Lagos de mosto en la Alfalfa

Calle Rioja

Epicentro. Umbrete fue Castelgandolfo de cardenales de Sevilla. En el espacio que democratizó Amigo Vallejo tiene su 'abadía' un médico con consulta en la Alfalfa.

Bodega Umbrete, un clásico de la calle San Luis que simboliza el nexo de la ciudad y el Aljarafe.
Bodega Umbrete, un clásico de la calle San Luis que simboliza el nexo de la ciudad y el Aljarafe.
Francisco Correal, Sevilla

27 de septiembre 2011 - 05:03

Puede que haya gente que conozca mejor los lagos de Sanabria, la historia de Umbrete o los entresijos de ese eje cenital de la ciudad que es la Alfalfa, pero es muy improbable encontrar a alguien que reúna información de primera mano sobre esos tres microcosmos con la enjundia y la pasión por conocer y transmitir de que hace gala sin alardes Ismael Yebra.

En la semblanza de su primo, el académico Manuel Halcón describía la relación pendular, la dialéctica de barbecho que Fernando Villalón establecía entre el campo y la ciudad, entre ganaderos y ganadores, por utilizar una terminología loperiana afortunadamente en desuso. De cuando la ciudad era sinónimo de buscar una vida provechosa ante las inciertas y azarosas expectativas del agro y sus toros de ojos verdes.

La Alfalfa, Umbrete y Sanabria. Ancha es Sevilla. Ismael es un dermatólogo cuya relación con la vida no es nada epidérmica. Este topónimo del Aljarafe mantiene una relación privilegiada con la capital desde que Umbrete se convirtió en Castelgandolfo de los cardenales de la archidiócesis. Dicen que el cardenal Segura se refugiaba en este palacio Arzobispal ahora convertido en colegio Marcelo Spínola cada vez que Franco visitaba Sevilla.

Allí buscaban los mitrados, casi todos hombres del norte, el fresquito que el verano les negaba en Sevilla. Uno de ellos, el cardenal Lluch, murió en las propias dependencias del palacio umbreteño. El pueblo le quedó muy agradecido a Carlos Amigo Vallejo, recordado en placas por doquier, porque abrió para el disfrute ciudadano unos espacios que antes era de uso exclusivo de la Iglesia.

Las peñas bética y sevillista de Umbrete están equidistantes de la impresionante iglesia, construida por el mismo arquitecto y oficiales que hicieron San Bernardo. Aires de Miércoles Santo en los dominios del mosto. Los jardines del Arzobispo dan a la casa-hermandad del Rocío de Umbrete, que data de 1814, aunque hay quien apunta una antigüedad mayor que fue velada para no herir el privilegio cronológico de Triana. Fue hermano mayor Rafael González Lahera, que tiene una calle con su nombre y fue padrino del doctor Yebra Sotillo. En el centro de los jardines hay una antigua noria reconvertida en espacio cultural donde Ismael pronunció el pregón del mosto. Uno de los dos que ha pronunciado: el otro fue el de la Cabalgata de Reyes Magos de Sevilla.

En la casa que fue bodega de su abuelo, el doctor Yebra hace un mestizaje perfecto entre las dos patrias de San Fernando, el alfa zamorano y el omega sevillano del rey santo. Si tuviera una reliquia de este monarca y algún indicio académico del paso por las aulas de la Fábrica de Tabacos de Agustín García Calvo, toda Zamora, que nos explicó en una hora, estaría contenida en este espacio. Incluidos útiles de labranza, el collar protegido por pinchos para que los mastines amortiguaran los ataques de los lobos mientras cuidaban del rebaño o el tenedor, como llaman por la tierra de León Felipe al taca-taca de los niños.

Victoria, la mujer del dermatólogo, es la única de los ocho hermanos que se fue a vivir a la capital. Seis viven en Umbrete y una hermana se fue a Hinojos. Tantos cardenales no podían estar equivocados. La calle se llama Cervantes y una de las escaleras de la casa está decorada con imágenes del Quijote de cerámica trianera de un antiguo empleado de la fábrica de Mensaque.

Hay una torre para los libros con una estantería monográfica para libros del Cisterciense. Vida monástica de un médico contemporáneo. Tiene los tres volúmenes del poeta alemán Gottfried Mann, dermatólogo como él, con edición y traducción de José Luis Reina Palazón, un erutido morisco, como llaman a los nacidos en La Puebla de Cazalla.

Umbrete es un pueblo muy respetado en Sevilla, recordado por los parroquianos que pasan por la bodega que lleva ese nombre en la calle San Luis, junto al Pumarejo. El doctor Yebra baja a un sótano de alquimista del que saca un excelente coñac de Almonte.

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