Calle Rioja

Cuatro bodas y un buen mezcal

  • Después de presentar con Laura León la exposición ‘Murillo Fotógrafo’, De Lamadrid se embarca con el cámara y cocinero mexicano David Gallardo en una taquería

José Antonio de Lamadrid y David Gallardo, junto a un 'bodegón' de tomates y aguacates en la taquería La Lupe. José Antonio de Lamadrid y David Gallardo, junto a un 'bodegón' de tomates y aguacates en la taquería La Lupe.

José Antonio de Lamadrid y David Gallardo, junto a un 'bodegón' de tomates y aguacates en la taquería La Lupe.

EL nexo entre sus dos aventuras son esas dos bandejas, una con tomates, otra con aguacates, que parecen un bodegón. Porque José Antonio de Lamadrid (Sevilla, 1962) se ha reinventado dos veces este año, y en ambos casos bien acompañado. “Tantos años trabajando solo...”, dice ahora este fotógrafo, premio Andalucía de Periodismo. Su primera sociedad la formó con su colega Laura León, con la que presentó en Cajasol la exposición Murillo Fotógrafo, con más de veinte mil visitas a su particular reinterpretación de cuadros del pintor en su cuarto centenario.

Su segundo proyecto se llama La Lupe y es una taquería que abrió la semana pasada en la calle Feria esquina con Relator con su nuevo socio, David Gallardo (Mexicali, 1982). La Lupe le pusieron a la máquina de hacer tortillas –tortas para los tacos– que le mandó su padre desde México, en la frontera con Arizona, aunque les ha resultado mucho más eficaz una plancha de los chinos.

Dice un proverbio africano que “solos iremos más rápidos pero juntos llegaremos más lejos”. Delamadrid y Gallardo se conocieron camino de una boda en la serranía de Cabra. No iban como invitados. “Era uno de los encargos que teníamos cuando estábamos en el dique seco”. Reporteros nupciales, David iba con el video y José Antonio con la cámara. El camino era largo, muchas curvas, muchas horas de trabajo, demasiados invitados, y en el viaje de vuelta empezaron a darle forma al proyecto.

Delamadrid intentó sin suerte poner en marcha un proyecto de servicio de comidas en una playa de los Caños. “Me faltaba la licencia y cuando fui a ver al concejal de Playas no estaba el concejal ni mis papeles, le había dado la licencia a otro”. David Gallardo vino a Sevilla en 2006 para estudiar Audiovisuales. “Mucha fiesta, el primer año no aprobé ninguna”. Después se lo tomó más en serio, hizo Realización en el Néstor Almendros de Tomares. Se enamoró de una sevillana que le metió en la cabeza el mestizaje de los tacos. “No tenía dinero, no tenía local, y de pronto apareció el Lama en esa boda”.

“No lo puse con mi chica para no divorciarme”. Para eso están las bodas de terceros. Los nuevos socios, hijos de la cultura audiovisual, oficiantes icónicos de una boda en las estribaciones de la Subbética, se pusieron a buscar local. Este antiguo estanco de la calle Feria lo vieron un domingo a las nueve de la mañana.

A la inauguración acudieron el cantante Kiko Veneno y el productor cinematográfico Gervasio Iglesias. Además de los tacos y entrantes –frijoles y guacamole con totopos– tienen una variante de mezcal que haría las delicias del cónsul de Bajo el volcán: La Puritita Verdad, Verde Momento, Santo Infierno, Alacrán.Tienen tacos para veganos y delicias como la birria, palabra despectiva en España que en México evoca una ternera macerada en especies, crema de aguacate, cebolla morada y salsa de chile habanero. “La primera vez que volví a México, me recogió mi padre en el aeropuerto y lo que más me apetecía era tomarme una birria. Mi padre era médico y se conocía todas las taquerías de Tijuana”. Esta ciudad donde Orson Welles rodó Sed de Mal está separada de su Mexicali natal por el valle de La Rumorosa.

La Lupe es la última novedad de la calle Feria. Ayer se pasó por el local Rafa Iglesias, el ilustrador del barrio, y Juan Cruz, de Diwap, les hará una ilustración alusiva a este aféresis de la Virgen de Guadalupe. La carta de la Lupe está llena de guiños culturales entre los dos lados del Charco. El taco, dice David, es una creación prehispánica. El mole poblano nace en los conventos. Y el pico de gallo tiene los tres colores de la bandera mexicana: el verde del pimiento, el rojo del tomate, el blanco de la cebolla. Los colores de la bandera de Italia al revés. De la pasta al taco. “El pico de gallo es como la piriñaca gaditana con jalapejo”, dice De Lamadrid, que nunca ha estado en México. “Fui a Nueva York a recoger el premio de un colega”.

Delamadrid se sumó al cuarto centenario del nacimiento de Murillo con Laura León, reportera de guerras, y ahora con su socio mexicano se suman al medio milenio del viaje de Magallanes y Elcano, que salieron de Sanlúcar buscando las especias. El mole poblano lleva chocolate, pimienta, plátano macho, almendra tostada, ajonjolí. “Mi chica trabaja en una tienda de especias y las tiene todas”. David encontró a su Malinche en Sevilla. En La Lupe tienen de ayudante a Beatriz, hija del Lama. “Ella hizo Audiovisuales y me contrató para una peliculita”, cuenta su padre, que ahora la ha contratado a ella.

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