La Unión Romaní media en el conflicto entre clanes gitanos
Una delegación visita el poblado del puente de hierro para tratar de encontrar una solución
La Unión Romaní trató ayer de mediar en el conflicto entre clanes gitanos que mantiene a 41 familias del clan de los Caracoleños viviendo en un asentamiento chabolista junto al puente de hierro de San Juan de Aznalfarache. Sobre las ocho y media de la tarde, un grupo de personas encabezadas por el secretario general de la Unión Romaní, Manuel García Rondón, reunió a los chabolistas y les explicó la propuesta formulada por el clan rival, el de los Salguero, también conocido como los Mariano. A esta familia pertenecía el joven de 17 años fallecido el 29 de marzo tras ser alcanzado por una bala perdida procedente de un tiroteo en el que estaban implicados los Caracoleños.
Según explicó anoche a este periódico García Rondón, los familiares de la víctima han delegado en otros vecinos del barrio, "hombres de respeto, dado que ellos siguen ahora mismo en el proceso del duelo", para que encuentren una solución al conflicto. Cualquier salida pasa por impedir el regreso de los Caracoleños a las Tres Mil Viviendas, donde compraron pisos hace cinco años y de donde salieron por miedo tras el tiroteo. A cambio, los vecinos del Polígono Sur intentarán llegar a un acuerdo con las administraciones para que los Caracoleños no tengan que pasar el verano en el poblado, soportando unas condiciones de vida extremas y unas temperaturas elevadas sin ni siquiera agua corriente.
"Viviendas para ellos no hay, no puede haber, porque hay gente que está lampando por una vivienda. Estamos ante una situación de absoluta emergencia social y está claro que ellos no pueden volver al Polígono Sur pero también que no pueden seguir en esas condiciones", expuso el representante de la Unión Romaní. Antes, García Rondón y otros mediadores explicaron a los chabolistas en un corro formado en el interior del poblado que "los contrarios no quieren pelea", sólo que los Caracoleños no se acerquen a su barrio, y que están negociando con las administraciones la posibilidad de entregar agua y alimentos a los chabolistas. "Los gitanos tenemos la desgracia de que si uno comete una falta, todos nos tenemos que ir", les dijo otro de los mediadores, Rafael el Granaíno.
Ambas partes se han vuelto a citar para el próximo jueves, cuando una comisión formada por cuatro personas de los chabolistas y cuatro vecinos del Polígono Sur volverán a tratar la situación. Los chabolistas se reunieron anoche para estudiar la oferta, pero algunos de ellos explicaron que no están de acuerdo con ella, ya que no hay nada concreto. "Dicen que van a intentar sacarnos de aquí, pero no nos dan fechas, dicen que el proceso puede durar un mes, dos meses o un año. Y no estamos de acuerdo con eso".
Mientras tanto, los niños de los chabolistas han vuelto a ir a clase esta semana, después de que pasaran dos meses sin asistir a sus escuelas. Ahora van todas las tardes a un colegio de Bellavista, donde asisten a clases especiales tras la mediación de la Consejería de Educación de la Junta. Igualmente, representantes de la administración andaluza y el jefe de la Policía Autonómica, Juan Terrón, visitaron ayer el asentamiento.
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