los invisibles

"La Inquisición de lo políticamente correcto no dejaría a Gila o Tip y Coll"

  • Antonio Real. Con mucho carácter y pocos caracteres, este profesional del seguro entra en una nueva greguería con prólogo de Juan y Medio y dibujos del cineasta Antonio Cuadri

Antonio Real, que se califica a sí mismo de "azotacalles", paseando por la calle Tetuán. Antonio Real, que se califica a sí mismo de "azotacalles", paseando por la calle Tetuán.

Antonio Real, que se califica a sí mismo de "azotacalles", paseando por la calle Tetuán. / juan carlos vázquez

Trabaja en el sector del seguro y corre el riesgo de escribir libros. Antonio Real (Sevilla, 1959) mezcla la tradición del aforismo con la modernidad del tuit.

-Su relato 'Siameses' empezaba así: "Lo mejor de mi matrimonio fue mi primer divorcio...".

-Yo me separé en 2009, pero no tiene nada que ver. A una amiga y a mí nos pidieron que hiciéramos de padrinos de una boda civil y como yo escribía me pidieron que leyera algo. Soy un azotacalles, un flanneur que dicen los franceses, se me ocurren las cosas paseando. Leí eso, para estupefacción de la concurrencia.

-En un tuitforismo dice que la estupidez es democrática. ¿La democracia es estúpida?

-En absoluto. Los clásicos no pasan de moda y la democracia existe desde Pericles. Distinta es la utilización partidista, partidaria, sectaria o demagógica que se hace de la democracia.

-Franco defendía la democracia orgánica...

-Cuanto más adjetivos tenga el sustantivo, más descafeinada. La democracia orgánica de Franco, la democracia asamblearia de otros. Cada dictadorzuelo le quiere añadir su toque personal.

-El prólogo es de Juan y Medio, al que lapidaron por un lapsus...

-Estuve con los dos, con Juan y con Eva Ruiz, la semana pasada. No fue un lapsus. Ese programa lleva un guión. El personal del programa es mayoría de mujeres. Chocó con la corrección política y con la hipocresía. Los que se han escandalizado no lo hacen en esos programas nacionales en los que se insultan entre ellos, insultan y difaman a los demás.

"La estupidez es democrática, pero la democracia no es estúpida, es un clásico desde Pericles"

-¿Eso crea un estigma?

-No soy muy televisivo, la televisión y los jueces son dos de mis bestias negras, pero Juan y Medio hace una gran labor con personas que padecen la soledad, el mal de la modernidad, eso que antes creíamos que sólo pasaba en las series americanas y en Un tranvía llamado deseo.

-¿Se dice mucho en poco?

-Soy muy borgiano y Borges no escribió ninguna novela. Yo soy un escritor minimalista, de relatos breves, nanorrelatos. Aunque llevo veinte años con una novela.

-Antonio Cuadri prologó su anterior libro y le ilustra éste...

-Fue prologuista y autor del título del Manifiesto contra la estupidez. Yo le había puesto Relatos analgésicos, que va de subtítulo.

-¿Leyó el Manifiesto Comunista?

-Sí, en mi juventud tuve un compromiso, palabra que se llevaba entonces bastante, con la izquierda. Mis lecturas eran marxistas, Freud, el psicoanálisis.

-¿También se hacía para ligar?

-Hoy la chica saldría corriendo. La logse tiene un espectro más limitado. Mis lecturas siguen siendo marxistas, pero de Groucho. Con la Inquisición de lo políticamente correcto, hoy no podrían hacer humor Gila o Tip y Coll.

-Todos sus libros salen en septiembre...

-Será porque estoy en el otoño de mi vida.

-¿Tiene que ver que estudiara Marketing en la Pontificia con que dedique tantos tuits a Dios?

-Soy un creyente libre y crítico, hijo de padre agnóstico que salió de nazareno de la O y madre católica, apostólica y romana.

-Kafka también trabajó en los seguros...

-Tenía la sede central en Trieste. Son mi alimento material. El alimento del alma es la escritura.

-¿La vida es una mezcla entre las mentiras del escritor y las verdades del historiador?

-Hay que estar alerta con las mentiras, pero tampoco se puede sacralizar la verdad.

-Llama a los nacionalistas catetos con denominación de origen.

-El nacionalismo ha sido una peste en la historia de la humanidad. Lo que distingue a España es que la izquierda le ha dado un toque de distinción, le da alas y prestigio. Una incongruencia porque la izquierda es internacionalista y el nacionalismo es provinciano, cateto y tribal.

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