El asesino de Coria pide perdón a los familiares de la víctima

Moisés Rodríguez, 'el Canario', ejerce su derecho a la última palabra para dirigirse a los parientes de María del Carmen Mejías

Moisés Rodríguez Rodríguez, el Canario, en una foto de Facebook.
Moisés Rodríguez Rodríguez, el Canario, en una foto de Facebook.
Jorge Muñoz

07 de noviembre 2015 - 05:03

Moisés Rodríguez Rodríguez, el Canario, presunto asesino de María del Carmen Mejías Fernández, a la que asestó presuntamente dos golpes en la cabeza con un palo de madera en un paraje de Coria del Río, rompió ayer su silencio en el juicio para pedir "perdón" a la familia de la víctima, aunque uno de los familiares le espetó que "no lo aceptaba".

El incidente se produjo al término de la vista oral, cuando la magistrada que preside el tribunal del jurado le ofreció al acusado el derecho a última palabra. Aunque Moisés Rodríguez Rodríguez se había acogido en este juicio a su derecho a no declarar, sí hizo uso del derecho a última palabra para poner de manifiesto que lamentaba lo ocurrido y pedía expresamente "perdón" a la familia de María del Carmen Mejías.

En ese momento, uno de los familiares de la fallecida, que fue asesinada en la mañana del 4 de septiembre de 2014 en la finca La Cascajera -en el término municipal de Coria del Río pero en el lado del Guadalquivir más próximo a Dos Hermanas-, alzó su voz para espetarle que la familia "no acepta" el perdón del acusado. Cuando éste abandonaba la Sala de la Audiencia para ser conducido de nuevo a prisión, los familiares le increparon lanzándole gritos de "asesino".

La sesión del juicio comenzó la mañana de ayer con el visionado del vídeo sobre la reconstrucción judicial, en el que se observa cómo el Canario confiesa que asestó los dos golpes a la víctima, uno de los cuales resultó mortal de necesidad. Tras esta última prueba, la Fiscalía elevó a definitivas sus conclusiones provisionales, en las que reclama una condena de 20 años de cárcel por un delito de asesinato y otro año más por un delito de estafa, dado que al día siguiente del crimen el acusado cogió supuestamente la tarjeta de la víctima y sacó de una entidad bancaria 470 euros.

La Fiscalía hizo hincapié en su informe definitivo en que las pruebas aportadas en la vista acreditan, a pesar de que el acusado ha guardado silencio, la autoría del crimen. Según sostiene la fiscal, Moisés se sentía "acosado y asfixiado por el comportamiento de María del Carmen y ante el temor de que ésta pudiera llegar a provocar el fin de su recién iniciada relación sentimental" con otra persona, decidió acabar con su vida.

La fiscal retiró de la acusación la agravante de que el crimen se cometió en un sitio despoblado, aunque mantuvo la misma petición de condena porque entiende que el crimen fue preconcebido por el acusado y que la víctima se vio sorprendida por la agresión y no tuvo posibilidad de defensa.

La acusación particular que ejercen los familiares reclama una condena de 25 años de cárcel, al apreciar que en el asesinato concurre la agravante de ensañamiento, por haber aumentado deliberadamente el dolor y sufrimiento de la víctima.

Por su parte, la defensa de Moisés Rodríguez Rodríguez calificó los hechos como un delito de homicidio en el que concurre la agravante de arrebato, por lo que solicitó la pena mínima de diez años. La magistrada que preside el tribunal entregará el próximo lunes al jurado el objeto del veredicto, las preguntas a las que deben dar una respuesta motivada para determinar la culpabilidad o inocencia del acusado.

El Canario se acogió a su derecho a no declarar durante el juicio, pero el testimonio del jefe del Grupo de Homicidios fue contundente en señalarlo sin ninguna duda como el autor del asesinato de María del Carmen Mejías. Según la investigación policial, el Canario habría matado a su vecina porque temía que ésta, con la que había mantenido a menudo encuentros sexuales, le estropeara la relación de pareja que acababa de iniciar con otra mujer.

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