calle rioja

Metáfora de los torreznillos y la socialdemocracia

  • Relevo. Los nombramientos de las alcaldesas de Puertollano y Gandía como ministras remueven el recuerdo de las vacaciones de empresa que organizaba la Calvo Sotelo

La nueva ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez.

La nueva ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez. / jesús monroy / EFE

La política se puede ver desde una óptica cosmopolita, universal, y también desde un prisma más cotidiano, casi corralero. En la última remodelación del Gobierno de Pedro Sánchez han cambiado en la portavocía del Gobierno a una vecina, María Jesús Montero, por una paisana, la alcaldesa de mi pueblo, Puertollano, Isabel Rodríguez. El presidente del Gobierno, guardagujas supremo, ha cambiado la estación del AVE de Sevilla por la de Puertollano. La nueva ministra acaba de cumplir 40 años, nacida el mismo año que Joaquín, Pablo Casado o Julio Muñoz el Rancio. Vino al mundo en un pueblecito llamado Abenójar. En mi pueblo ayer hubo pleno municipal y se ha vivido como si el Calvo Sotelo hace cincuenta años hubiera eliminado al Córdoba en la promoción y consiguiera el ascenso a Primera División. Afortunadamente no lo logró, y de esa forma pudimos ver la temporada siguiente a Betis y Sevilla, que habían bajado de la manita en la primavera del mayo francés.

Faltó el canto de un duro para que en mayo de este año no me tomara unos torreznillos con la nueva ministra en el bar Múnich de Puertollano. Iba la mujer con un poco de prisa y se despidió del periodista y de su teniente de alcalde, mi amigo Félix Calle.

El guardagujas supremo cambió la estación del AVE de Sevilla por Puertollano

La noticia del nombramiento la vivimos en familia. Soy el mayor de cinco varones y aunque ninguno se quedó en Puertollano necesitamos volver de vez en cuando para alimentar las raíces y los únicos parientes que nos quedan allí, los recuerdos. Mi hermano Quique, el cuarto, hizo doblete de terruño: fue al Corral de Comedias de Almagro a ver una versión de Romeo y Julieta de Lope de Vega convertida en musical y al día siguiente llegaron a Puertollano. Mandó una foto del monumento al minero, obra del artista onubense Pepe Noja. Yo escribí: "Una mina de recuerdos". Blas, el tercero, fue el primero en conocer la noticia y puso en el grupo de hermanos: "Ahí está la mina. La alcaldesa, ministra". Juan, el segundo, terminaba el camino de Santiago después de hermanar a Rosalía y a Cela. Y Mario, el quinto, disfrutaba de un concierto de Gabinete Caligari y Duncan Dhu en Fuengirola.

Horas después de aquellos fallidos torreznillos en el bar Múnich, metáfora de la vocación socialdemócrata de la nueva ministra, volví a encontrarme con Isabel Rodríguez. La todavía alcaldesa presidía en el Auditorio Pedro Almodóvar el acto de entrega de los premios Onda Cero Puertollano. Los galardonados fuimos dos periodistas (Tomás Roncero se hizo dos mil fotos con su alma de misionero peñista); dos árbitros de fútbol (Dámaso Arcediano y Javier Alberola, el más joven en Primera después de Brito Arceo); una escritora de Tomelloso, Natividad Cepeda; una consejera del Gobierno de Emiliano García-Page, Patricia Franco; la cantante Marian Conde, nuera de Juanito Valderrama, donostiarra de cuna, de madre sevillana; y a título póstumo el primer alcalde democrático de Puertollano, Ramón Fernández Espinosa, que antes de entrar en política fue albañil, panadero y maestro de escuela. Estaba de alcalde cuando nació la nueva ministra y consiguió que el AVE tuviera parada en Puertollano y no en Brazatortas, pueblo natal de Antonio Gala y Millán Salcedo.

El Auditorio se llama Pedro Almodóvar porque allí tuvo lugar el estreno mundial de Volver. El cineasta manchego es el George Cukor nacional con su sensibilidad para dirigir actrices. Pedro Sánchez ha hecho un curso de cine para apostar por el trío de alcaldesas: Gavá, Gandía, Puertollano. Estas dos últimas poblaciones están hermanadas en la topografía de la memoria. La empresa Calvo Sotelo, que dio nombre al equipo que estuvo a punto de subir a Primera en 1968, organizaba turnos quincenales de empleados para veranear en Gandía, que se convirtió en la Ínsula Barataria de tantos manchegos mesetarios. Es el nexo entre Isabel Rodríguez y Diana Morant, las nuevas ministras. Recuerdo el impacto estando en Gandía de la muerte de Nino Bravo o de la legalización del Partido Comunista el Sábado Santo de 1977. Mucha gente de Puertollano se enamoró por primera vez en Gandía, la cuna de Ausias March y los autobuses de la Marina Gandiense; muchos compraron un apartamento a módicos plazos; algunos incluso se ahogaron en las aguas de esa playa espejo de la de Cullera.

De la vecina a la paisana. Nueva estación del AVE. De Santa Justa a Santa Bárbara. Una ministra de mi pueblo, el de Cristina García Rodero, María Dueñas o Santi Cañizares. Con una afición al flamenco como sino hubiera Despeñaperros. Hay una peña Fosforito y la madre de Miguel Poveda es de Puertollano.

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