calle rioja

Teatro para rancios y modernos

  • Versión. Sofía Aguilar y la Sala Cero producen la adaptación teatral de 'El asesino de la regañá', primera entrega de Julio Muñoz Gijón. Ana Graciani ha hecho la dramaturgia

Con la Giralda de fondo, arriba, de izquierda a derecha, José María Peña, Manuel Monteagudo y Antonio Campos. Debajo, de izquierda a derecha, Paqui Montoya, Moncho Sánchez-Biedma, Ana Graciani, Ángel López Navas, Elías Sevillano y Sofía Aguilar, ayer en el FNAC con una regañá./ Gabriel Mármol Torres Con la Giralda de fondo, arriba, de izquierda a derecha, José María Peña, Manuel Monteagudo y Antonio Campos. Debajo, de izquierda a derecha, Paqui Montoya, Moncho Sánchez-Biedma, Ana Graciani, Ángel López Navas, Elías Sevillano y Sofía Aguilar, ayer en el FNAC con una regañá./ Gabriel Mármol Torres

Con la Giralda de fondo, arriba, de izquierda a derecha, José María Peña, Manuel Monteagudo y Antonio Campos. Debajo, de izquierda a derecha, Paqui Montoya, Moncho Sánchez-Biedma, Ana Graciani, Ángel López Navas, Elías Sevillano y Sofía Aguilar, ayer en el FNAC con una regañá./ Gabriel Mármol Torres

Un thriller de sevillanas maneras. Es lo que los coproductores de El asesino de la regañá encontraron en la novela de Julio Muñoz Gijón para convertirla en obra teatral. El éxito parece que llama al éxito. Las ediciones vendidas del libro y sus secuelas -El crimen del palodú, El prisionero de Sevilla Este...- parece que también van a acompañar a su versión teatral. El estreno está previsto para el 17 de mayo en la Sala Cero y estará hasta el 17 de junio. Está todo el papel vendido.

Manuel Monteagudo, que acaba de recibir un Lorca por su recreación de Don Latino de Hispalis en Luces de bohemia, encarna a Jiménez, el comisario sevillano; a su compañero madrileño, Villanueva, le da vida Moncho Sánchez-Biedma, un madrileño afincado en Sevilla que cuando leyó la novela se sintió identificado con ese personaje "que llega a Sevilla y no se entera de nada", en palabras de Sofía Aguilar, coproductora con la Sala Cero del espectáculo, artífice principal de este viaje de las librerías a los escenarios.

Las aventuras de Jiménez y Villanueva pasan de la novela a una sala de teatro

La dirección corre a cargo de Antonio Campos, curtido en obras como Estrella Sublime o Don Quijote en patera, director que también interviene como actor en Luces de bohemia. Se han introducido algunos personajes femeninos como los que encarna Paqui Montoya, actriz almeriense afincada en Sevilla. El registro de la comedia encaja con las características del versátil José María Peña, de la cantera del teatro sevillano.

La dramaturgia ha corrido a cargo de Ana Graciani, que ya hizo lo propio con los artículos de Arturo Pérez-Reverte en el espectáculo de Los Compadres. Con éstos, Alfonso Sánchez y Alberto López, completo el triángulo de guionistas de El mundo es suyo.

Sofía Aguilar lo tuvo clarísimo cuando leyó la novela. El libro le llegó por los recovecos de los que se vale el destino. Julio Muñoz Gijón, el autor de la tetralogía, fue alumno de Antonio Molina Flores, el marido de Sofía Aguilar. "En la primera lectura te encuentras con una novela local; en cuanto escarbas, te das cuenta de la universalidad del tema. Aunque la trama transcurre un Jueves Santo en Sevilla, podía titularse El criminal de la biznaga y ocurrir en Málaga". En esa universalidad encuentra una curiosa impostura cultural que debe ser muy del agrado del autor, que dio el pregón del triduo heterodozo en otro teatro, el Quintero.

"Hay una cosa", dice Sofía, "en la que coinciden los modernos y los rancios, y es en que la esencia de la ciudad contemporánea se está perdiendo porque se ha vendido al capital". Ahí se produce un abrazo entre el Pumarejo y Greenwich Village, entre la Plazuela de Santa Ana y Sierpes. La metáfora del gazpacho de fresa.

De la novela han limado la presencia paródica de algunos personajes mediáticos. "En la obra no hay caricaturas, imitaciones. Eso es muy divertido, pero es otro género que se escapa de nuestros propósito teatral". Pero no han querido hacerle ninguna heterodoxia al heterodoxo pregonero. "En el montaje sólo hice dos sugerencias: que la gente reconozca que es El asesino de la regañá, y para nada una versión libre; y que aunque sea el equipo del comisario Jiménez yo no quería ni un escudo del Betis en el escenario. Ni nada amarillo".

Cuando volvió a leer El asesino de la regañá, se puso en contacto con los socios de este proyecto innovador, Elías Sevillano y Ángel López Navas, de la Sala Cero. El estreno tendrá lugar en nueve días, justo la víspera de que Julen Lopetegui dé la lista de los componentes de la selección española que irán al Mundial de Rusia (y de Putin). En la esquizofrenia particular de Muñoz Gijón, el autor de estas sevillanas maneras se mueve en el mapa-mundi como responsable de la página web de la selección española de fútbol. Las funciones en la Sala Cero se cruzarán con el estreno de España frente a Portugal en ibérico duelo balompédico.

En el año del Altramuz, el calendario que Julio Muñoz Gijón editó con El Paseo, la editorial de su amigo David González Romero, la fecha del 17 de mayo aparecerá como una fecha crucial en su devenir literario. Un almanaque de guiños locales y universales en el que se da cuenta de que ayer, 7 de mayo de 2018, se cumplía el centenario del nacimiento de Ovidio, futbolista con nombre de poeta romano que abrió el bar que es en la actualidad Casa Ricardo, el santuario de las croquetas cuya parroquia despidió en el funeral del Gran Poder a Carmen, mujer y madre de Ricardos.

Sofía Aguilar ha producido espectáculos como Al golpe. Tambores, palmas y cajones, con dirección artística de Pedro G. Romero -hermano del editor de El Paseo-, con Antonio Moreno, percusionista de Israel Galván; y dos espectáculos de José Luis Ortiz Nuevo, Ábrase la tierra y Dinero, secuencias flamencas y sus causas, de José Luis Ortiz Nuevo.

Esta productora teatral, hija del cinéfilo, abogado y ex diputado del Congreso Juan Carlos Aguilar, hace ahora un giro copernicano en sus propuestas. Un libro que ya es un clásico en las librerías de aeropuertos y ferrocarriles. El AVE que coge Villanueva cada vez que acude a las demandas de Jiménez. Esos personajes en los que se mezclan Plinio, Colombo y los detectives a la manera de Pepe da Rosa.

"Tiene intriga, emoción y tema policial", explica Sofía Aguilar, que descubrió la historia porque el autor era alumno de un profesor de Estética en la Facultad de Comunicación de la que también sale el cineasta Alberto Rodríguez. Del asesino de la regañá y el crimen del palodú a Muerte en Venecia hay un abismo... o no. Porque la belleza siempre es sospechosa, como verificó Stendhal dándole nombre al síndrome con el que caen fulminados los turistas que visitan Florencia. El asesino de la regañá llega en el mejor momento a una ciudad que se debate entre los beneficios del turismo y sus estragos. Entre dar la vuelta al mundo o darle un mundo a la vuelta. Con palodú.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios