Por la Asunción de Cantillana a la portada del Cielo

Devoción. Una exposición en la Casa de la Provincia y un Congreso Mariano Internacional en Sevilla y Cantillana conmemoran los 75 años de la proclamación por el Papa Pío XII del dogma de la Asunción de la Virgen María

Una preferia con paraguas y abanico

El arzobispo de Sevilla, José Ángel Sáiz, con la alcaldesa de Cantillana, el hermano mayor, el párroco, el juez de paz y un concejal, junto a la carreta del Quintillo.
El arzobispo de Sevilla, José Ángel Sáiz, con la alcaldesa de Cantillana, el hermano mayor, el párroco, el juez de paz y un concejal, junto a la carreta del Quintillo. / M. G.

El río Guadalquivir baña la localidad de Cantillana. Siguiendo su curso, una relevante delegación local siguió el curso fluvial para plantarse a los pies de la Giralda y anunciar una efeméride fundamental: el 75 aniversario de la proclamación del Dogma de la Asunción de la Beatísima Virgen María en cuerpo y alma a los cielos por el Papa Pío XII. Sólo una devoción de ese calibre puede unir a tres personalidades tan diferentes como el Papa Pacelli, Juanito Valderrama y José Pérez Ocaña, el artista local que llevó la modernidad sin renunciar a la tradición a las Ramblas de Barcelona. Hoy se alumbra la Feria en Sevilla y ayer se iluminó el cielo en Cantillana.

La Casa de la Provincia acoge hasta el próximo 17 de mayo esta exposición monográfica sobre la Asunción de Cantillana que reúne distintas piezas patrimoniales, algunas nunca antes expuestas, como la sevillana carreta del Quintillo, un ejemplo de arte neomudéjar datado en 1921, obra de metal plateado con la firma de Antonio Amián y Austria. Junto a la exposición, este fin de semana se ha celebrado con un impresionante despliegue de ponentes el Congreso Internacional Mariano ‘Assumpta in Coelum’. Las dos primeras jornadas tuvieron lugar en la Casa de la Provincia con sendas visitas al final de cada una a la iglesia de Santa Catalina y el barrio de Santa Cruz; el congreso se clausuró ayer en la Casa de la Cultura de Cantillana. Pío XII (Roma, 1875- Castelgandolfo, 1958), pontífice entre 1939 y 1958, fue el Papa que proclamó el dogma asuncionista. La exposición cuenta con un cartel de la película ‘El padre Coplillas’, que Juanito Valderrama (Torredelcampo, Jaén, 1916-Espartinas, 2004) protagonizó con Dolores Abril y se rodó casi íntegramente en Cantillana. Uno de los cuadros de la exposición lo firma Ocaña (Cantillana, 1947-Sevilla, 1983). Uno de los textos de la muestra se abre con esta frase del artista cantillanero: “Cuando ella rompe el velo de aquel sepulcro y empiezan a salir palomas blancas y pétalos de rosa que empiezan a caer de la cúpula del altar mayor es maravilloso. Fellini y todos estos directores de cine cortos se quedan si vieran aquello, porque es para morirse”.

Otro personaje fundamental de la exposición es Francisco de Asís Arias Rivas. Este sacerdote local es el primer hijo de Cantillana que ha subido a los altares. Fue uno de los veinte mártires de la diócesis de Sevilla beatificados en la Catedral el 18 de noviembre de 2023. Nacido en Cantillana, fue asesinado el 1 de agosto de 1936 cuando era párroco en Lora del Río. El mismo mes y año que se llevó por delante a Blas Infante y Federico García Lorca. El padre Arias tiene un espacio específico en la exposición. Su madre, Asunción Rivas Martín, fue mayordoma de la Virgen desde principios del siglo XX hasta su muerte. Cargo que ocuparía después Concepción Arias, hermana del sacerdote, tradición que se mantuvo en su familia hasta los años ochenta.

El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, visitó la exposición en la primera planta de la Casa de la Provincia.

La recorrió acompañado por la alcaldesa de Cantillana, Rocío Campos, el hermano mayor de la Asunción, José Antonio Ortiz, el juez de paz, Antonio Barrera, el párroco de la Asunción de Cantillana, Manuel Martínez, y el diputado de servicios públicos supramunicipales, Gonzalo Domínguez. Con ellos se detuvo en piezas como la carreta del Quintillo; el simpecado rojo, de 1957, bordado en oro sobre terciopelo rojo atribuido al taller de las Antúnez; la demanda de plata, obra de Miguel Palomino cincelada en plata de ley; la nube del paso procesional, de 1971, madera tallada y policromada con la firma de Sebastián Santos Rojas; o el relicario del manuterio del Padre Arias, repujado en metal dorado por el orfebre Manuel Fernando.

