Calle Rioja
Francisco Correal
Cinco perros y un gato en busca de autor
Hace seis meses, el laboratorio farmacéutico en el que trabajaba Manuel Ruiz llamó a sus 30 delegados y comerciantes en Andalucía para que acudieran a Madrid. Quince de los treinta volvieron sin trabajo, entre ellos este sevillano. Todos recibieron una carta de recomendación donde la empresa manifestaba el motivo del despido, según recuerda este ex delegado: las subastas de medicamentos llevadas a cabo por la Junta de Andalucía desde 2012.
Esta medida otorga la exclusividad de la venta de un fármaco genérico a un único laboratorio, el que ofrezca el precio más bajo. Esto ha permitido ahorrar a la Administración pública unos 150 millones de euros desde su puesta en marcha, según confirman fuentes de la Consejería de Salud. El Estado ha recurrido esta práctica ante los juzgados y la decisión de si estas subastas son legales o no está actualmente en manos del Tribunal Constitucional.
Los miembros de la Asociación Española de Medicamentos Genéricos (Aeseg) no han participado en ninguna de las siete subastas celebradas hasta ahora, reduciendo así sus ventas en Andalucía. "Los despidos no nos sorprendieron, era algo que esperábamos", señala Manuel Ruiz. "Yo pasé de ofrecer 360 líneas (productos) a 30".
Esta media también afecta a los farmacéuticos, que están obligados a vender el genérico del laboratorio que haya ganado la subasta. "¿Dónde está mi libertad como profesional? ¿Por qué no puedo dispensar el fármaco que yo considere mejor para mi paciente", apunta un técnico de farmacia que prefiere mantenerse en el anonimato.
Varias de las boticas consultadas relatan anécdotas de pastillas que se rompen con facilidad; pacientes descontentos porque el genérico dispensado "de forma obligatoria" no le hace el mismo efecto que antes; pensionistas que creen que les están engañando en la farmacia porque la caja no es del mismo color que la que tomaba con anterioridad; y problemas de desabastecimiento. "Tengo un paciente que asegura que se toma tres pastillas diarias de Alprazolam Aurobindo, el genérico del Trankimazin, y dice que no se duerme, que no le hace efecto", explican en una farmacia.
Los laboratorios que se presentan a las subastas deben garantizar el abastecimiento del genérico, un compromiso que queda registrado en un contrato. Pero esto no siempre ocurre. El último caso oficial ocurrió esta primavera, cuando el laboratorio de origen indio Ranbaxy, al que la Junta de Andalucía ha concedido la exclusiva del suministro del antihipertensivo genérico Valsartan, anunció que estaría tres meses sin abastecer este fármaco, alegando problemas con la producción.
En estos casos, y con la autorización del Servicio Andaluz de Salud (SAS), las farmacias sí pueden dispensar un genérico fabricado por otro laboratorio. "Esto nos obliga a realizar un doble pedido, por lo que tenemos doble gasto y doble estocaje", anota el farmacéutico de Los Pajaritos. "Y los medicamentos tienen fecha de caducidad", recuerda.
Fuentes del sector señalan que, en algunas ocasiones, la Junta no paga a las farmacias los medicamentos dispensados de otros laboratorios cuando hay desabastecimiento del que tiene la exclusividad del producto porque, a pesar de que en el sistema queda registrada la falta de fármacos, la información no llega a la Administración.
Los profesionales se quejan también de la falta de representantes de estos laboratorios en España a los que poder dirigirse en el caso de algún problema. Desde la primera subasta, en enero de 2012, hasta la última, celebrada el pasado mayo, los laboratorios que más concesiones han adquirido son el sueco Bluefish Pharma, la alemana Aristo Pharma y los laboratorios de origen indio Aurobindo S. L. y Ranbaxy S. L., al que la Agencia del Medicamento Americana le impuso una multa por no cumplir la normativa de fabricación. Españolas, destacan Industria Química y Farmacéutica Vir, con sede en Madrid, y la catalana Uxafarma. Este periódico intentó sin éxito conocer la opinión al respecto del Colegio de Farmacéuticos de Sevilla y de la Confederación Empresarial de Oficinas de Farmacias de Andalucía (Ceofa).
La subasta de medicamentos no es el único aspecto que está perjudicando la rentabilidad del sector. Los empleados de las farmacias encuestadas por este medio apuntan también la bajada de precios de los medicamentos financiados como otra de las causas de su crisis que, en algunos casos, según fuentes del sector, pasan a costar un 50% menos de un día para otro. "Tenemos que vender el doble de medicamentos para poder ganar lo mismo que antes".
En este sentido, el último informe del Grupo Cofares, la principal distribuidora de medicamentos en España, señala que la factura farmacéutica en oficinas comunitarias se estancó de nuevo en 2014. La cifra alcanzada al cierre del ejercicio anterior fue de unos 9.300 millones de euros, una cifra similar a la de 2004, a pesar de que el número de dispensaciones se incrementó (8 millones más de recetas).
Este informe también apunta que el gasto farmacéutico creció un 2,1%. "Con las recetas electrónicas el SAS sí se ahorra dinero, pero somos nosotros, los farmacéuticos, los que hemos tenido que invertir en un nuevo sistema informático y pagar entre 400 y 500 euros cada vez que se estropea la impresora láser y el lector de tarjeta", se queja un técnico de farmacia del distrito Cerro Amate.
Otros empleados del sector consultados mencionan también el tema del copago sanitarios. Los pensionistas, que antes no pagaban nada, ahora deben abonar el 10% de cada receta, con un tope mensual en función de su renta. "Esta medida le resta poder adquisitivo a los pensionistas y no adquieren tantos productos de parafarmacia como antes", apuntan fuentes del sector. "Se acabaron las vacas gordas, los grandes descuentos de los laboratorios ya no existen", menciona otro farmacéutico del Cerro-Amate. "El sector ya no es lo que era. Hay paro, algo que antes era impensable"
En 2012, el Gobierno central aprobó un programa de ayudas económicas dirigido a aquellas farmacias que facturan menos de 200.000 euros al año. A estas boticas, la Administración les concede una bonificación máxima de 830 euros mensuales, en función de su facturación.
La Junta Andalucía ha comenzado a aplicar este año esta ayuda. Según explican desde la consultora especializada en el sector farmacéutico TSL, con sede en Málaga, Andalucía ha sido la última comunidad autónoma en poner en marcha este programa. De los 870 establecimientos de la provincia de Sevilla, 21 tienen derecho a percibir esta ayuda, según indica TSL. En total, en Andalucía, se benefician 156 oficinas con una media de entre 400 y 500 euros al mes.
Sin embargo, pese a esta inestable situación económica, en 2014 se llevaron a cabo 44 operaciones de compraventa, donaciones o herencia de oficinas en Sevilla, un 29,4% más que el año anterior. Se trata de la cifra más alta desde el año 2007, cuando se efectuaron 106 traspasos. Sevilla acapara más del 30% de todos los negocios llevados a cabo en la comunidad autónoma.
De las 44 boticas que se traspasaron, 36 fueron operaciones de compraventa. Un dato significativo es que el 47% de éstas son parciales, es decir, de dos socios como mínimo. Sevilla es la provincia andaluza en la que hay más farmacias cuya titularidad está compartida con varios boticarios.
La consultora TSL apunta como una de las principales causas de este aumento en el mercado de traspasos la recuperación de la financiación por parte de las entidades financieras. Las conclusiones de esta entidad indican que esta mejora se mantendrá durante 2015, aunque esto no repercutirá en una subida notable de los precios de las licencias.
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