universidad | aumenta la demanda de los programas de posgrado

Trabajos de máster por 400 euros

Trabajos de máster por 400 euros Trabajos de máster por 400 euros

Trabajos de máster por 400 euros

La polémica del máster de la ya ex presidenta de la Comunidad de Madrid Cristina Cifuentes ha puesto los estudios de posgrado en el punto de mira y ha sacado a la luz la existencia de un mercado negro de trabajos fin de máster (TFM). Con sólo poner en el buscador de Google "compra venta de TFM", la lista de anuncios de entidades y particulares cualificados que se prestan a realizar estos trabajos por una compensación económica es interminable. Esta práctica irregular ha puesto en jaque a las universidades españolas, que han adquirido programas informáticos de detección de plagios, como Turnitin, para hacer frente a esta práctica.

Representantes de la Universidad de Sevilla, la Pablo de Olavide (ambas instituciones públicas) y la Universidad privada Loyola Andalucía aseguran que plagiar un TFM es muy complicado. "El seguimiento que se hace de los trabajos es bastante personalizado. El tutor del alumno hace un seguimiento del desarrollo del mismo. El estudiante no puede entregar de un día para otro 40 folios sin más", comenta Miquel Gual, vicerrector de Posgrado y Formación Permanente de la Universidad Pablo de Olavide (UPO). "Cuando hay una incidencia en los TFM, lo primero que miramos es si el profesor ha cumplido con su labor porque, en caso de plagio, el tutor es igual de culpable que el alumno". El docente debe realizar un informe del TFM y calificarlo. Luego, el alumno debe defenderlo delante de un tribunal. Además, las universidades deben guardar una copia de estos trabajos, al igual que hacen con las tesis doctorales.

La Olavide asegura que el sistema andaluz de acceso a los másteres es "incorruptible"

A pesar de todas estas trabas, hay alumnos que descubren cómo sortearlas. "Hace cuatro años que hago trabajos fin de máster y de grado para otros, además de presentaciones en PowerPoint para que mis clientes puedan defender sus trabajos ante un tribunal. Mi especialidad es la Educación", comenta una joven de la provincia de Sevilla que prefiere mantener su nombre en el anonimato. "Empecé ayudando a mi hermano con su TFG y vi que podía ganarme un dinero extra. No suelo coger clientes de Sevilla porque no quiero que me localicen y también intento que los clientes no estudien en la misma universidad".

En ninguno de los anuncios consultados se indica el precio de los encargos directamente. Aparece una cantidad simbólica (1 euro), ya que no se trata de una actividad económica regulada. Las características del TFM, el tema y el número de páginas hacen que el precio final varíe entre los 150 y los 600 euros. "Mi tarifa está en torno a los 400 euros. Conozco a gente que cobra hasta 600 euros si la materia es muy compleja. Sin embargo, las plataformas de colectivos bajan los precios bastantes", comenta la joven sevillana entrevistada.

La polémica suscitada en torno a Cristina Cifuentes y la Universidad Rey Juan Carlos ha dado erróneamente a entender que cualquiera puede obtener un título sin esfuerzo y ha manchado la imagen de las instituciones públicas y del rigor de los estudios de posgrado. No obstante, las tres universidades de Sevilla aseguran que el sistema universitario andaluz cuenta con numerosos mecanismos de control y evaluación.

"Lo que ha ocurrido en la Rey Juan Carlos es realmente difícil que suceda. Existen numerosos filtros. Ahí se ha tocado sin poder tocar desde un nivel muy alto", opina Manuel Alejandro Cardenete, vicerrector de Posgrado de la Universidad Loyola Andalucía. "Evidentemente nada es perfecto, pero el sistema universitario andaluz está muy protegido. Hay unos plazos muy estrictos, no todos los profesores pueden acceder al sistema, y, a la hora de entrar en un máster, todos los alumnos tienen las mismas oportunidades. Andalucía es un distrito único y, al igual que sucede con los Grados, se accede a través de un sistema de preinscripción. Esto convierte al sistema andaluz en incorruptible", añade el profesor de la UPO Miquel Gual.

Las dos universidades públicas de Sevilla, la Hispalense y la Pablo de Olavide, suman este curso 2017-2018 más de 6.300 alumnos en 129 programas de máster simple y ocho dobles. A esto se añaden los diez títulos simples y los seis dobles en los ámbitos de Educación, Management, Derecho e Ingeniería de la universidad privada Loyola Andalucía, en Palmas Altas, con más de 200 alumnos.

Uno de los motivos que explican la alta demanda y oferta de los últimos años es que, con la implantación de los Grados en el curso 2009-2010, se instauraron también los másteres habilitantes, que son obligatorios para el ejercicio de determinadas profesiones, como abogado, psicólogo o profesor de Secundaria. Estos títulos son los más demandados.

