Sevilla

Las algas invaden el estanque de los patos del Parque de María Luisa

  • Con la llegada del calor esta especie cubre casi por completo este emblemático espacio.

  • Su presencia denota falta de oxígeno en el agua y de depuración.

Unos turistas hacen fotos al estanque que aparece cubierto de algas. Unos turistas hacen fotos al estanque que aparece cubierto de algas.

Unos turistas hacen fotos al estanque que aparece cubierto de algas. / José Ángel García

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Una estampa desagradable. El popular estanque de los patos, uno de los lugares más emblemáticos del Parque de María Luisa, presenta estos días una estampa un tanto repulsiva. La lámina de agua aparece completamente cubierta de algas. Este hecho, que se repite de manera frecuente con la llegada de las altas temperaturas, depara curiosas estampas, como las dificultades para nadar de los numerosos patos que pueblan el estanque.

Además, la imagen que se llevan los turistas y sevillanos que visitan este espacio BIC, creado por el arquitecto paisajista francés Jean-Claude Nicolas Forestier, no es la mejor, denotando cierta dejadez y falta de mantenimiento y conservación.

Expertos, como el paisajista Ricardo Librero y el ex adjunto a la jefatura de Parques y Jardines del Ayuntamiento, José Elías, han explicado que la aparición de algas es hasta cierto punto normal con la llegada del calor y se pueden prevenir con alguicidas. Surgen al combinarse la luz con el nitrógeno procedente de la materia orgánica presente en el agua, que se pueden generar por la putrefacción de las hojas, tierra, polvo o las heces de los animales. Lo que no debería pasar es que se generara en esas cantidades y que no se retire.

Dos pequeños patos tratan de abrirse paso entre las algas. Dos pequeños patos tratan de abrirse paso entre las algas.

Dos pequeños patos tratan de abrirse paso entre las algas. / José Ángel García

Librero ha explicado a este periódico que este hecho está motivado por no depurar el agua o no filtrarla con ultravioleta (UV). Además, también evidencia que en el estanque no hay peces, ya que éstos se comerían las algas. "En los estanques naturalizados para que no haya algas en el agua, en primer lugar, tiene que estar en movimiento (oxígeno), tiene que haber peces que se la coman y plantas que consuman el exceso de nitrógeno del agua", señaló Librero.

El estanque completamente cubierto. El estanque completamente cubierto.

El estanque completamente cubierto. / José Ángel García

Este experto incide en que si el agua se estanca siempre habrá algas, por lo que es fundamental que recircule, se filtre con UV, o haya alguna fuente o cascada para oxigenarla. Además, hay que introducir peces y plantas acuáticas. "En los estanques árabes o renacentistas, por ejemplo, el agua estaba en continuo movimiento y se utilizaba para riego de los cultivos o volvía al río", concluye.

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