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Calle Rioja

‘Photocall’ en el puente de Triana

  • Cientos de fotografías se hacen a diario desde el puente de Triana con la doble visión de la Sevilla del 29 tras la Giralda y la del 92 en la Cartuja que tapa la Torre Sevilla

Una pareja se hace un selfi en el puente de Triana con la torre del Oro al fondo. Una pareja se hace un selfi en el puente de Triana con la torre del Oro al fondo.

Una pareja se hace un selfi en el puente de Triana con la torre del Oro al fondo. / Juan Carlos Muñoz

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DESPUÉS de la calle Mateos Gago, puede que sea el lugar donde más fotografías se hacen a diario. Imágenes de la ciudad que en cuestión de segundos son transportadas a los confines más lejanos como postales cibernéticas. El puente de Triana, cuando el sol empieza a ponerse, se convierte en un espontáneo foto cool. No es infrecuente ver a una pareja de novios que con el traje nupcial añaden esta imagen al álbum de su enlace matrimonial.

Eso es promoción y lo demás habladurías. Embajadores sublimininales de la ciudad. Bien lo sabe uno de los mejores vendedores de los encantos de la urbe con que cuenta Sevilla. Enrique Ybarra es un hombre casi siempre ocupado abriendo nuevos destinos de sus autobuses turísticos. El fundador de City Sightseeing atraviesa el puente de Isabel II con su maleta de viaje. Viene de saludar a Alfonso de Julio, hermano mayor de la Esperanza de Triana.

Acaba de volver de Santa Cruz de Tenerife y en un par de días hará las maletas para viajar a Las Vegas. Por el paseo Colón pasan sus arietes sobre ruedas con la mejor hora y temperatura para disfrutar de la terraza móvil.

Los hermanos Torres van a hacer su programa de cocina desde Sevilla. Las dos Torres, como el episodio de El señor de los anillos. En las fotos, pueden elegir para esta inmortalidad efímera la Giralda, Turris Fortissima, o la Torre Sevilla, Turris Altissima, que antes se llamó Cajasol y torre Pelli, por el arquitecto argentino que la diseñó. Dos chicas se permutan con esta última de fondo, del puente hacia La Algaba por el pasaje de la O. A su lado, la torre Triana. El 12 de octubre, nuevo aniversario de la clausura de la Expo, se cumplirá un siglo del nacimiento de su autor, Francisco Javier Sáinz de Oíza.

Aficionados del Standard de Lieja cruzan el puente. Un grupo de ciclistas se hace un selfie en la plaza del Altozano, en los dominios de Zeppelin, Van Impe de la calle Pureza. En el muelle de la Sal, el fotógrafo profesional hace el reportaje familiar de un bautizo. La BBC de los sacramentos.El paseo fluvial es una pista de deportes: ciclismo, footing, marcha, abdominales. Javier Naranjo pasa con los cascos bajo la mole que construyó un discípulo de Eiffel. El sol apaga la luz y aparece la media luna, mora de la morería. Cuatro sin timonel por el río, cuatro con timonel, un camarero de tirantes, en una mesa de la terraza del María Trifulca.

Muchas fotos. Es peligroso hacerlas desde el carril-bici. Peligra la integridad del artista. Dos ciclistas pedalean con mesura. Uno parece local y otro visitante por las explicaciones que le da: “Igual que Cataluña se quiere salir de España, Triana se quiere salir de Sevilla”. Una bandera de España ondea en lo alto de la última casa de la calle Betis, esquina con la plaza del Altozano.

Triana es la única República monárquica. El puente que la bautiza se llama también de Isabel II en una sinonimia muy propia de esta ciudad, que tiene tres nombres para una torre y cuatro para un hospital: Extramuros, de la Sangre, Cinco Llagas y Parlamento Andaluz. La ribera de la estatua de Chillida ofrece estampas campestres de impresionismo sevillano. Manet y Monet dejaron sus mejores discípulos en los paisajistas de Alcalá. Por eso Miguel Muñoz se llevaba a la selección a los pinos de Oromana.Una pareja argentina hace comparaciones entre lo que ve y lo que vieron en Florencia y en Amsterdam. Las ciudades tienen mucha más potencia que los Estados, entes etéreos. Triana debió ser como Venecia o Nápoles. David González Romero hace honor a la editorial que fundó y cruza el puente en un buen paseo, sorteando ciclistas y gente que se hace fotografías. ¡Carril-foto ya!

Los guías reparan en el omóplato de la estatua de Belmonte para buscar la cuadratura del círculo con la Maestranza al fondo. El puente separa la Triana de los toreros de la Sevilla de los taurinos, que se reúnen en El Cairo. Dos taurinos de pro caminan por Reyes Católicos, prolongación urbana del puente de Triana. Juan Manuel Albendea, que firmaba sus crónicas como Gonzalo de Argote, y fue el decano de los diputados en el Congreso, pasea con su esposa, Mariquilla Solís Muñoz-Seca. En la misma dirección, rumbo al puente, camina Perico Romero de Solís, el aficionado que llevó a Ronda a Ordóñez y Dominguín para que hablaran en 1985 del libro de Hemingway Un verano sangriento.

Cruceros bajo el puente y muy pronto se encienden las luces de la Giralda. En muchas fotos aparecerá una de las dos torres con las que Aníbal González delimitó el recinto de la plaza de España. Torre del Oro desde el puente de Isabel II. La reina, la torre y el alfil juegan al ajedrez mientras que Cristóbal Colón trabaja de peón.

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