La aldaba
Una gran misa en el ruedo de la plaza de Sevilla
La Sevilla novelera anda buscando burladeros de pescuezo en los callejones al amparo del nuevo empresario de la plaza, que plaza ya sabemos que solo hay una cuando se habla en el contexto de los toros. Y deducimos que el nuevo empresario del coso, José María Garzón, trae aprendido el padecimiento de casa, pues es hermano del Gran Poder y de la Soledad de San Lorenzo. Esto es, de la hermandad "más sacrificada de la Madrugada" -como un día nos destacó con fin hermoso y pedagógico la gran cofrade María Lasso de la Vega en una cola en la confitería Ochoa, de esas que se pueden presumir de guardar- y de la cofradía que cierra los desfiles pasionistas, la de la Virgen preciosa, exquisita y donde siempre dejamos depositadas las oraciones del final de la Semana Santa. Garzón, que tiene buen gusto en cuestiones de hermandades, deja claro que la plaza de toros de Sevilla ha tenido siempre una oferta de primera, reconoce la labor de la empresa Pagés en la confección de buenos carteles, y se presenta ahora con el objetivo claro, entre muchos otros, de mejorar la relación con el abonado y de captar más jóvenes. Chapeau por la elegancia y el buen estilo. A partir de ahí, hay una apuesta que nos llama gratamente la atención: la celebración de una misa en el ruedo de la plaza de toros de Sevilla el 12 de abril, jornada de la dominica in albis. Una eucaristía como principio de la temporada taurina oficiada en el mismo coso.
Nadie pondrá impedimentos a la celebración religiosa, por supuesto. Solo cabe imaginar que la Real Maestranza, como nos sugiere el abonado José Luis Trujillo del Real, ofrezca la imagen de la Virgen del Rosario, patrona de la Real Corporación, para presidir el altar. O que la Hermandad del Baratillo, que preside Luis Fernando Rodríguez, ofrezca la Piedad a la que tantas veces han rezado Morante, el Cid y otras figuras de las tardes de relumbrón antes de hacer el paseíllo en la plaza. ¿No dejaban los Moeckel, padre e hijo, ambos medallas de oro de la cofradía, los pasos montados en las tardes de corridas de abono? Pues que se apueste por un altar sevillano y taurino con verdadera razón de ser. Bienvenida sea la iniciativa de Garzón de promover una eucaristía tan importante y ante la que auguramos un lleno en la plaza. ¡Bravo! Nadie de buena fe podrá discutirle la organización de la misa, acaso el cuidadoso detalle de que comience a partir de las doce y media para no interferir en el reparto de la comunión a los impedidos que organiza la Archicofradía Sacramental del Sagrario por las calles de la feligresía. Cuente Garzón con la asistencia de las autoridades civiles y religiosas, así como de cientos de particulares. ¿No rezan los toreros en sus capillas portátiles y en las de la plaza cuando están con el capote liado? Pues que se celebre una misa en el mismo ruedo para pedir por todos los actuantes de la temporada. Seguro que don José Ángel Saiz, arzobispo de Sevilla, está encantado con la propuesta. Si el de la Maestranza es templo laico del toreo, como tantas veces nos recuerda el maestro Luis Carlos Peris en las páginas de Diario de Sevilla, qué mejor iniciativa que también sea sacro con ocasión de la apertura de la temporada taurina.
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