Calle Rioja

Un candidato a víctima de la Transición

  • Adolfo Suárez y Beltrán Pérez hablan sobre 40 años de la Constitución en un debate que se convirtió en una apasionada reivindicación de los artífices de la Transición

Adolfo Suárez Illana, junto al candidato Beltrán Pérez y el ex alcalde Juan Ignacio Zoido. Adolfo Suárez Illana, junto al candidato Beltrán Pérez y el ex alcalde Juan Ignacio Zoido.

Adolfo Suárez Illana, junto al candidato Beltrán Pérez y el ex alcalde Juan Ignacio Zoido. / Juan Carlos Muñoz

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OBJETIVOS comunes, sacrificios personales. La función clorofílica de la Transición, según la fórmula que ayer planteó Adolfo Suárez Illana, padrino de lujo del candidato del PP a la alcaldía de Sevilla, Beltrán Pérez, protagonistas de un coloquio sobre los 40 años de la Constitución que moderó el periodista Manuel Prieto en el Colegio de Médicos.

El hijo de Suárez y el hijo de Pérez. “Es sobrino de Javier Jiménez, el alcalde de Espartinas que se ha pasado a Vox”, decía con la voz pequeña un correligionario. Adolfo Suárez Illana tenía 14 años cuando se promulgó la Constitución, que en tres semanas cumplirá cuatro décadas. Beltrán Pérez sólo tenía cuatro años. El viernes cumple 44, de la quinta de Susana Díaz, el mismo día que se inicia la campaña electoral de las andaluzas.

“Estoy en Génova desde ayer”, diría el hijo del primer presidente del Gobierno de la democracia para referirse a la sede del PP. En el callejero donde su padre ocupa una avenida junto al real de la Feria, la antigua calle Génova es la Avenida de la Constitución. Cuarenta años que algunos ponen en cuarentena. “Hay que desmontar esa falacia”, dijo Beltrán Pérez, “de que con la reforma de la Constitución habrá empleo, vivienda y mejorará la sanidad”.

Aquel adolescente que llegó a la Constitución con catorce años vio en su casa, que entonces era el Palacio de la Moncloa, una película para mayores de 18 años. “La gran estrella ese día era Santiago Carrillo. Mi padre le encargó a un militar de confianza, Joaquín Ariza, que se encargara de Carrillo”. Pasearon por los jardines de la Moncloa entre anécdotas y chistes. En un momento, el militar pidió hablar con el presidente, sacó la cartera y le mostró la fotografía de un hombre. Era su padre, y le dijo a Suárez que Santiago Carrillo había mandado fusilarlo. “La Transición no fue un pacto de olvido, fue un pacto de recuerdos de las atrocidades que todos cometieron”.

Si Podemos pone en marcha la ley de Víctimas de la Transición, Adolfo Suárez Illana les hace saber que “me apunten el primero, yo me considero una víctima de la Transición”. De esa filigrana con la que una dictadura dio paso a una democracia plenamente homologable en Europa.

En el apoyo al candidato a la alcaldía, el contexto devoró el discurso local. El constitucionalismo dejó en un segundo plano el municipalismo. Suárez Illana preside la Fundación Concordia y Libertad. Lo lleva en la sangre. En la catedral de Ávila, donde reposan los restos de sus padres, en el epitafio de su sepulcro se puede leer La concordia fue posible.

Beltrán Pérez le augura “otros cuarenta años” a la Constitución de diciembre del 78. “Otra falacia que hay que desmontar es la de que no ha sido refrendada por la juventud”. El hijo de Suárez dijo algo que con otras palabras ha señalado Felipe González, pareja de baile político de su progenitor. “La sociedad española está aletargada y estamos viviendo unos momentos críticos”.

En Cataluña sí al diálogo político “pero antes está el diálogo judicial, el que la hace la paga”. Contó en primicia al auditorio una reciente visita a Barcelona, donde representó a Pablo Casado. A su lado se sentó Xabier Trías, ex alcalde de Barcelona, que lucía un lazo amarillo. Como quiera que le pidieron al hijo de Suárez su opinión sobre el lazo, su “parte gallega” devolvió la pregunta para que la respondiera su vecino de mesa. Trías señaló que lo hacía “por un amigo que había estado dos meses de consejero de Interior y llevaba más de un año en la cárcel por un error político. Le dije que su amigo no estaba en la cárcel por un error político, sino por delincuente. Nadie está en la cárcel por motivos políticos. Al último lo sacó mi padre, lo digo con orgullo”.

Al populismo de Podemos, Suárez Illana le llama “comunismo”. Los conoce bien, vivió tres años en Venezuela, le agradeció a Juan Ignacio Zoido, sentado en primera fila, que en su época ministerial tramitara la llegada de muchos venezolanos a España. Conoció personalmente a Hugo Chávez. “Dicen lo mismo que él”.

Salió Franco, claro. “Hay una coalición de izquierda radical que ante la incapacidad para gobernar le da por sacar temas absurdos. ¿Qué hacer don don Pelayo, que tampoco era demócrata, o con los Reyes Católicos? Los franceses no tumban Les Invalides o la tumba de Napoleón. Las Pirámides de Egipto tampoco son un monumento a la democracia. Quien había sido amigo de Carrillo hasta su muerte decía que si tocan a Franco tocan a Carrillo”.

Pérez y Suárez hablaron de Andalucía. “Este Ferrari con un buen conductor gana todas las carreras”, dijo el candidato. “Dinero ha habido, no ha habido gestión”, remachó Suárez Illana.

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