crimen organizado | esclarecidos un atraco y ocho robos con fuerza

La banda del acetileno

  • El grupo de delincuentes chilenos que reventó cajeros automáticos por toda Andalucía con explosivos caseros tenía su centro de operaciones en un piso del Parque Alcosa

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Poco se parece la plaza del Zocodover de Sevilla a la de Toledo, la más famosa con este nombre en España. En la ciudad castellana esta plaza es uno de los enclaves principales de la villa y su nombre hace referencia al mercado de bestias de la ciudad árabe, que se organizaba precisamente en ese espacio. La de Sevilla difícilmente albergaría un mercado medieval de este tipo porque, hasta su construcción en los años setenta del siglo pasado, era sólo un campo. Ahora es uno de esos espacios elípticos interiores característicos del Parque Alcosa, donde se alinean varios edificios de viviendas en torno a una rotonda central. Cada bloque tiene once plantas, a cuatro viviendas por piso. Pese a que en esta pequeña plaza hay, por tanto, cientos de domicilios, es un lugar bastante tranquilo. Ideal para pasar desapercibido.

Allí, en uno de los pisos más altos de uno de los edificios de la plaza, estableció su base de operaciones una banda de atracadores especializada en reventar cajeros automáticos con explosivos. Confeccionaban las bombas caseras con acetileno, un gas altamente inflamable. La banda la componían al menos ocho personas, seis de ellas de nacionalidad chilena. Su líder era un viejo conocido de la Policía española, Claudio Esteban Venegas Idígoras, nacido en Santiago de Chile hace 42 años. Idígoras y los suyos lograron hacerse con un botín de más de medio millón de euros reventando bancos de toda Andalucía. A mediados de febrero fueron detenidos en la operación Batería-Misuri, dirigida por el Grupo de Atracos de la Policía Nacional de Sevilla y en la que también colaboraron la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la comisaría de Jerez de la Frontera y el Grupo de Patrimonio de la Guardia Civil de Cádiz. Tres de los detenidos, entre ellos el líder de la banda, vivían en la plaza Zocodover de Sevilla.

El líder de la red era un atracador conocido, Claudio Esteban Venegas Idígoras

La Policía registró esta vivienda y un trastero ubicado en la carretera de Utrera, así como dos domicilios más de Jerez de la Frontera. En los cuatro registros se encontró material para fabricar las bombas caseras con las que detonaban los cajeros automáticos. Había cinco bombonas de acetileno, pinzas con cableado, varillas de metal, una batería de coche, válvulas, mangueras y tubos, así como máscaras de soldador y cepillos de soldadura. Los investigadores también hallaron herramientas y material para forzar puertas y los cajeros. Entre ellas había mazas, hachas, palanquetas, cizallas, cinceles, destornilladores, cinta aislante y linternas. La banda también disponía de unos disfraces, unas batas blancas con gorro, máscaras y guantes con las que intentaban no ser captados por las cámaras de videovigilancia ni dejar restos biológicos que pudieran ser recogidos después por la Policía Científica.

Además de todo este material, los delincuentes disponían de numerosa documentación falsa, como pasaportes, permisos de conducir y cartas de identidad, la mayoría de origen peruano, chileno e italiano, con los que alquilaban coches y pisos. También se les intervinieron cuatro vehículos y varias placas de matrícula robadas, ordenadores, teléfonos, dinero en efectivo, cuchillos y abrojos, una especie de armas caseras compuestas por varias púas metálicas que iban dejando en la carretera en su huida para pinchar las ruedas de los vehículos policiales en caso de persecución.

La operación se cerró el 17 de febrero con seis detenidos, cuatro de ellos de nacionalidad chilena. Cinco cayeron en Jerez, donde la banda también disponía de un domicilio. El cabecilla, Idígoras, cayó en esta vivienda, ubicada muy cerca de la Universidad y del estadio de Chapín. Con él fue detenido otro de sus socios, Jorge Luis L. F., de 28 años, que intentó huir y fue apresado poco después en las inmediaciones del domicilio. En la estación de tren fueron arrestadas Ángela Mabel F. F., de 41 años, y la única española de la banda, Macarena R. G. Son la mujer y la nuera del cabecilla, que presuntamente habría robado las llaves de un coche utilizado para cometer uno de los robos. El quinto arrestado en Jerez es un magrebí, Salah E. E., que fue detenido en un locutorio. El sexto miembro de la banda fue arrestado en el piso del Parque Alcosa. Junto a estos seis miembros, la Policía ha identificado a otros dos delincuentes que participaron en los atracos y robos, dos personas también de origen chileno que actualmente se encuentran en prisión en Portugal.

Entre los cargos que se les imputan están los de robo con violencia e intimidación, robo con fuerza, tenencia ilícita de explosivos, pertenencia a organización criminal y falsedad documental. El primero de estos delitos es un atraco que cometieron en una sucursal de La Caixa en Jerez, donde participaron cuatro atracadores. Uno de ellos iba armado con una escopeta y otro con un cuchillo, con los que amenazaron a los empleados y a un cliente y se apoderaron de más de 70.000 euros. Antes de huir, dejaron al director de la sucursal y a un cliente atados de pies y manos con bridas. Idígoras se dejó olvidada una gorra. La Policía supo quién era el atracador después de encontrar su ADN en esta prenda. Los investigadores creen que después se marcharon a Portugal, donde siguieron robando en viviendas, aunque algunos de los integrantes de la banda fueron detenidos. El líder reclutó entonces a otros dos compatriotas suyos, a los que pidió que vinieran a España desde Chile.

A partir de entonces se instalaron en Alcosa y comenzaron a reventar cajeros automáticos con bombas de acetileno. Los agentes han podido imputarles ocho asaltos cometidos entre octubre de 2016 y febrero de 2017. El primero fue un robo ocurrido el 13 de octubre en un cajero de Benacazón. Diez días después asaltaron otro cajero de la barriada Olivar de Rivero, en Jerez. El 18 de noviembre intentaron robar en un banco de la urbanización de Roche, en Conil de la Frontera. Como no lo lograron, reventaron al día siguiente otro cajero de la barriada del Colorado, en el mismo municipio. Un mes después, el 19 de diciembre, robaron en Lopera (Jaén). El 31 de diciembre volvieron a Jerez, donde explotaron el cajero de la clínica Asisa. El 23 de enero hicieron lo mismo en Antequera (Málaga). El último robo que se les imputa lo cometieron cerca de casa, en la avenida Ciudad de Chiva, en el Parque Alcosa, el 11 de febrero. Con todos estos robos se hicieron con más de medio millón de euros. Seis días después, la banda del acetileno quedó desmantelada.

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