Sevilla

El Puerto suspende el dragado del río tras el mandato de la Unesco

  • Reconoce, tras cuatro varapalos, que el proyecto de 1999 carece de respaldo social, científico e institucional.

  • Hasta 2020 ampliará los estudios científicos del estuario.

La esclusa del Puerto de Sevilla. La esclusa del Puerto de Sevilla.

La esclusa del Puerto de Sevilla. / Juan Carlos Muñoz

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El Puerto de Sevilla anunció ayer su renuncia oficial a llevar a cabo su polémico proyecto para ampliar el canal de navegación a lo largo de los 90 kilómetros entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda, más conocido como dragado de profundización del estuario del Guadalquivir.

La decisión comunicada por el presidente Manuel Gracia no es casual. Supone el cumplimiento del compromiso que el Gobierno central y la Junta de Andalucía dieron a la Unesco, el pasado diciembre de 2016, respecto a que no autorizarán el actual proyecto del dragado. Así se lo comunicó hace días Puertos del Estado, el organismo del Ministerio de Fomento del que depende, al Puerto de Sevilla en un escrito donde le traslada que "en cumplimiento con el compromiso ante la Unesco" las obras para el proyecto del dragado pasan a tener la calificación de "pendiente de programación" en el plan de empresa portuario de 2017.

"Ante esta situación, es necesario un replanteamiento completo del proyecto, adoptando una nueva estrategia. Es fundamental partir de que la sostenibilidad del estuario condiciona de manera decisiva la sostenibilidad de la actividad portuaria, lo que implica que la mejora de las condiciones medioambientales del estuario debe pasar a formar parte de los objetivos permanentes de la Autoridad Portuaria, tanto como la mejora de la accesibilidad de la vía navegable", declaró Gracia.

El cambio de estrategia supone que de aquí al año 2020 el Puerto se dedicará a cumplir todos los estudios y requisitos que marcaron en su día los científicos que declararon inviable el proyecto presentado. Según el presidente Gracia, el Puerto sevillano ampliará los estudios científicos sobre el estuario y promoverá un plan de gestión integral que mejore su situación ambiental, tal y como aconsejaron los expertos y viene exigiendo Europa para preservar Doñana.

Manuel Gracia, presidente del Puerto de Sevilla, ayer en rueda de prensa. Manuel Gracia, presidente del Puerto de Sevilla, ayer en rueda de prensa.

Manuel Gracia, presidente del Puerto de Sevilla, ayer en rueda de prensa. / josé ángel garcía

Cuando estos estudios acaben, entonces se podría pensar en abordar el dragado "desde el enfoque de Evalución Ambiental Estratégica" con mejoras técnicas y mayor integración del conocimiento científico. "Vamos a trabajar en un nuevo proceso que permita la mejora del calado en el entorno de cuatro o cinco años", dijo Gracia a la prensa.

Después de 18 años defendiendo a capa y espada este proyecto como complemento de la nueva esclusa, la Autoridad Portuaria de Sevilla admite ahora que "el proyecto, tal como se planteó en 1999, carece de respaldo social, científico e institucional", que no está actualizado y hay que replantearlo. "Así pues, incluso en el caso de tener todas las autorizaciones requeridas, sería aconsejable su revisión para optimizar su ejecución", declaró Gracia.

Esto se dice tras cuatro varapalos que ha sufrido el proyecto del dragado en los últimos años, con serias advertencias de los científicos, de la Comisión Europea, del Tribunal Supremo y de la Unesco, lo que implica "una incertidumbre jurídica innegable", en palabras de Gracia. Estas instancias se han pronunciado a raíz de las denuncias presentadas por los ecologistas de WWF España. A la oposición de los ecologistas se sumaban los arroceros. En el lado opuesto, la patronal de empresarios, la Cámara de Comercio y los sindicatos de Sevilla han presionado para que se hiciera desde la Plataforma Sevilla por su Puerto.

El proyecto de dragado suponía aumentar dos metros la profundidad del canal de navegación (de 6 a 8 metros) y ensancharlo 30 metros (de los 60 metros de anchura actuales a los 90 metros). Ese plan recibió en 2003 la autorización ambiental del Ministerio, cuando el PP ocupaba el Gobierno central, pero con la llegada de los socialistas al año siguiente la ministra Cristina Narbona condicionó esa Declaración de Impacto Ambiental (DIA) a un estudio más en profundidad del estuario y a que una comisión científica emitiera un dictamen sobre la viabilidad o no del proyecto.

Gracia se ha dado cuenta de que no sirve de nada empeñarse en lo imposible cuando Europa y la Unesco vigilan cualquier proyecto de España que pueda afectar a Doñana, uno de los lugares de la tierra con más protección ambiental: Reserva de la Biosfera (1980), Humedal de importancia internacional especialmente como hábitat de aves acuáticas: convenio Ramsar (1982), Patrimonio de la Humanidad (1994). Sus títulos europeos son Zona de especial protección de las aves (1988), Lugar de Importancia Comunitaria (1992), Zona de Especial Conservación incluida en la Red Natura 2000. Y dentro del país: máxima protección ambiental por normas estatales y autonómicas.

"Hemos cambiado nosotros y el Gobierno central y la Junta perciben que ese proyecto en esas condiciones no es ejecutable", admitió el presidente, una posición muy diferente mantuvieron los anteriores presidentes del Puerto, Manuel Fernández y Carmen Castreño, que querían hacer el dragado a toda costa.

"Incluso en el caso de tener todas las autorizaciones sería aconsejable su revisión"

En mayo se conocerán los primeros resultados de los segundos estudios del estuario encargados por el Puerto en 2013 y a finales de año el Puerto tendrá un plan para mejorar la navegabilidad del río al margen del dragado. A éstos seguirá una tercera fase de estudios entre 2017 y 2020.

La dirección del Puerto tiene puestas sus esperanzas en que los segundos estudios científicos confirmen opciones para mejorar la navegabilidad: zonas del río, cuando sube la marea, con profundidad superior a 20 metros por donde se podría hacer pasar a los barcos cargados, sin necesidad de dragado.

El Puerto sevillano quiere ampliar el canal de navegación del estuario para sacar el mayor partido a la nueva esclusa, ya que esta puerta de entrada al mar (construida en el término de Gelves) permite el paso de buques de mayores dimensiones (30.000 toneladas), pero sin dragado estos barcos sólo pueden ir a media carga para no rozar con su casco ni superar el calado máximo de la vía navegable.

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