Sevilla aguanta el embate de la borrasca 'Leonardo' con la vista puesta en el arroyo Miraflores

La crecida del arroyo puso en alerta a los servicios de emergencias en la ciudad, que cerró la SE-20 y activó desvíos en Valdezorras

El viento derribo más árboles y ramas que obligaron a restringir el tráfico en algunos puntos

Alerta por las lluvias de la borrasca Leonardo en Andalucía, en directo

EL arroyo Miraflores a su paso por la barriada de Valdezorras.
EL arroyo Miraflores a su paso por la barriada de Valdezorras. / Antonio Pizarro

La borrasca Leonardo ha pasado este miércoles por Sevilla como se le esperaba, sin estridencias, pero con la persistencia suficiente como para poner a prueba la ciudad. Desde la madrugada y primeras horas, la lluvia y el viento fueron marcando el pulso de una jornada gris, con incidencias encadenadas, carreteras cortadas y una vigilancia constante sobre ríos, arroyos y grandes avenidas, en una provincia que se mantuvo en alerta amarilla por lluvias y rachas de viento.

El agua, caída sin violencia pero de forma continuada, fue ganando terreno en los cauces. En la capital, la crecida del arroyo Miraflores obligó a cortar completamente la SE-20 en ambos sentidos, uno de los principales anillos de circulación, y a activar desvíos en el entorno de Valdezorras, donde se cerraron al tráfico la calle Camino de los Indios y otras vías próximas. A primera hora, el tráfico ya buscaba rutas alternativas mientras Policía Local y Protección Civil mantenían una vigilancia permanente sobre el cauce, “controlado por ahora” –según aseguró el alcalde, José Luis Sanz–, pero bajo estrecha supervisión ante la evolución de las lluvias.

A medida que avanzaba el día, el protagonismo pasaba del agua al viento. Las rachas, cada vez más intensas, comenzaron a sacudir el arbolado urbano, uno de los puntos más sensibles en episodios como este. Ya por la mañana, los servicios municipales actuaron por la caída de varios árboles en la avenida de Los Gavilanes y en las calles Parque de los Alcornocales y San Juan Bosco. Por la tarde, la escena se trasladó a la avenida de la Palmera, donde la Policía Local tuvo que activar desvíos y cortar dos carriles ante el riesgo de caída de una palmera, mientras el servicio de Parques y Jardines trabajaba para asegurar la zona.

La imagen se repetía en distintos puntos de la ciudad. Operarios revisando copas de árboles, agentes regulando el tráfico y vecinos atentos a los avisos oficiales se han convertido en la tónica general del día. En consecuencia, el Ayuntamiento decidió paralizar la recogida de naranjas para destinar todos los recursos disponibles a tareas preventivas.

“La prioridad no eran ya las ramas caídas, sino las que podían caer”, insistían desde el gobierno local.

El balance provisional refleja una jornada intensa para los servicios de emergencia. Desde la medianoche del martes, se gestionaron 573 incidencias en la ciudad, de las cuales 303 estuvieron directamente vinculadas a la borrasca, principalmente por caída de árboles y ramas, saneamientos y pequeñas inundaciones en la vía pública. No se registraron daños personales de gravedad, salvo un herido leve en un accidente de tráfico en la Glorieta de los Marineros a primera hora.El dispositivo municipal se mantuvo reforzado, con más de 300 trabajadores de Parques y Jardines desplegados por la ciudad.

En lo meteorológico, las precipitaciones fueron moderadas, con acumulados que oscilan entre 5 y 25 litros por metro cuadrado en la capital, algo más elevados en puntos de la provincia como Aracena o el entorno del Tamarguillo, donde se superaron ligeramente los 26 mm. El sistema de saneamiento funcionó bajo la supervisión permanente del Centro de Control Operativo (CCO), que ajusta el funcionamiento de las instalaciones más sensibles.

Según la información facilitada por el gobierno municipal, las estaciones de bombeo de aguas pluviales “operaron con normalidad” y los depósitos de retención “mantienen niveles muy bajos de ocupación”, un 8% en Kansas City y un 3% en Alameda.

La mirada, no obstante, se extiende más allá de la capital. En el plano hidráulico, los embalses de la red de Emasesa continúan desembalsando y se sitúan cerca de su máxima capacidad, con 605,75 hectómetros cúbicos almacenados, una cifra que garantiza el suministro durante varios años. El Gergal, Zufre y Melonares han alcanzado el 100%, mientras que Aracena, Minilla y Cala se mueven entre el 83% y el 87%. A pesar de este escenario, el alcalde descartó por el momento el cierre de las compuertas del Charco de la Pava, al encontrarse el caudal del Guadalquivir lejos de niveles críticos.

Con el Plan Territorial de Emergencias Municipal en Nivel 1 activo en Sevilla, el mensaje de las autoridades continúa claro y reiterado. Prudencia, evitar desplazamientos innecesarios y seguir únicamente información oficia son las tres claves que hoy volverán a marcar otra jornada delicada, en la que la combinación de lluvias persistentes, viento y una situación hidrológica exigente seguirá marcando el ritmo de la ciudad.

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