Recuerdo de Francisco Caballero-Infante

Sevilla ayer y hoy

PRÓXIMA ENTREGA Miércoles, 21 de octubre.Tuvo una significativa vida profesional, política y social, amplia y riquísima en la ciudad de posguerra, plena de anécdotas que en muchos casos se desconocen o son mal contadas y atribuidas

14 de octubre 2009 - 05:03

UNO de los personajes de post guerra con protagonismo social y profesional básico en la historia local, fue el doctor químico Francisco Caballeros-Infante y Alcalá (Sevilla, 23 de Septiembre de 1910-Sevilla, 11 de Junio de 1987), uno de tantos universitarios a los que la guerra civil de 1936-1939 afectó en su trayectoria vital. Hijo de Emilio Caballero-Infante Soldado, doctor en Filosofía y Letras y Catedrático de Instituto, y de Josefina Alcalá Venceslada (hermana de Antonio Alcalá Venceslada, autor de El vocabulario andaluz), fue nieto de Francisco Caballero-Infante y Zuazo, secretario y catedrático de la Universidad de Sevilla, arqueólogo, arabista e historiador que con Demetrio de los Ríos y José Gestoso, "salvó" las ruinas de Itálica.

Francisco Caballero-Infante y Alcalá estudió el bachillerato en los Jesuitas de Sevilla y en los Salesianos de Utrera, y esta dualidad tuvo como fin coincidir en curso con su hermano Juan, que era su amigo, al que le llevaba tan sólo once meses de edad. La tragedia mayor de Paco Caballero fue la muerte, en acción de guerra en el frente de Madrid de este querido hermano que iba en la columna de Castejón como alférez médico. Él, por el contrario y cosas del destino, estaba el 18 de julio del 36 visitando a su novia, que en el futuro sería su mujer, Plácida Perales Yedra, en Marmolejo (Jaén) zona que quedó aislada como republicana con respecto a Sevilla. Todo el conflicto bélico lo pasó Francisco en el bando republicano.

Terminada la guerra concluyó su carrera de Ciencias Químicas en la Universidad de Sevilla. Se casó con su novia Plácida, con la que tuvo dos hijos: Josefina y Pedro. Y luego comenzó su difícil andadura profesional en la post guerra, como químico en las Industrias Farmacéuticas Miguel Ybarra, IFMY, tema que desarrollaremos en la próxima entrega. Alternó esta labor con el de profesor de matemáticas y química en el Colegio de San Francisco de Paula.

Tras su jubilación se marchó a Marmolejo para vivir una vida sosegada tranquila y feliz con su mujer y la visita periódica y sistemática de sus hijos y nietos. Paradójicamente, en un breve paso por su ciudad sevillana, murió de una forma cruel y rápida rodeado de todos los suyos.

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