ecología urbana

Vuelta a las raíces

  • El auge de la demanda de los huertos urbanos impulsa el alquiler de parcelas privadas

  • El Ayuntamiento de Sevilla oferta unos 900 huertos

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El Ayuntamiento gestiona la titularidad de cerca de 900 huertos urbanos en Sevilla capital, que son explotados por particulares. Cada vez son más los sevillanos que demandan parcelas para el cultivo de sus propias hortalizas y su autoabastecimiento. A las iniciativas de la Administración pública se suman otras privadas que se basan en el alquiler de pequeñas parcelas por un mínimo de 20 euros al mes o en acuerdos entre pequeños agricultores y grupos de consumidores que pagan una cuota mensual a cambio de cestas de verduras frescas.

El suegro de Paco Abato le dejó en herencia a su mujer y a su cuñado un terreno de unos 5.000 metros cuadrados a las afueras del barrio de Pino Montano. Su suegro, Antolín Helguera, emigró a Sevilla desde Cantabria y durante varios años se dedicó a la ganadería. Utilizaba esta tierra para sembrar forraje para sus vacas, mientras su mujer cuidaba de las gallinas y un cerdo, además de realizar las labores propia del hogar, según recuerda Abato a pleno sol.

Tras morir su suegro y heredar la mitad de la parcela, Abato y su mujer no sabían muy bien qué hacer con ella. Ninguno de los dos habían trabajado nunca la tierra. A finales de 2013, a través de internet, descubrieron la existencia de un movimiento urbano en torno a la horticultura y decidieron dividir su terreno en pequeñas parcelas y alquilarlas. "El primer año fue muy flojo, pero empezamos a promocionarnos por las calles y creamos una web y poco a poco empezamos a crecer", anota Paco Abato. "Invertimos entre 15.000 y 20.000 euros".

Huertos Helgar cuenta hoy con 40 hortelanos que trabajan la tierra para su autoconsumo. Hay unas 60 parcelas que van desde los 30 a los 150 metros cuadrados. El precio mínimo de estos huertos es 20 euros al mes y los perfiles de los inquilinos son de lo más diversos, desde personas en paro hasta médicos, abogados o jubilados.

Manuel Pérez Belmonte fue de los primeros en alquilar una parcela en este huerto. Su veteranía le ha convertido en un punto de referencia para el resto de hortelanos que empiezan. "El calor de septiembre y octubre ha retrasado los cultivos", explica mientras trabaja con el rastrillo la tierra.

A sus 68 años, Pérez acude prácticamente todas las mañanas a su parcela. Ha construido dentro de ella una casetilla para los aparejos, con un pequeño porche, y, alrededor, brócoli, acelgas, judías, puerros, cebollinos. "A veces vengo y me siento en mi banco y simplemente contemplo el huerto", comenta este jubilado.

Manuel Parada decidió cultivar sus propias verduras y hortalizas por una cuestión de salud. Este ingeniero agrícola de 36 años sufre una enfermedad que le afecta al aparato digestivo. "Un médico del Virgen del Rocío me recomendó comer productos ecológicos y desde que cultivo mis propios alimentos, mi salud ha mejorado", asegura el hombre mientras enseña sus lechugas, coles y apios. "Con un huerto de 45 metros cuadrados se puede sacar para el abastecimiento de dos o tres personas", aclara. "Yo no compro verduras en el supermercado, no me hace falta", asegura. "El sabor es diferente, incluso el olor", añade.

A pocos metros, Manuel Fabián Rodríguez, vecino de la barriada de San Diego, intenta arreglar su manguera, que acaba de soltarse, inundando de agua los cebollinos recién plantados. Parado de larga duración, alquiló una parcela de 60 metros cuadrados en julio de 2015. "Llevaba mucho tiempo en una lista de espera para conseguir un huerto del Ayuntamiento, pero la lista era enorme y cuando me enteré de esta iniciativa no me lo pensé", manifiesta.

Manuel Fabián empezó a trabajar a los 14 años. Era impresor de artes gráficas pero a raíz de la crisis económica se quedó en paro. "Esto me ha ayudado a seguir adelante. A mi edad es muy complicado encontrar trabajo y el huerto me ha ayudado a pensar en otras cosas, a salir de casa y a quitarme de otros gastos, porque si uno no está en casa, está en el bar".

El gobierno local socialista, por su parte, se comprometió en los primeros meses de su mandato a poner a disposición de los ciudadanos más parcelas de titularidad municipal para el desarrollo de huertos sociales.

El distrito Norte es el que más parcelas de titularidad pública tiene. Sólo en Pino Montano hay 229 huertos urbanos y la Asociación Parque Miraflores cuenta con 159 parcelas. A esto hay que sumar los huertos del Parque San Jerónimo y los del Parque del Alamillo, que depende del propio parque, que gestiona la Junta de Andalucía.

Le siguen el distrito Este-Alcosa-Torreblanca, que entre la Asociación Huertos de Torreblanca y la Asociación Parque del Tamarguillo suman 318 parcelas, según datos facilitados por el Ayuntamiento de Sevilla. En Cerro-Amate están en marcha 58 huertos; en Bellavista-La Palmera, 64; en Triana, 37; y en el distrito Sur, 30.

El Ayuntamiento, además, está elaborando un estudio de viabilidad para la puesta en funcionamiento de un huerto urbano en un terreno de titularidad municipal denominado Rana Chica. Éste se sitúa entre la SE-30, la carretera de Mairena, la vía del tren y el Parque Guadaíra. Se trata de un terreno que se encuentra entre dos términos municipales, Sevilla y Alcalá de Guadaíra. La finca era un antiguo vertedero y zona de asentamiento de chabolas.

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