero Pepe Peregil

  • Muy popular por las saetas que cantaba a las cofradías en Semana Santa, era hermano de las cofradías de la Cena, el Museo, la Exaltación y el Rocío de Sevilla.

José Pérez Blanco, más conocido como Pepe Peregil,falleció ayer a los 67 años en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla tras una larga enfermedad. Sevillano de adopción y sentimiento, había nacido en la localidad onubense de Manzanilla en 1945. Peregil era un personaje muy conocido y querido en la ciudad, sobre todo en los ambientes cofradieros y entre los artistas. Muy popular por las saetas que cantaba a las cofradías en Semana Santa, era hermano de las cofradías de la Cena, el Museo, la Exaltación y el Rocío de Sevilla. Regentaba la taberna Quitapesares, en la plaza Padre Jerónimo de Córdoba, junto a Santa Catalina, lugar muy frecuentado por sevillanos y forasteros, desde cuyo mostrador cada día ofrecía una lección sobre la vida. Estaba casado con María Teresa Medina Gutiérrez y tenía tres hijos: José Juan, Ana María de las Aguas y Álvaro. En el año 2009 fue distinguido con la Medalla de Oro de Sevilla.

Peregil era un personaje muy conocido en Sevilla, ciudad a la que llegó muy joven en busca de fortuna, como relata el periodista Joaquín Arbide, que en el año 2003 escribió Las ocurrencias de Pepe Pérez Peregil: Tal y como se las contó a Joaquín Arbide (Rd Editores): "Hablar con él era estar en una carcajada continua. Era un hombre extrovertido, muy abierto, sencillo, muy primitivo en el mejor sentido del término, sin dobleces, educado, amigo de sus amigos...".

Peregil ha pasado la mayor parte de su vida detrás de una barra, "pero no lo hacía para vender vino, para él era un lugar en el que se podía comunicar con los demás. Por eso Quitapesares era un lugar de encuentro. Iban todos los humoristas de Sevilla. Él se salía de la barra. Rompía esa frontera y se convertía en un personaje más de la escena". Antes de disponer de su propio establecimiento, Peregil trabajó en locales de la Puerta Real y la Alfalfa.

Una muestra de su sencillez y gracejo eran los cuadernos en los que tenía apuntados los chistes que escuchaba a los clientes en la taberna. Fedatarios de la esencia más pura, Peregil los conservaba en su tasca y sirvieron al periodista para crear el hilo conductor de su biografía: "Estaban llenos de manchas de vino y de grasa de la chacina. Aquellos cuadernos los estrujabas y salía un desayuno".

El cante y Pepe Peregil siempre fueron de la mano. "Era como algo congénito, aunque cantaba un flamenco muy sui géneris". Peregil comenzó su andadura musical tras ganar un concurso organizado por la Cadena Ser en 1970. El premio fue la grabación de su primer disco: Flamenco 70. A partir de ahí, su fama se fue incrementando y cosechó más galardones, como la Saeta de Oro. Aunque no tenía una faceta musical definida, al abordar y atreverse con saetas, villancicos, sevillanas o fandangos, destacó sobre todo por su labor como saetero. Como buen amante de las tradiciones de la ciudad, todos los años cantaba durante la Semana Santa a las imágenes de su devoción. Recordadas serán siempre las saetas interpretadas a la entrada de su Hermandad del Museo la noche del Lunes Santo. Debido a su voz grave y ronca, muchos decían que más que cantar, parecía que les reñía a los Cristos y a las Vírgenes.

También participó en innumerables proyectos y grabaciones, como la Misa Cofrade de Cantores de Hispalis. Su carácter afable y altruista le llevó a colaborar de manera desinteresada con numerosas hermandades de Sevilla y Andalucía. Fruto de esa gracia que derrochaba, "de cada cinco frases que cruzabas con él, tres eran de cachondeo", quedarán algunas letras para el recuerdo, como la sevillana que compuso al jamón serrano y que tantas veces cantó: "Cómo me alegra, primito hermano, cómo me alegra primito hermano, cómo me alegra, comer jamón serrano de pata negra".

Esa popularidad que cosechó a lo largo de los años se reflejó ayer mismo, día de su muerte, en las redes sociales, un mundo tan ajeno al suyo. Pepe Peregil fue trending topic nacional en Twitter durante horas y fueron muchos los que colgaron fotos con él en su Quitapesares, en una suerte de homenaje póstumo en internet. Esa cercanía, y el cariño de los sevillanos, hicieron que en el año 2009 el Ayuntamiento lo distinguiera con su Medalla de Oro, reconocimiento que recogió durante la gala celebrada el 30 de mayo en el Teatro Lope de Vega de manos de Alfredo Sánchez Monteseirín.

Los restos mortales de Peregil fueron velados desde ayer por la tarde en el tanatorio de la SE-30, donde recibió la visita de numerosas personas, entre ellas el alcalde, Juan Ignacio Zoido. Descansará para siempre en el columbario de la Capilla del Museo, bajo su Cristo de la Expiración y su Virgen de las Aguas.

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