Triana muda del cine sonoro

El esplendor cinematográfico se cimentó en la afición al teatro y en los solares de los tejares · Avenida de Verano y Corona Center, los últimos mohicanos · Mitos trianeros, de Antoñita Colomé a Paz Vega

Portada del libro.
Portada del libro.
Francisco Correal

29 de junio 2008 - 05:03

Ángel Vela nació a espaldas de la pantalla del cine Avenida de Pagés del Corro, el último mohicano de los cines de verano de Triana y de toda Sevilla. Creció "viendo cine al revés", como él mismo dice, y ahora, cuando ese mundo ya pertenece a los terrenos de la prehistoria, de la arqueología sentimental, ve las películas de frente, Triana muda de aquel cine sonoro, recuerdos reflejados en el libro Triana un barrio de cine.

Hubo un cine en Triana al que le pusieron Emperador no por ningún personaje imperial romano ni austrohúngaro. "Le llamaron así por lo enorme y grandioso que era", dice Ángel Vela, que homenajea a ese cine en la portada del libro y en la foto de autor en la que aparece él mismo junto a las escaleras del Altozano donde informaban de las novedades con un cartel anunciando el estreno de Mary Poppins en el Emperador.

Cinematógrafos, mitos y escenarios. Una Velá de celuloide, una cucaña del séptimo arte. Como ya no hay cines de verano -"el de la Diputación es un sucedáneo"- y del Alfarería sólo queda el cartel, Ángel Vela (Sevilla, 1944) se pasó un verano entero en la hemeroteca recopilando datos, historias de esta película apasionante autorizada para todos los públicos. Hoy, desgraciadamente, a todos los públicos vedada. Y que ha dividido en una sesión continua de capítulos con títulos de película.

"Don Agapito, un empresario que iba con su máquina por todas las fiestas, puso en 1910 un cine aquí mismo, en la calle Betis, coincidiendo con la Velá". De fondo, dos largometrajes permanentes, Río Grande y El puente sobre el río Kwait. El Guadalquivir y el puente de Triana, dos hitos de la iconografía cinematográfica.

Hubo un tiempo en que Triana llegó a contar con trece cines, diez de verano y tres de invierno refrigerados. El último que tiró la toalla en esta segunda categoría fue el Corona Center, una réplica sevillana de los Alphaville. De los hermanos Lumière a los Coen.

El primer cine de invierno de Triana fue el Rocío. Todo un acontecimiento en 1927. Había un buen caldo de cultivo. La afición al teatro era extraordinaria. "Los directores preferían estrenar en Triana antes que en Sevilla porque el éxito estaba asegurado". El Triana Cinema, que hoy es el bingo de la calle Castilla, se transformó después en cine Astoria, aunque tuvo que posponerse la inauguración al coincidir con el accidente mortal de la avioneta que intervino en la Operación Clavel.

Triana sin cines y también sin fábrica de Tabacos, el ecosistema de Carmen la cigarrera, el personaje más veces representado en la historia del cine. "En 1915, en los albores del cine, se rodaron tres versiones de Carmen, una de ellas con participación de Chaplin". Ángel Vela registra hasta una Carmen negra que en 1954 dirigió Otto Preminger, que vino invitado al festival de cine de Sevilla.

Hay una Carmen posmoderna que interpretó la trianera Paz Vega, el equivalente en el siglo XXI a lo que fue Antoñita Colomé, aquella trianera que se casó con Antonio Triana, uno de los dos hermanos García Matos criados en la Cava de los Gitanos que se abrieron camino en Hollywood. "Se casaron para irse del barrio. Fue un matrimonio de conveniencia, pero se celebró por todo lo alto, con coche de caballos hasta la iglesia de Santa Ana. Antoñita Colomé y Paz Vega tienen el mismo estilo de belleza. No es la belleza racial, genuina de Marujita Díaz o Paquita Rico. Tienen una finura impropia de Sevilla".

"El cine era el mejor negocio que se podía montar en Triana". Ángel Vela insinúa que aquí también se cumple la definición de Malraux del cine como una mezcla de arte e industria. "Triana era un barrio de solares. Los tejares necesitaban de espacios para secar las tejas, que serán los que sirven para los cine de verano". Razones económicas los crearon y también se los cargaron.

"La especulación, pero no sólo la especulación. El primer ataque frontal llegó del Seat 600, que llevaba a la gente a la playa. Hasta entonces, el cine de verano los libraba del horno que era la casa de cada uno, sin un mal frigorífico". Después llegó la televisión. El resultado, "un mundo sin cine, insípido, que prescinde de los sentidos". Y de la selecta nevería.

La historia de los cines de Triana es una variante de la cultura más sofisticada, el cinéfilo analfabeto. "El cine era la Universidad de los trianeros, gente que no sabía leer ni escribir sabían si una película estaba bien rodada y bien dirigida". Sesiones infantiles en el cine Rocío. Precedente de Cinema Paradiso. "Mi generación es de niños y jóvenes románticos. Cuando estrenaron Sissi, me subí a un poste de teléfonos para robar el cartel y en la Escuela de Artes y Oficios me pasé todo el día dibujando a Romy Schneider. Truffaut era ladrón de carteleras".

Son tiempos de The End. Adiós a ese esplendor. "La primera película que se rodó en Triana fue María de la O. El director de fotografía era un húngaro, Georg Fanto, que se quedó a vivir en la Casa de las Flores. Después sería director de fotografía de Orson Welles".

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