"Nos paró la Guardia Civil para pedirle un autógrafo a Chiquito de la Calzada"
Los invisibles
Vive en el ático y trabaja en el bajo. El conserje de la Teatral cerró el telón y se salió de la escena. Fue estrella televisiva y radiofónica y en su única película interpretó a un ruso.
SALTÓ a la fama del programa Genio y figura, pero Rafael Lobo Silva (Sevilla, 1967), Fali, no lo quería hasta la sepultura. Es conserje en un edificio donde Juan Belmonte se vestía de torero y donde Queipo de Llano durmió la noche previa al 18 de julio de hace 75 años. La casa es propiedad de las hermanas de la Cruz.
-¿Un edificio con historia?
-Yo tenía cuatro años cuando llegamos. Mi madre trabajaba para una familia de Soria que le ofrecieron la portería. Vivíamos abajo, junto al refugio antiaéreo de cuando era hotel Simón. Massimo Dutti era el hall del hotel y las maletas se guardaban en lo que es Blanco Cerrillo. Siempre me ha acompañado el olor a adobo.
-¿Cómo fue su salto a la fama?
-Estaba tomando una copa en la terranza Alfonso y llegaron con una cámara del programa Chistematón, que hacía Tomás Summers. Conté dos o tres chistes, uno de ellos ganó. Me dieron a elegir entre 50.000 pesetas o ir a Madrid. Fui y como Julio César: llegué, vi y vencí. Gané 300.000 pesetas y me llamaron para ir de jurado a la mesa del Humor.
-Allí conoce a Chiquito de la Calzada...
-Pasó de cantar flamenco para la jet a hacer 170 galas en un año. He ido con Chiquito en un coche y la Guardia Civil empezó a hacer sonar las sirenas y paró el coche para pedirle un autógrafo.
-Revolucionó el idioma...
-Hasta el Rey decía te das cuen. ¿Quién no ha dicho hasta luego Lucas? Me alegró mucho por él.
-Chiquito y Paz Padilla son los únicos que vivieron de eso...
-Paz Padilla era enfermera en Cádiz. Se casó con su representante, se lió la manta a la cabeza y se fue a Barcelona. Yo volvía a Sevilla después de dos semanas de trabajo y besaba el suelo como el Papa.
-¿Qué hizo después?
-Estuve dos años en la Cope con Antonio Herrero, que en gloria esté. Estaba con Chiquito y Paz Padilla. Se murió Antonio, entró Luis Herrero, eurodiputado del PP, pero el feeling no era el mismo. Y después hago en Canal Sur con Felipe Segundo, Juan Trujillo y Manolo Mármol un programa de buscar chistes por Andalucía. Fuimos a Olvera, a La Algaba, de donde era mi madre, allí lo hicimos en la Escuela Taurina.
-¿Por qué se bajó de ese tren?
-En el fondo soy bastante tímido, me gusta contar chistes, pero en privado. Ese salto desde el anonimato fue muy grande. Yo soy muy cofrade, costalero de la Macarena, nazareno del Baratillo, y me veía la gente y creía que me pasaba todo el día contando chistes. La Feria fue de lo peor. Decidí que tenía que elegir entre la estabilidad de un sueldecito todos los meses o la incertidumbre de ganar una pasta un mes y nada el siguiente. Descubrí que la calidad de vida no es ganar más dinero, sino lo necesario para estar a gusto.
-¿Cómo fueron sus comienzos laborales?
-No valía para los estudios. Con 18 años estoy trabajando en la calle Betis en un bar, el Metro, famoso por el agua de Sevilla. Empecé con los hermanos Calvo: la Recua, donde trabajé hasta de disc-jockey, el Aduana, que era más canalla, el Aljibe.
-¿Ha cambiado mucho la calle desde que llegó con su familia?
-El basurero era el trabajo más bajo que había en la escala social, y hoy para entrar en Lipasam no veas lo que hay que tener. Había una parada de microbús en la joyería Abrines. He sido testigo de la transformación del centro.
-Sólo falta el carril-bici...
-Es mi válvula de escape. Tengo varias bicicletas.
-¿Sigue el Tour de Francia?
-Me da calor. Con el ciclismo, desde que se fue Indurain, pasa como con los toros cuando se fue Curro.
-¿La fama le tiró los tejos?
-Hice de ruso en una película dirigida por un director ruso y que se llamaba Mi ministro ruso. La protagonista era Victoria Vera y rodamos en el Patio Banderas.
-¿Cambia su conserjería por una consejería?
-Ni hablar. Tengo mi despacho en el bajo y vivo en el ático.
-¿Siempre fue La Teatral, entradas de toros, fútbol y teatro?
-Antes era una óptica donde vendían gafas al por mayor.
-¿Había sereno en la calle?
-Lo conocí con su gorra y su bastón. Cuando Massimo Dutti era El Corte Andaluz, una noche entraron ladrones a robar; mi hermana llamó a la Policía, que los cogió. El dueño de El Corte Andaluz le regaló una chaqueta de ante.
-Los sevillanos triunfan en el Carnaval...
-Di el pregón del Carnaval de Puerto Serrano. Iba por Paz Padilla y no conseguí que me pagaran. El delegado de Fiestas se sentaba dos filas por detrás de la mía en el campo del Betis. ¡Qué corte!
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