Mapa de la conflictividad del taxi

El incidente ocurrido el martes en Santa Justa refleja la frágil estabilidad de un sector en eterno conflicto

El Ayuntamiento quiere acabar con los abusos en la estación y el aeropuerto

Mapa de la conflictividad del taxi
Mapa de la conflictividad del taxi
Fernando Pérez Ávila Sevilla

20 de noviembre 2016 - 00:36

El pasado martes, un episodio que aparentemente no tenía ninguna importancia derivó en una huelga salvaje e improvisada de taxistas en la estación de Santa Justa. Ocurrió que una pareja de agentes de la Policía Local denunció a varios taxistas -cuatro según la versión oficial del Ayuntamiento, 17 según el gremio- porque la cola de vehículos sobrepasaba el espacio habilitado para la parada y, según la versión policial, obstaculizaban la circulación. Es algo que sucede en Santa Justa a diario, cada vez que llega un AVE, porque es cierto que el espacio es demasiado reducido para todos los taxis que allí trabajan. También lo es que esa circunstancia es algo momentáneo, que apenas dura unos minutos, el tiempo de que los primeros viajeros vayan subiéndose a los primeros taxis de la fila y la cola vaya menguando. Lo que, por tanto, no debería haber pasado a mayores, especialmente en un día fuerte para el taxi como era el del arranque de Sicab, reveló la frágil estabilidad de un sector en permanente conflicto, en el que el servicio se interrumpe, dejando colgados a cientos de viajeros, por unas simples multas de tráfico.

Dicen los taxistas que no fue algo espontáneo, sino que existe una persecución por parte de determinados agentes de la Policía Local y que la huelga, que se acompañó del corte parcial de tráfico para impedir la llegada del autobús del aeropuerto a Santa Justa, era la única opción que les quedaba para denunciar esta situación. Quizás en ese caso tendría que haberse convocado un paro para una determinada fecha conocida con antelación, con los permisos pertinentes, anunciado a través de los medios de comunicación para que los viajeros buscaran algún medio de transporte alternativo y con unos servicios mínimos establecidos.

La huelga se mantuvo durante tres horas y media. La secundaron todos los taxistas de la estación y sólo se levantó gracias a la mediación del presidente de la Unión Sevillana del Taxi, Fernando Morales, y del intendente de la Policía Local Alfonso Cortés. Ambos llegaron a un acuerdo para mejorar la comunicación entre los dos colectivos. Algunos taxistas exigieron la retirada de las denuncias, una medida que obligaría a los agentes que las interpusieron a incurrir en un delito de prevaricación.

El incidente refleja lo poco que hace falta para que salte una chispa que provoque un incidente en el taxi y termine afectando al normal desarrollo de la ciudad. Lo dijo el propio delegado de Movilidad y Seguridad del Ayuntamiento de Sevilla, Juan Carlos Cabrera, que es el responsable político tanto de los taxis como de la Policía Local: "Una medida como ésa -en referencia a la huelga improvisada de taxistas- atenta contra la imagen de la ciudad".

Cabrera, sin llegar a presentarse en la estación, supo resolver el problema mandando a la gente de su delegación. Lo hizo a través del diálogo y buscando acuerdos, anunciando que pedirá al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) que habilite un espacio mayor para los taxistas y reordene la salida de los vehículos, que es taponada por los autobuses de Tussam y de la línea Especial Aeropuerto (EA). Estas promesas han contribuido a que la situación vuelva a ser normal y a que durante el resto de la semana no se haya registrado ningún incidente más en la estación. El Ayuntamiento pretende acabar con estos problemas con una nueva unidad de la Policía Local específica para el aeropuerto y la estación de tren, con un grupo de tres o cuatro agentes en cada uno de estos dos destinos que conozcan a los taxistas y sepan cuáles son sus necesidades.

Hacía tiempo que Santa Justa no era escenario de ninguna de las trifulcas o broncas que el sector del taxi de Sevilla ha protagonizado en los últimos años. Sí es cierto que en el pasado ha habido enfrentamientos entre taxistas, casi siempre a cuenta de la parada de taxis concertados, pero el problema no tiene ni de lejos la magnitud y la gravedad que alcanza en el aeropuerto de San Pablo. En los últimos tiempos había sido un lugar bastante tranquilo para los profesionales del taxi. Quizás a ello haya ayudado la condena impuesta a principios de año a tres representantes de la plataforma gremial a la que pertenecen los taxistas de la estación, a quienes un juzgado de Sevilla condenó a pagar una multa de 2.200 euros por un delito de coacciones ocurrido en verano de 2012.

