Patrimonio

Patrimonio autoriza un bar en la antigua Casa de la Moneda

  • Considera que la instalación de la actividad "no altera los valores" del Bien de Interés Cultural

El emblemático edificio de la Casa de la Moneda, que volverá a disponer de un bar. El emblemático edificio de la Casa de la Moneda, que volverá a disponer de un bar.

El emblemático edificio de la Casa de la Moneda, que volverá a disponer de un bar. / Juan Carlos Muñoz

La Casa de la Moneda volverá a acoger un bar. La Comisión Provincial de Patrimonio Histórico, adscrita a la Consejería de Cultura, ha informado favorablemente sobre el documento reformado y actualizado del proyecto destinado a la adecuación del local número uno del edificio de la antigua Casa de la Moneda para que el inmueble vuelva a acoger un bar.

Un informe de la Comisión de Patrimonio aprobó a finales de julio "por unanimidad el reformado y actualización del proyecto básico y de ejecución de adecuación para bar" en el edificio correspondiente a los número 3, 5 y 7 de la calle Adolfo Rodríguez Jurado, que forma parte del conjunto arquitectónico de la antigua Casa Real de la Moneda de Sevilla, construido según el diseño de Juan de Minjares a partir de las edificaciones de las Atarazanas de los Caballeros y sometido a diversas reformas durante el siglo XVIII.Este conjunto arquitectónico está reconocido como bien de interés cultural (BIC), y el mismo cuenta con los entornos de protección determinados respecto al tramo de muralla almohade que sobrevive en dicha zona del casco histórico de Sevilla y sobre el edificio correspondiente al antiguo Teatro Coliseo España.

Con este informe, la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico ha concluido que el proyecto destinado a restituir la actividad de bar en la Casa de la Moneda "no altera los valores del bien de interés cultural", ni de la muralla almohade o el Teatro Coliseo España, junto al cual se alza el inmueble en cuestión.

No obstante, la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico estipula que, "en caso de optar por dejar visibles los restos arqueológicos del local, se deberá presentar un reformado de proyecto incluyendo el tratamiento de los vestigios", mientras "las unidades exteriores de climatización se deberán colocar en la cubierta (...), siembre en zona discreta bajo pretil y nunca visibles desde la vía pública", y el rótulo del negocio se deberá circunscribir a "la puerta de acceso al local, evitando el impacto negativo en el BIC".Este edificio del conjunto arquitectónico de la antigua Casa de la Moneda fue sometido hace varios años a un proyecto de obras destinado a habilitar viviendas en el inmueble, siendo las obras paralizadas a comienzos de 2011, después de que una inspección se saldase con el descubrimiento de que los trabajos habían incluido la demolición de elementos arquitectónicos abarcados por la protección del recinto como bien de interés cultural.

Como consecuencia de esta actuación, se inició una investigación judicial que desembocó en un juicio que acabó con una sentencia condenatoria. En concreto, en 2016, el juzgado de lo Penal número 12 de Sevilla condenó al arquitecto y al promotor de las obras a seis meses de cárcel por un delito contra el patrimonio histórico.

Según estableció entonces esta sentencia, las obras paralizadas habían supuesto la demolición de "unidades estratigráficas del siglo XVIII correspondientes a la reforma de Sebastián Van der Borcht, del siglo XIX correspondientes a la reforma de José Gómez Otero y un aparejo de los siglos XIX y XX", entre otros aspectos.

"Estando en connivencia ambos acusados (uno de ellos miembro de la familia propietaria del edificio), acordaron incumplir los parámetros de conservación incluidos en el proyecto aprobado, demoliendo muros y estructuras especialmente protegidos por su valor arqueológico e histórico, que en conjunto con otros elementos conferían al edificio su carácter singular y determinaban su especial protección, vulnerando la normativa destinada a protegerlos", señalaba la sentencia.El juez consideró en la resolución que los acusados, M. M. A. y F. C. F. causaron "daños de imposible reparación que han alterado gravemente el estado original del inmueble".

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