"He estado tan cerca de esos monstruos que quería compartir este privilegio"

Los invisibles · Francisco Oliva

Llegó al Arenal en 1982 y en 1992 fue maquinista de la General en el Maestranza. De los muebles de cocina pasó a la cocina del bel canto, que lleva a lo que fue cárcel del Pópulo, el mercado del Arenal.

Francisco Oliva, en el escenario de 'Sevilla de Ópera' instalado en el interior del mercado del Arenal.
Francisco Oliva, en el escenario de 'Sevilla de Ópera' instalado en el interior del mercado del Arenal.
Francisco Correal

04 de agosto 2012 - 05:03

Giussppe Verdi le cambió la vida a este comercial de muebles de cocina. Francisco Oliva (Sevilla, 1958) entró de maquinista del Maestranza con Baile de máscaras y debutó en el coro del teatro con Rigoletto.

-¿Qué le llevó a la ópera?

-En 1982 abrí una tienda de muebles de cocina en el Arenal y en 1989 una fábrica en el Polígono Store. Uno de mis clientes era el jefe de los maquinistas del teatro de la Maestranza. El año 92, el de los fastos de la Expo, le pedí una entrada para ver a Plácido Domingo y Joan Pons en la producción de Baile de Máscaras del Metropolitan de Nueva York. Me dijo que no era posible y le pedí que me pusiera detrás del escenario. Así lo hizo, pero además me hizo un contrato, me tiré de cabeza y cerré la tienda y la fábrica. Fue un rentoy y lo gané.

-¿Y de las máquinas al coro?

-El 12 de octubre del 92 terminó la Expo, el 13 guardaron las cosas y el 14 nos dieron una cena. Una compañera me dijo que en mi próxima vida yo sería cantante de ópera. Yo no creo en la otra vida, le dije, yo canto en ésta. Me presenté a las pruebas y me eligieron. Soy bajo barítono desde 1994.

-¿Su perfil es operístico?

-Yo fui un niño yuntero que empecé a trabajar con diez años, el mayor de cinco hermanos, y cuando tenía catorce le dije a mi padre, que era pescadero en la Puerta de la Carne: papá, nunca más ni bares ni pescados. Nunca digas nunca jamás porque después abrí en el Arenal el bar El Pescaíto Frito que ahora es La Bottega di Figaro.

-Lo de niño yuntero suena a cuento de Dickens...

-Y a Miguel Hernández, al que yo leía por esos años. A la gente se le ha olvidado que hemos pasado tiempos muy difíciles; se olvida de que hay niños que empiezan a trabajar en el mundo mucho antes que yo y sostienen esta mierda de economía que tenemos.

-¿Qué relación hay entre el mobiliario de cocina y la ópera?

-La única que encuentro es que cuando mi tío me propuso, a mis 17 años, abrir una tienda de muebles de cocina en Triana, en López de Gomara, en los descansos me iba a su piso y escuchaba en su tocadiscos La verbena de la Paloma, La tabernera del Puerto, Agua, azucarillos y aguardiente. Y por la zarzuela fui llegando a la ópera.

-¿Cuál fue el montaje más complejo en su maquinaria?

-Quizás el de Otelo, que se cayó entero y provocó la muerte de una corista francesa y hubo bastantes heridos.

-¿Qué le lleva a crear Sevilla de Ópera?

-Cuando trabajaba de maquinista, estaba tan cerca de esos monstruos, de Plácido Domingo, de Alfredo Kraus, que soñaba con compartir ese privilegio con los demás. Montamos un escenario en el interior del mercado en el que no hay patio de butacas y donde los cantantes son cantantes, no son camareros.

-¿Lo del mercado es un guiño a su padre pescadero?

-Es un escenario costumbrista. El guiño es a Figaro con el número 15 que sale en la célebre ópera.

-¿No son malos tiempos (Golpes Bajos) para la lírica?

-El proyecto es muy ambicioso y espero que dé resultados a corto plazo. A largo plazo no podemos aguantar.

-¿Es compatible con el coro?

-He pedido un año de descanso.

-¿Con qué ópera se despidió?

-No la recuerdo. Sí recuerdo que me casé con una rusa, Tatiana Maslova, el día del estreno de El cazador furtivo. Ella se enteró una hora antes y mis padres al día siguiente.

-¿Le gusta cambiar de escenario en su vida?

-He sido muy precoz en todo. Con 14 años volví al colegio y con 16 me echaron por rojo. No era un colegio normal, era la Ciudad Juvenil Francisco Franco y en su claustro estaban el jefe de la escuela de Flechas de Aznalcázar y el jefe de los guerrilleros de Cristo Rey. Con esa edad yo era jefe de propaganda de las Juventudes Comunistas. Con 20 años ya estaba casado con la madre de mis hijas. Tomé la decisión cuando haciendo una guardia en San Fernando me dijeron que iba a ser padre de una niña.

-Cuando vino al Arenal en 1982 no estaban ni los cimientos del teatro...

-Me vine al barrio de los toros habiendo nacido en San Bernardo, el barrio de los toreros.

-¿La música marca sus aficiones?

-No he tenido nunca hobbys. Nome ha dado tiempo. Siempre puse el carro delante de los bueyes, pero hoy tengo algo, soy alguien.

-¿Qué ofertas se escuchan entre los puestos de carnes, pescados y hortalizas?

-Cuarenta minutos de El barbero de Sevilla, veinte minutos de canción napolitana y para rematar el programa un repertorio de zarzuela y canción española.

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