La celebración más genuina de esta fiesta es la Subida a su Trono de la Virgen. El origen se sitúa en 1933 “cuando la Junta de Damas”, recuerda uno de los textos expuestos, “que regía la Hermandad decidió retirar a Nuestra Señora de la Asunción del altar mayor durante las celebraciones…”. Para darle énfasis a la Subida “el presbiterio de la parroquia asuncionista se convierte en un trasunto de la Gloria gracias a las escalinatas cubiertas de tules que simulan nubes donde más de un centenar de niñas vestidas de ángeles encarnan la corte celestial”.

Tras instituirse esta fiesta en 1933, se le añadieron otros festejos populares como las carreras de cintas a caballo o el desfile de caballistas y flamencas, de los que hay ejemplos gráficos que los ilustran en la Casa de la Provincia. Se dice que fue “la única fiesta durante veinte años que mantuvo el folklore andaluz en Cantillana, y que se hubiese perdido con la desaparición de la antigua feria de San Mateo”. A mediados de los años cincuenta, la hermandad adquirió la carreta del Quintillo para promocionar al simpecado el día de la Subida. Los visitantes pueden contemplar en la exposición los dos elementos, la carreta y el simpecado.

La ponencia inaugural la impartió el padre Stefano Cecchin, presidente de la Pontificia Academia Mariana Internacional de Roma. Diversos especialistas abordaron la presencia de esta advocación en Mairena, Utrera, Alcalá de Guadaíra o Priego de Córdoba. El historiador José-Leonardo Ruiz Sánchez habló del dogma asuncionista en la Sevilla del Cardenal Segura, que regía la diócesis cuando el Papa Pío XII lo proclamó. En un caso de curiosa homonimia, María Teresa Ruiz Barrera expuso la historia del convento de la Asunción de Nuestra Señora de Sevilla.

Asunción es el nombre de la calle que llega a la portada de la Feria de Sevilla y de la advocación que llega a ese paraíso de los devotos de Cantillana. La calle del Infierno en una, la calle del Cielo en la otra. El Congreso ha contado con expertos italianos como Giuseppe Giordano, que habló de esta devoción en Sicilia, y Giovanni Lanzafame di Bartolo, afincado en Sevilla, que todos los años cede las piezas del belén napolitano de la Caridad.

En el milenio de su fundación, Luis Cabeza Delgado y Silvia María Pérez se centraron en la devoción a la Asunción en el Reino de Sevilla. Enfoques artísticos como la Asunción en la iconografía de Julio Romero de Torres (Fuensanta García de la Torre) o la influencia de Murillo en la “pintura con agua” (Borja Atencia Flores). Antonio José Mellet, colaborador de Iglesia de Sevilla, se centró en los aspectos canónicos del dogma de la Asunción; Miguel Cruz Giráldez, en su presencia en la literatura española del Siglo de Oro. Aires de Levante en sendas ponencias sobre el simbolismo espacial y musical en el ‘Misteri’ de Elche o el murciano Salzillo y la Asunción del Monasterio de santa Verónica.

Es una fiesta con un fuerte protagonismo infantil. ‘Cuando los niños dibujan a la Virgen en los cielos’, se titulaba la ponencia de Pilar Pérez Camarero. El otrora mediático Padre Apeles (José Apeles Santolaria de Puey y Cruells) habló de ‘Pacelli y la última verdad mariana’. Una sobrina-nieta del pontífice, Giorgia Pacelli ‘nata’ Carolei, dio ya en Cantillana la ponencia de clausura.

Un repaso de la Asunción en los Santos Padres, en los Evangelios Apócrifos, en la obra de Fray Isidoro de Sevilla. Ramón de la Campa Carmona se centra en una ciudad que asiste en Año Jubilar a despejar la incógnita del nuevo Papa, el octavo desde Pío XII, con una ponencia en la que repasa la presencia de la Asunción en Roma, “culto, iglesias, retablos callejeros”. Presencias en Manila y en la Armada Española.

Tres nombres propios para la jornada de ayer, ya en Cantillana: ‘Del arte al cielo, devoción y vanguardia: José Pérez Ocaña’ (Javier García-Luengo Manchado); ‘Devoción de Juan Valderrama a la Asunción de Cantillana’ (Antonio Martín Pacheco); ‘El Padre Arias, el Beato de la Asunción de Cantillana’. Una de las obras presentes en la exposición tiene reliquias de Maximilian Kolbe, María Goretti y Antonio María Claret.

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