Calle Rioja
Francisco Correal
Cinco perros y un gato en busca de autor
Fontanero de día y comediante de noche. Manuel Gómez Kaky es uno de aquellos actores eternos que lleva el teatro en sus venas. Director de la Agrupación Álvarez Quintero, en 1993 dejó el mundo profesional de las artes escénicas en busca de un futuro más familiar y estable. "El teatro es muy efímero, no es una profesión con estabilidad y estás constantemente de gira". Sin embargo, el gusanillo le sigue picando. "No me arrepiento de haberlo dejado, aunque tenga mono, las giras te disparan la adrenalina", explica Manuel Gómez, "pero he encontrado en la agrupación Álvarez Quintero mi metadona". La compañía, a medio camino entre los amateur y los profesionales, se creó en 1945 "y es la agrupación más antigua de Europa que ha trabajado de forma ininterrumpida". Actualmente la forman actores de 8 a 80 años, muchos alumnos del Centro Andaluz de Teatro. El punto fuerte de la compañía es la comedia costumbrista, "una comedia de gran profundidad, si quieres te ríes, si quieres reflexionas, se trata de corregir los errores a través de la risa". Ahora están en pleno ensayo de Febrerillo el loco, de los hermanos Quintero, aunque también representan textos de Poncela o Muñoz Seca. Manuel ha sabido inculcarle el amor que siente por el teatro a su familia. Las siguientes generaciones se abren paso, y su hija Thalia, musa de la comedia, sigue sus pasos.
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