El escaso botín de la capital: décimos de un cuarto y dos quintos premios

Las máquinas automáticas salvan a Sevilla de quedar desierta del sorteo. Un quiosco de las Tres Mil vende un boleto del 18102.

La administración de la calle San Eloy, celebra la venta del quinto premio con el número 00943.  Foto: Belén Vargas
La administración de la calle San Eloy, celebra la venta del quinto premio con el número 00943. Foto: Belén Vargas
C. Rocha · N. Márquez. · F. P. Ávila

Sevilla, 22 de diciembre 2015 - 10:36

Ya son 23 años los que lleva el Gordo de Navidad sin caer en Sevilla. Las administraciones de lotería de la capital tacharon ayer un nuevo 22 de diciembre del calendario y se tuvieron que conformar con premios menores y ver cómo la suerte se repartía por la provincia desde bien temprano. Dos quintos premios y un cuarto evitaron que Sevilla se fuera de vacío, sobre todo gracias a las máquinas expendedoras de décimos, que permiten que los números estén cada año más repartidos por el país.

El mayor botín se repartió en Pino Montano. Juan Ortega y Francisca Rubio llevan vendiendo lotería desde 1992 en su librería de este barrio situado al norte de la capital, pero se estrenaron ayer con el sorteo navideño. "El lunes por la noche vendí alguno. Se lo han llevado muy fraccionado porque era un número un poco raro". Ortega se refería al 71119, el cuarto premio del que distribuyeron "entre 15 y 20 décimos" a través del terminal, de donde ayer salieron ya algunos números para la lotería del Niño. "Es una pena que no hayan tocado los números de la casa, que se han vendido mucho más", se lamentaba el librero, que sin embargo se mostró satisfecho de los 300.000 ó 400.000 euros que calculan que han repartido "en un barrio de trabajadores".

El mismo espíritu tenía ayer Isabel Muñoz Casero, que regenta un quiosco con su nombre en el local 16 de la Avenida de la Paz, en Las Letanías y ayer repartió un boleto premiado con 6.000 euros. "Por fin vamos a salir en los medios por algo bueno", afirmó Muñoz, que vendió la semana pasada un décimo del 18102 -un quinto premio-, a través de su terminal electrónica. "A la familia que le haya tocado le ha solucionado la Navidad y yo creo que el año entero", apuntaba esta mujer, que lleva algo más de una década vendiendo lotería desde su quiosco situado en el límite de las Tres Mil. "A ver si así la gente se anima a comprar más décimos de las máquinas, que se venden peor", señaló en una mañana donde cambió la recarga de bonobuses por las preguntas de los curiosos.

El otro quinto premio vendido en Sevilla fue más generoso. Tres administraciones de lotería repartieron 126.000 euros del 00943. La más novata era Diana Jiménez Asensio, que regenta la administración de la Avenida de Málaga desde hace sólo dos años. "Era de una mujer mayor que se jubiló y me hice cargo yo. Siempre me ha gustado mucho la lotería y también me viene de sangre por mi padre, un gran coleccionista de lotería antigua". La administradora admitía estar "supercontenta" tras conocer que había vendido un billete completo del premio. "Yo ni me he enterado cuando ha salido el número, hasta que me han llamado de la Delegación para decirme que venían a poner el cartel".

La administración está muy cerca de los juzgados del Prado de San Sebastián. "Es una zona muy de paso. Aquí nos compra mucha gente de los pueblos, porque la estación de autobuses está al lado. También mucha gente que va a los juzgados, o que trabaja allí", apuntó la lotera. A mediodía de ayer, apenas había actividad, lejos del jolgorio habitual de los días de Lotería de Navidad. "No conocemos quién lo ha podido comprar, aquí desde luego no ha venido nadie".

La mañana fue más festiva en la administración de loterías de la calle San Eloy. La ilusión se dibujaba en la mirada de Daniel Fernández desde primera hora de la mañana. Este joven de 28 años se encargó del día clave en el despacho que regenta su madre, Ana María Aguilar, en la calle San Eloy. "Estamos en un lugar de paso, realmente no conocemos a los premiados", explicó Fernández, en cuyo local se vendió una serie completa del 00943.

Un pequeño error en la labor de los niños de San Ildefonso causó confusión en un primer momento, pero finalmente quedó claro. Un número bajo y poco atractivo, que también cayó en la administración de loterías del centro comercial Nervión Plaza, donde ayer se agolpaban los curiosos para seguir el sorteo por una pantalla allí instalada. En este caso también se trató de un décimo vendido por terminal electrónico. "No recuerdo si fue aleatorio o me pidieron la terminación", afirmó Víctor Moreno, que se estrenó en la Lotería de Navidad con el 00943 después de que en 2011 diese un premio de 121 millones en un sorteo del Euromillón.

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