Pinturas de guerra en el Bellas Artes
calle rioja
Preludio. El domingo se clausura en el Bellas Artes la muestra cubista de Telefónica, una vanguardia artística que coincide con la I Guerra Mundial que estalló hace ahora un siglo.
LOS cinco cuadros que aparecen en esta página, que forman parte de la exposición Colección Cubista de Telefónica que está en el Museo de Bellas Artes de Sevilla hasta el próximo domingo, tienen algo en común: sus autores participaron como combatientes en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), conflicto que puso fin a la fase más creadora del cubismo, la principal vanguardia artística del siglo XX.
Los pintores-soldados son André Lhote (1885-1962), Jean Metzinger (1183-1956), Albert Gleizes (1881-1953) y Louis Marcoussis (1878-1941). Los tres primeros nacieron en Francia, país donde Georges Braque y Pablo Picasso fundan el cubismo, los tres firman la obra Del Cubismo, en la que exponen su teoría de las formas planas y las perspectivas pluridimensionales. Marcoussis nació en Polonia, país al que volvió movilizado cuando estalla la guerra. Su nombre era Ludwig Casimir Ladislas Markus, y adoptó el apellido Marcoussis, nombre de un pueblo próximo a París.
Las necesidades de programación de la pinacoteca sevillana han hecho que esta muy visitada exposición se clausure el día 29, una jornada después del día en el que se cumplen cien años del atentado mortal en Sarajevo contra el archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía Cholek, magnicidio que se convirtió en el desencadenante de un conflicto que produjo millones de muertos.
La Primera Guerra Mundial no está presente sólo en estos pintores. Un total de doce obras expuestas fueron realizadas durante el periodo bélico. Tres de ellas las firma Juan Gris (1887-1927), artista que a diferencia de esos pintores combatientes al final de la contienda siguió fiel a los cánones del cubismo. De 1916 es su obra El jardín. De 1918, el año que finaliza la guerra, sus célebres cuadros La guitarra y Arlequín. El cartel de la exposición, que antes estuvo en Bilbao, es una dama cubista de Juan Gris.
Francia es la cuna del cubismo y uno de los países que más activamente participa en la guerra, presencia saldada con batallas tan cruentas como las de Ypres o Verdún, ya tan inmortales en los libros de Historia como estos pintores en los manuales de arte.
Una de las secciones de la exposición está dedicada de forma monográfica a Juan Gris. La siguiente acoge a los pintores que participaron en el conflicto, artistas que suscriben ese revolucionario modo de pintar consistente, según se lee en el catálogo, "en un intenso trabajo de deconstrucción de la realidad, la renuncia a la perspectiva convencional, la ausencia de detalles y la geometrización de las formas".
Igual que Juan Gris, María Blanchard (1881-1932) nació en España, Santander, y murió en Francia, en el París que acogió el esplendor de este movimiento pictórico. En plena Primera Guerra Mundial, Blanchard firma en 1917 una Naturaleza muerta cubista, recurso artístico que parece una metáfora de los desgarros de aquella época, la que globalizó el drama del enfrentamiento entre países por intereses bastardos. A 1918 pertenece su obra Composición Cubista.
Como la propia guerra, el cubismo también fue objeto de una notable expansión internacional. Estos fondos de Telefónica inciden en dos secuelas geográficas, la americana y la andaluza, aunque ambas tienen como denominador común que giran en torno al eje parisino de esa corriente.
Un cubismo que llega a Chile (Vicente Huidobro), a Argentina (Emilio Pettoruti, Alejandro Xul Solar), a Brasil (Vicente Do Rego) o a Uruguay (Rafael Barradas, Joaquín Torres García). De Andalucía figuran tres exponentes, todos ellos muy cualificados: Joaquín Peinado (1898-1975), Manuel Ángeles Ortiz (1885-1984) y Daniel Vázquez Díaz (1882-1969). Los dos primeros son andaluces de cuna, Peinado es de Ronda, Ortiz, íntimo amigo de García Lorca, de Jaén, pero ambos murieron en París. Vázquez Díaz, conocido por su autoría de los frescos de La Rábida, obra monumental que no es ajena a ese legado, nació en las Aldeas de Río Tinto y murió en Madrid. Estos cubistas andaluces, que conviven en el Bellas Artes con sus colegas americanos, conocieron el drama de la guerra civil española.
Fernando Panea, historiador del arte, con destino en la pinacoteca sevillana, destaca la notable respuesta de público que ha tenido esta exposición que bebió en la misma génesis parisina que el impresionismo. Después del verano, periodo en el que el Museo de Bellas Artes permanecerá abierto, acogerá una exposición con fondos de la Fundación Francisco Godio, un curioso coleccionista de arte catalán que fue piloto de carreras y entre su patrimonio contaba con autores que van desde Zurbarán a Miqel Barceló.
La muestra Colección Cubista de Telefónica abrió sus puertas el pasado 7 de marzo y hasta el domingo hay tiempo de conocer la obra de artistas que lucharon por la paz y pelearon en la guerra.
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