"Hacer un máster ya no es opcional, se está convirtiendo en algo obligatorio", indica Manuel Alejandro Cardenete, vicerrector de Posgrado de la Universidad Loyola Andalucía. "A diferencia de las licenciaturas, los grados no ofrecen toda la formación y especialización necesaria para ejercer una profesión y esa carencia debe cubrirse con un máster. Además, un estudiante de Derecho jamás podrá trabajar en una auditoria o ejercer de abogado si no dispone del máster correspondiente. Esto con las licenciaturas no pasaba. Un Grado y una Licenciatura no son equiparables", advierte Cardenete, catedrático de Economía. "En el fondo, hemos vuelto a las carreras de cinco años".

Sólo en la Universidad de Sevilla, los alumnos de máster de nuevo ingreso han aumentado un 54% en ocho años. En el curso 2009-2010, periodo en el que comenzaron a convivir los dos planes de estudio, la Hispalense ofrecía 43 másteres y había 1.945 alumnos nuevos. Este curso 2017-2018, se han ofertado 90 títulos simples más seis dobles y hay cerca de 5.000 alumnos de posgrado, 2.998 de ellos de nuevo ingreso. "Un máster es un valor añadido. Antes, estos títulos no tenían el grado de especialización que tienen ahora", afirma Cristina Yanes, vicerrectora de Ordenación Académica de la Universidad de Sevilla.

La mayoría de estos alumnos tienen entre 22 y 26 años aunque también hay un importante grupo de entre 30 y 34 años, que, por lo general, son profesionales que quieren renovarse. Casi el 88% son nacionales y el 12% extranjeros, entre los que destacan los procedentes de países de Iberoamérica (58,14%), seguidos de los de la Unión Europea (15,82%), según datos del Anuario Estadístico 2016-2017 de la Hispalense.

"Los másteres más demandados son los enfocados a Ciencias de la Salud y Ciencias Sociales y Jurídicas, siendo el Máster en Necesidades Educativas Especiales y Atención a la Diversidad en la Escuela el más solicitado, sin tener en cuenta los títulos habilitantes, donde destaca el Máster Universitario en Profesorado en Enseñanza Secundaria Obligatoria y Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanzas de Idiomas (MAES)", explica Yanes. "Para atraer a los estudiantes, también ofertamos másteres conjuntos con universidades nacionales e internacionales. Tenemos 36 títulos internacionales, principalmente con universidades de Reino Unido, Latinoamérica, Alemania, Francia o Italia".

La Universidad Pablo de Olavide (UPO), por su parte, cuenta este año con 41 títulos, dos de ellos dobles, y 1.388 estudiantes (536 hombres y 852 mujeres). De este total, el 76% son de nuevo ingreso. La evolución de las matriculaciones estos años también ha sido significativa, con un incremento del alumnado de casi el 34% en cinco años.

"Durante los años de la crisis hubo mucha preocupación en el ámbito universitario por una posible caída de las matriculaciones, pero las cifras de alumnos, al menos en la UPO, se mantuvieron bastante bien, gracias también a los esfuerzos que hizo la Junta para mantener unos precios públicos bajos", manifiesta Miquel Gual, vicerrector de la UPO. "Desde 2012 hemos avanzado mucho tanto en la calidad de los programas de posgrado como en la eficiencia del gasto público, suspendiendo, creando o fusionando títulos en función de las necesidades tanto de los estudiantes como del sector empresarial".

Según la última memoria académica de la UPO, el 76,2% de los estudiantes de máster es menor de 30 años y el 16,3% se sitúa en la franja de entre 30 y 40 años de edad. En cuanto al género, el 60% son mujeres y el 40% hombres. Con respecto a la procedencia, casi el 9% son internacionales, siendo su origen mayoritario los países iberoamericanos.

En esta universidad pública, el máster más demandado (no habilitante) es el de Enseñanza del Español como Lengua Extranjera, con 60 plazas. En 2017, en la fase de preinscripción, 444 personas solicitaron cursarlo como primera opción. También destaca el de Enseñanza Bilingüe, con 34 plazas y 184 solicitudes en primera preferencia.

Diferentes informes subrayan que las posibilidades de encontrar empleo son mayores si se tiene un título de posgrado. Según el último Estudio de la situación laboral de las personas egresadas en enseñanzas universitarias en Andalucía, de la Consejería de Empleo, Empresa y Conocimiento de la Junta de Andalucía, casi el 54% de los egresados de posgrado estaban trabajando al año de obtener el título, más de seis puntos porcentuales por encima de los egresadas de Grado (datos de 2016).

En el caso concreto de la Universidad de Sevilla, su Informe del Laboratorio Ocupacional 2017 -que analiza a los egresados del curso 2014-2015- la tasa de empleo de los Grados es del 67,86% frente al 72,60% de los másteres. Por rama de conocimiento, Ingeniería y Arquitectura es la que cuenta con una tasa más alta (82%) mientras que Artes y Humanidades presenta la más baja (67%).

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