Lo de García Márquez en Reguera es Tremendo

calle rioja

Macondo. La presencia del escritor colombiano se prodiga en una librería donde están sus guiones para Rulfo, el ensayo de Vargas Llosa sobre su obra y su elogio a Álvaro Cunqueiro

Una joven compra un libro en la librería Reguera.
Una joven compra un libro en la librería Reguera. / Juan Carlos Vázquez
Francisco Correal

19 de mayo 2021 - 07:43

Ala librería Reguera, entre la iglesia de Santa Catalina y el bar El Tremendo, le podían poner estos días Librería Macondo. Yolanda, trabajadora de la librería, es colombiana y acaba de regresar de Medellín. Alfaguara acaba de editar el libro Dos Soledades. Un diálogo sobre la novela en América Latina, que recoge unas conversaciones que Gabriel García Márquez (Nobel de Literatura 1982) y Mario Vargas Llosa (Nobel de Literatura 2010) mantuvieron en la Universidad de Lima en 1967, en la resaca de los éxitos editoriales de Cien años de soledad y Conversación en la Catedral, el Tigris y el Éufrates en los que se asentó la Mesopotamia del realismo mágico.

Por donde quiera que te asomes al escaparate de Reguera encontrarás alguna referencia a García Márquez (1927-2014), el novelista que murió un Jueves Santo de hace siete años. Uno de sus iconos, la tenista Serena Williams, todavía sigue jugando a punto de cumplir los 40 años. Se cumplen ahora 50 años de la publicación del libro de Mario Vargas Llosa García Márquez: historia de un deicidio. Un ensayo sobre la revolución literaria que supuso el universo narrativo del escritor colombiano visto por quien entonces se convertiría en uno de sus mejores amigos, vecinos en la Barcelona de finales de los sesenta que acogió el nacimiento del boom con un hada madrina llamada Carmen Balcells.

Los guiones para llevar al cine 'Pedro Páramo' de Rulfo los escribió con Carlos Fuentes

En otro lugar del escaparate hay un libro que firma José Besteiro y se titula Un hombre que se parecía a Cunqueiro. En la solapa, este subtítulo: Una obra sobre el escritor para quien García Márquez pidió el Premio Nobel. Cunqueiro, gallego de Mondoñedo, población lucense con obispo propio, ganó el premio Nadal y dirigió el periódico El Faro de Vigo. El sevillano Manuel Gregorio González, firma ilustre de nuestro periódico, ganó el premio Antonio Domínguez Ortiz de biografías con Don Álvaro Cunqueiro, juglar sombrío. Comparan el libro de Besteiro con El loro de Flaubert de Julian Barnes.

La tercera pata de la presencia del novelista de Aracataca en la librería Reguera aparece en la parte monográfica que dedica al mundo del cine. Una verdadera cartelera de películas en soporte bibliográfico. El libro en cuestión se titula Juan Rulfo en el cine e incluye tres guiones inéditos, la adaptación cinematográfica que García Márquez y el mexicano Carlos Fuentes hicieron en 1963 de El gallo de Oro y los guiones definitivos de este mismo relato de Rulfo en 1964 y de su universal Pedro Páramo en 1965. García Márquez ya había colaborado en uno de los proyectos para llevar al cine la novela de Malcolm Lowry Bajo el volcán con el cineasta John Huston.

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo…". Junto al clásico "En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme" del Quijote, esas palabras iniciales de Cien años de soledad quizás sean el arranque literario más repetido. Yo mismo las incluí en el pregón que di en la Feria de mi pueblo, Puertollano, puro realismo mágico pues como todo el mundo sabe ni es puerto ni es llano.

Lo de García Márquez en Reguera es Tremendo. Recuerdos librescos de cuando formaba pareja de dobles con Mario Vargas Llosa. El colombiano ganó el Nobel el año que España organizó el Mundial; el peruano, el año que España lo ganó. En el 82, a Perú le tocó el grupo de Italia (la campeona), Polonia y Camerún. Vargas Llosa es ahora un todoterreno de las letras que saltó sin inmutarse de las páginas de la revista Vuelta que fundó Octavio Paz a las del ¡Hola! por su relación con Isabel Preysler. Y que, fiel a las premisas de aquella charla que mantuvo con García Márquez en la Universidad de Lima hace más de medio siglo, cree en la magia de la literatura, pero sin despegarse de la realidad, más tremenda que el realismo. Como pruebas, tres botones: sus novelas sobre el dictador Trujillo en República Dominicana (La fiesta del Chivo), sobre los desmanes del rey Leopoldo en el Congo Belga (El sueño del celta) y las interferencias de las multinacionales en Guatemala (Tiempos recios).

Macondo está a dos pasos de El Rinconcillo. Frente a la Hemeroteca Municipal, esos periódicos donde García Márquez se hizo escritor y encontró algunas de sus mejores historias. Muy cerca de una calle pequeña y sinuosa dedicada a Feijoo, un cura gallego paisano de Cunqueiro cuyos libros fueron best-seller como cuenta María Elvira Roca Barea en Imperiofobia y Leyenda Negra. El realismo mágico es una leyenda negra de muchos colores.

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