Sevilla

Reyes Magos en Sevilla 2021: Un globo, dos globos, tres globos

  • Al conocer la iniciativa del Ateneo, el imaginero José Antonio Bravo ha ubicado a Melchor, Gaspar y Baltasar en tres canastas aerostáticas

La llegada de los Reyes Magos en globo, obra del imaginero Bravo. La llegada de los Reyes Magos en globo, obra del imaginero Bravo.

La llegada de los Reyes Magos en globo, obra del imaginero Bravo. / José Ángel García

Los Reyes Magos ya ensayan su viaje en globo en el taller del imaginero José Antonio Bravo, en la calle Antonio Susillo, nombre de escultor de renombre. El autor de esta Epifanía voladora, metáfora de las majestades que se orientan siempre por la estrella de Belén, supo del cambio de guión del Ateneo para la Cabalgata de 2021. "Me enteré por el Facebook". En el escaparate de su taller, donde los Niños Jesús se hacen hombre y Dios a la vez, podía verse su singularísimo nacimiento, un belén árabe inspirado en la Alhambra. "Lo había terminado antes de la Inmaculada". Como en una historia de Julio Verne, a la trama de Cinco semanas en globo le puso la emoción de La vuelta al mundo en ochenta días porque, como en una apuesta contra el tiempo y contra sí mismo, se propuso alcanzar su reto antes de la noche más mágica del año.

Nacer para renacer, debió pensar este imaginero. Nació en mayo de 1960, año en el que fueron Reyes Magos del Ateneo el torero Pepe Luis Vázquez, el periodista Francisco L. Otero y el trianero Alfonso Jaramillo, pero su primera Cabalgata fue la del año 61, que acabó con la riada del Tamarguillo y la trágica Operación Clavel.

Nacido en la Puerta de la Carne, su familia se reubicó en una vivienda social del Polígono de San Pablo. Su padre tenía una carpintería y ésa fue su principal escuela. Para convertir Belén en una aldea global le ha echado imaginación. Las imágenes de los Reyes son de hace treinta años, curtidos en desiertos y océanos, en junglas y cordilleras. Los globos los ha diseñado con papel higiénico "de tres colores y con seis capas, es el más noble para este tipo de trabajo". Las canastas de los tres globos las completó con el cartón de los paquetes de Amazon.

Su padre le marcó el camino; Encarni, su mujer, le acompañó en un viaje iniciático a Nápoles antes de la Expo, antes de que Maradona fichara por el Sevilla, para conocer la cuna de los belenes napolitanos. En su hijo José Manuel, estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones, ha encontrado un cómplice fundamental. Jesús González Green, sevillano, corresponsal de guerra, pionero de los vuelos aerostáticos, daría su aprobación a estos globos de imaginería. José Antonio nunca ha subido en globo. "Una vez subí a lo alto de la catedral de Florencia y me desmayé". El síndrome de Stendhal en primera persona…

Vecinos, amigos y asiduos de los nacimientos que cada nuevo Adviento prepara este imaginero le preguntan este año de Navidades tan atípicas por el niño, por san José, por la mula y el buey. "Esta vez no están. Uno de los días más bonitos del año es la noche de Reyes. He querido reflejar esa magia, porque los mayores nos convertimos en niños". Dickens le pasa a Julio Verne los trastos del cuento de Navidad para que lleguen en globo el oro, el incienso y la mirra. Que ya los niños que pasan por Antonio Susillo, entre Feria y la Alameda, ven gracias a un tul transparente de novia. Más magos que nunca, burlando siempre las tretas de Herodes y sus taimados epígonos.

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