Mercasevilla deberá readmitir a Ponce o pagarle 240.000 euros

La juez declara improcedente el despido porque "toleró" el comportamiento del directivo

J. Muñoz

10 de febrero 2010 - 05:03

Mercasevilla tendrá que readmitir o pagar una indemnización de 239.585,47 euros al ex director adjunto Daniel Ponce, imputado por el presunto cobro de comisiones ilegales, porque la empresa "toleró" el comportamiento del trabajador y la carta de despido no estaba correctamente redactada al no precisar los gastos y pagos fuera de control que le atribuye.

La titular del juzgado de lo Social número 11 de Sevilla, Adelaida Maroto, ha declarado que el despido del ex directivo del Mercado Mayorista es "improcedente" en una sentencia en la que desmonta, punto a punto, los argumentos que la empresa había esgrimido para despedir al trabajador. La resolución declara como hechos probados que en los meses de junio de 2007 y 2008 Ponce realizó sendos viajes a Vietnam con la asociación de mayoristas de pescado. En cuanto al primer viaje, el empleado no presentó justificantes de los gastos realizados, sí en el segundo viaje en el que incluyó un pago de 560,80 euros en concepto de "bebidas alcohólicas" y "un masaje".

Pero la juez entiende que estos hechos han prescrito y advierte que, aunque no lo estuvieran, en este caso hay una "clara situación de tolerancia de la empresa ante el comportamiento del trabajador, que pese a la enorme magnitud del gasto sin justificar o con justificación inadecuada (masajes, bebidas) no realiza ni un solo requerimiento para que subsane la omisión". La juez rechaza como motivo de despido su participación en hechos supuestamente delictivos -el cobro de comisiones- porque el directivo negó su participación en las grabaciones y la empresa no propuso en el juicio otros medios de prueba, como la declaración del empresario o de los policías, algo que la juez considera "inexplicable" por parte de Mercasevilla.

En cuanto a la carta de despido, la juez dice que "no está correctamente redactada" porque no precisa qué gastos y pagos han estado fuera de control y pueden imputarse al directivo. La sentencia rechaza, de otro lado, que Ponce haya sufrido una situación de acoso laboral, persecución o comportamiento insultante, y añade que, tras el escándalo, "era lógico y razonable" un cambio en sus funciones.

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