Fueron varios los incidentes que refleja la sentencia del juzgado de lo Penal número 12. El 30 de julio de aquel año, varios taxistas impidieron a otro recoger a unos clientes en la estación, al tiempo que le advirtieron que se anduviera "con cuidado". El segundo incidente que se pudo probar ocurrió cinco semanas después, el 6 de septiembre. Dos miembros de la plataforma "se aproximaron a otro taxi y le propinaron varios golpetazos y patadas, con la intención de que no llegara a parar en la misma parada". En esta ocasión el taxista pudo prestar su servicio, pero tuvo que hacerlo escoltado por la Policía.

La juez explicaba en la sentencia que en la estación de Santa Justa se han vivido varios altercados similares a estos dos, pero han sido los únicos que se han podido acreditar. Decía la resolución que "la plataforma gremial mantenía un enfrentamiento con parte de sus compañeros no asociados por la interpretación de determinados artículos del reglamento de transporte público de viajeros". En el fondo, lo que subyace es el mismo problema que en el aeropuerto, es decir, el intento por parte de una asociación de imponer un monopolio en el servicio del taxi.

La legislación permite a cualquier taxista recoger a un cliente que haya contratado previamente el servicio. De hecho, tanto en Santa Justa como en el aeropuerto hay unas paradas especiales para ello, separadas de las de la parada ordinaria en la que se forma la cola de taxis. Sin embargo, especialmente en el aeropuerto, los taxistas que van a recoger clientes ya contratados se encuentran habitualmente con sus vehículos con las ruedas pinchadas o rajadas, o con el vehículo cubierto de huevos. El autobús de la línea Especial Aeropuerto también ha sufrido varios ataques de manera periódica, aunque nunca se ha podido demostrar la autoría de los mismos. Fuentes del sector consideran que la solución sería sencilla: la implantación del turno rotatorio en el aeropuerto de San Pablo. El Ayuntamiento lo tendría además muy fácil a la hora de justificar la medida, sólo se trata de ejecutar una sentencia del TSJA del año 2004.

Los taxistas víctimas de estos ataques acusan a la asociación mayoritaria en el aeropuerto, Solidaridad del Taxi, de estar detrás de todos estos incidentes. Solidaridad siempre lo ha negado. Incluso alguno de sus miembros también ha tenido problemas. Es el caso de un conductor que se encontró su vehículo, un Mercedes, despintado con decapante cuando estaba aparcado en la puerta de su casa.

Santa Justa y el aeropuerto no son los únicos escenarios de los problemas del taxi en Sevilla. Hace ya más de una década, los taxistas asaltaron el Ayuntamiento lanzando astas de toro en protesta por la muerte de un compañero asesinado. Exigían que el Consistorio les pagara las mamparas de seguridad. En algunas paradas de la ciudad también hay problemas. Es el caso de la de Santa María la Blanca, donde los taxistas suelen esconderse en un bar cercano y sólo salir cuando ven que el cliente es un turista que, presumiblemente, se dirigirá al aeropuerto. La mayoría de los taxistas ya conocen a los vecinos y, suponiendo que serán carreras cortas, se ocultan en el bar para esquivarlos. Si algún ciudadano no turista consigue subirse a un taxi, más de una vez se ha encontrado con una reacción airada del conductor.

Huevazos y pinchazos, las prácticas de la "mafia del taxi"

Las dos fotografías que se reproducen abajo muestran los dos ataques más recurrentes que sufren los taxis cuyos conductores no pertenecen a la asociación mayoritaria en el aeropuerto de San Pablo. Pinchazos en las ruedas y lanzamiento de huevos para manchar el coche. Se denuncian algunos casos, pero ocurren muchos más, ya que muchos taxistas prefieren no denunciar por miedo a represalias. La Policía ha investigado estos ataques en más de una ocasión, pero generalmente las investigaciones acaban en nada porque no hay testigos ni nadie que pueda acusar con pruebas a los autores. El presidente de Solidaridad, Enrique Filgueras, sí ha sido condenado a pagar multas de 200 y 400 euros por amenazar a un conductor de Tussam. El que fuera Defensor del Ciudadano, José Barranca, utilizó la expresión "mafia del taxi" para referirse a este conflicto. En uno de sus informes anuales, Barranca consideraba este problema como uno de los principales males de la ciudad. En su memoria, Barranca reflejaba el problema "real y cierto" que existía con un grupo de 200 personas del sector del taxi, que causan un "daño grave a los sevillanos y visitantes, y por tanto, a la imagen de la ciudad".

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