Por Sierpes con Angela Merkel

Calle Rioja

Una delegación del Ayuntamiento de Sevilla viajó en 1991 a Düsseldorf para hermanar una calle de la ciudad alemana con Sierpes, donde queda una placa de recuerdo

La placa de hermanamiento colocada bajo el letrero de Sierpes.
La placa de hermanamiento colocada bajo el letrero de Sierpes.

02 de febrero 2011 - 05:03

DÍA 31 de agosto de 1991. Llevaba un par de meses de alcalde Alejandro Rojas-Marcos. Faltaban siete meses y doce días para la inauguración de la Expo. Una delegación del Ayuntamiento de Sevilla fue ese último día de agosto del 91 a Düsseldorf para firmar el protocolo de hermanamiento entre la calle Sierpes, en cuya Cárcel Real se supone que Cervantes inició la redacción del Quijote, y la Schadowstrasse de Düsseldorf, cuna artística del vampiro cinematográfico encarnado por Peter Lorre en la cinta que dirigió Fritz Lang.

La placa del hermanamiento entre Sierpes y Shadowstrasse se colocó donde Sierpes se funde con Rioja y Cerrajería en marzo de 1992, entre Cerámicas Aracena y la joyería Muñoz. Esta embajada entre calles es un encuentro simbólico en la víspera de la visita a España de la canciller Ángela Merkel. El día 20 viajó a Düsseldorf una importante delegación cultural: doce alumnos del instituto San Isidoro acompañados por Daniel Orozco, profesor de Alemán del centro donde cursó estudios el Nobel Severo Ochoa.

El destino de los alumnos era la ciudad de Essen. Cogieron sendos aviones a Palma de Mallorca y a Düsseldorf. Visitaron la catedral de Colonia, donde se supone que están enterrados los Reyes Magos a los que debe Lima, la capital peruana, su condición de ciudad Real. Cosas de la epifanía. Mi hija Carmen fue una de las expedicionarias. La fascinación por el alemán le surgió, caprichos de la cultura, por el grupo Tokyo Hotel, dos gemelos de Leipzig que la llevaron a comprarse un diccionario de alemán para traducir sus canciones. Los vio (los vimos, nos llevó también a su hermana y a mí) en directo el 28 de junio de 2008 en un pueblo de Madrid. Al día siguiente tuvimos que cambiar el horario del tren para llegar a tiempo de ver el gol de Fernando Torres a Alemania que le dio a España la Eurocopa en Viena.

Ese triunfo sobre Alemania en tierras austriacas vuelve a atraer tan sonoro apellido. Le decían míster Látigo. Max Merkel llegó como entrenador del Sevilla en 1969. Su entendimiento con la plantilla sevillista mejoró cuando contó en tareas de ayudante e intérprete con José María Negrillo, un sevillano que había sido emigrante en Alemania. Ángela Merkel es el látigo de Europa. El espejo que está llenando España de germanófilos en el mejor sentido de la palabra, el que cautivó a Ortega, a Ramón Carande (sus viajes a Alemania son de una precocidad pasmosa), a José Luis Reina Palazón, morisco (gentilicio de los nacidos en La Puebla de Cazalla) que ha traducido a los grandes de la literatura alemana.

Ángela Merkel anima a los españoles a que sigan los pasos de Negrillo y Reina Palazón, que aprendan el idioma de Alfred Döblin (autor de Berlín Alexanderplatz) y acudan al reclamo de la locomotora de Europa. Sevilla tiene en el callejero a dos Carlos alemanes: Carlos Marx (junto al parque de Amate) y Carlos V, que nació en Gante pero fue emperador de Alemania. Rafael Gordillo jugó en Leipzig contra el Lokomotiv el año que el Betis eliminó al Milán de Capello en la Recopa; en su primer año con el Madrid le ganó la final de la Uefa al Colonia. La única expulsión de su carrera se produjo en Düsseldorf en un partido contra el Borussia Moenchengladbach. Marcó el gol del honor.

En Sevilla habita un curioso espécimen, el alemán consorte, sevillanos emparejados con alemanas: Antonio Cascales, Paco Vélez Nieto, Josele Moreno, Manolo Chaparro. Que cada vez que paseen por Sierpes se sentirán en la Schadowstrasse.

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