Torreblanca es una fiesta
Los vecinos del barrio en el que se repartió el mayor premio de la historia de la ONCE celebran desde el jueves que les haya sonreído la suerte en unos momentos de tanta necesidad.
En Torreblanca hay una fiesta monumental desde que la noche del jueves los bombos de la ONCE extrajeran el número 74236, el mismo que había vendido antes un vecino del barrio, Francisco Pereira, un cuponero que entró en la organización de ciegos por tener 28 y 29 dioptrías de miopía en sus ojos y que hasta minutos antes del sorteo extraordinario del jueves era considerado gafe por sus vecinos. "Tenía mal vajío", decía ayer su mujer, Luz María Felardo, recordando que en uno de los últimos sorteos se dejó 90 euros en cupones olvidados en un armario y tuvo que pagarlos de su bolsillo.
Quizás por esa fama nefasta hubo quien le rechazó un cupón una hora antes del sorteo del jueves. "Me lo ofreció, pero yo había comprado uno por la mañana en Marqués de Paradas y pensé que no debía gastarme otros seis euros", se lamentaba un quiosquero a cuya puerta llamó Pereira para venderle uno de los cupones que le quedaban, los que habían sobrado en el bar El Chaparral. "Le dije que no y no he dormido en toda la noche pensando que me tendrían que haber tocado los millones".
La vida de Francisco Pereira cambió para siempre cuando, casi a las once de la noche del jueves, le llamó su jefe y le dijo que había repartido el premio más abultado de la historia de la ONCE. En total, 27 millones de euros, repartidos en 119 cupones agraciados con 60.000 euros y uno, el del número y la serie, con 20 millones. El gafe, el de las 29 dioptrías, el del mal vajío, había pasado a ser el héroe del barrio, el hombre con el que todos querían salir en una fotografía e incluso tatuarse su nombre, el hombre al que le hacían la ola y en cuyo honor se brindaba en la calle o en el bar.
Se brindó, y mucho, hasta pasadas las tres de la madrugada en el bar El Chaparral. "Estuvimos hasta las tres y media pero a las seis ya estábamos otra vez abiertos". En este negocio familiar ubicado en un polígono industrial muy próximo a Torreblanca se vendieron 75 cupones, incluido el de los 20 millones de euros. La dueña, Carmen Vidal, se quedó con tres y le regaló uno a su hija Naiara, que se casó hace un mes. "Anda que si nos llega a tocar un mes antes...", dice la madre, imaginando la boda más grande jamás soñada. "Pero vamos, que sin millones ni nada no sabe usted lo bien que salió la boda y lo guapísima que iba la niña". Naiara, la hija, la mira, sonríe y dice que una semana en Costa Ballena no se la quita nadie.
El bar es un sitio de paso. Paran muchos camioneros que adquirieron su cupón días atrás. "Se quejaban del precio, ya ves...". También compraron cupones trabajadores de las empresas que tienen su sede en el polígono. "Les ha tocado a unos a los que la cosa les iba regular y estaban planteándose cerrar la empresa", dicen las mujeres tras la barra del bar mientras se preparan para posar en una foto. Carmen Vidal va a por los cupones, los muestra a la cámara, se da cuenta de que el que ella sostenía estaba al revés y se ríe, maldice, y se va corriendo a guardar los boletos. "Anda que cualquiera te los va a quitar", le dice Pilar Sevilla, amiga de la familia que se ha quedado sin premio pero piensa celebrarlo igual.
Los 45 cupones que no se vendieron en El Chaparral los vendió Pereira en su puesto de la calle Torremejía y de puerta en puerta por el barrio. Los agotó todos apenas una hora antes del sorteo. Entre quienes le compraron hay muchos parados o gente con trabajo precario y con hijos y nietos que mantener. A la pregunta de lo que harán con el dinero casi todos responden lo mismo: "Tapar agujeros". Porque en Torreblanca los agujeros se han convertido en los últimos años en socavones.
Lo puede atestiguar Alicia Zea, dependienta en la tienda de ropa Kaprichito, situada en la misma calle en la que Pereira vende sus cupones. El jueves, el día del premio, la facturación de la tienda no pasó de los 20 euros. La dueña es su cuñada y lleva nueve meses sin poderse pagar su sueldo. "He dormido toda la noche con un palo de una escoba al lado por si alguien se había enterado de que me había tocado el cupón y venía a quitármelo. Me peleo con algunas que entran en la tienda por unas bragas de 80 céntimos, ¿cómo no me voy a pelear por 60.000 euros?", cuenta la dependienta mientras recibe las felicitaciones de sus vecinos. "Íbamos a irnos de vacaciones y a aprovechar para limpiar la tienda, pero creo que vamos a invertir, comprar género, porque ahora hay dinero en el barrio".
A unos metros está la zapatería de Jian Chen, un chino de 26 años al que todos en Torreblanca conocen como Luis. Dice que va a guardar el dinero en el banco, aunque una parte va a gastarla para ir a China y ver a su novia y a su padre, que siguen en su país mientras él vive aquí con su madre. Mientras atiende a la prensa se le acerca una mujer y, a voz en grito, le espeta: "Ahora que te han tocado los millones lo que deberías hacer es regalar los zapatos". "Señola, que la cosa está mu mala", dice Jian Chen, que lleva en España desde los 14 años y que, además del idioma, ha aprendido a responder improperios.
Torreblanca era ayer un barrio lleno de periodistas y de directores de banco, unos siguiendo a otros en pos de los premiados. A quienes les habían tocado los 60.000 euros casi se les adivinaba en la cara. "Sí, algo he cogido", admitía Joaquín Flores, vendedor ambulante, otro de los que "taparán agujeros". Como Esperanza Iglesias y Francisco Javier Cuevas, los dos en paro y con dos hijos de 15 y 6 años. "No sé si iremos de vacaciones, pero ellos van a tener unos buenos Reyes". Como Encarna Moreno, frutera con cuatro hijos "y muchas trampas", a la que los niños ya le están pidiendo dinero y eso que aún no lo ha cobrado. Como Pepi Navarro, que fue al banco a las diez de la mañana a ingresar el cupón, "no vaya a ser que lo pierda". Como Emilio Barcós y Lorena Vilches, que con parte del premio pagarán la comunión de su hijo en 2013. Como tantos otros a los que el jueves, por una vez, les sonrió la suerte.
También te puede interesar
Lo último