Críticas a las demoras en algunas citas para el seguimiento del cáncer de mama: "No es el cáncer, es la espera"

Anabel Cano critica demoras de casi dos meses en una cita preferente para acceder a fisioterapia para paliar las secuelas de su mastectomía

A su queja se suman las de otras mujeres por retrasos en citas para seguimiento o tratamiento

Las farmacias sevillanas se alían con las 'dragonas' para acompañar a las mujeres con cáncer de mama

Anabel Cano con una de las reclamaciones interpuestas en el Hospital Virgen del Rocío.
Anabel Cano con una de las reclamaciones interpuestas en el Hospital Virgen del Rocío. / EFE

"No es el cáncer lo que más daño me está haciendo ahora, es la espera". Así resume Anabel Cano, sevillana de 52 años, la situación que vive tras someterse a una mastectomía. Cano fue una de las mujeres afectadas por los errores en los cribados y hoy denuncia otra dura realidad: la espera para acceder a una rehabilitación que su cirujano calificó como preferente.

La sevillana fue derivada el pasado 28 de noviembre desde la Unidad de Ginecología y Patología Mamaria del Hospital Virgen del Rocío a la de Medicina Física y Rehabilitación al detectar su médico una grave pérdida de movilidad en el brazo. Sin embargo, la cita no llegó hasta el 20 de enero, casi dos meses después, aunque la mujer cuenta que, "tras mucho insistir", se consiguió adelantar al 16. En ese tiempo, Anabel ha presentado tres reclamaciones, los días 9 y 12 de diciembre y 9 de enero, según la documentación a la que ha tenido acceso este periódico, de las que, asegura, no ha obtenido respuestas.

"Estoy que no vivo del dolor", relata. "No puedo vestirme sola, ni ducharme, ni ponerme unos zapatos. No duermo, la medicación no me hace nada y nadie me da una explicación". Asegura que ha intentado contactar por teléfono en numerosas ocasiones, "pero no lo cogen".

Su testimonio refleja una queja recurrente entre las pacientes: faltan recursos pese al esfuerzo de la Administración por reforzar áreas clave. "Me dicen que no hay fisios ni rehabilitadores, que no hay hueco", explica. "Y mientras tanto, yo empeoro. Esto no es un retraso administrativo, esto es jugar con nuestra salud", remarca.

Anabel insiste en que su denuncia no va dirigida contra los sanitarios. "Los profesionales son maravillosos, hacen lo que pueden", subraya. "El problema es la gestión. No entiendo cómo se habla de refuerzos de personal cuando las citas no existen", apostilla. Este periódico ha contactado con el hospital, que ha declinado ofrecer una valoración sobre la queja de la paciente.

El testimonio de Anabel Cano se une al de otras compañeras que también han denunciado ante este periódico los tiempos de espera para obtener citas relacionadas con su tratamiento o recuperación. María Fernández ha presentado dos reclamaciones por no haber podido recibir el tratamiento de quimioterapia el mismo día que había sido citada "porque no había hueco".

Según ha podido comprobar este periódico, las dos reclamaciones se pusieron el pasado 2 de enero, pero se refieren a situaciones vividas el 11 de diciembre y el propio día 2. "Llegué por la mañana y me fui por la tarde sin tratamiento", relata. Sólo tras horas de espera, discusiones en el mostrador y la amenaza de nuevas reclamaciones logró que se le asignara una cita cerrada. "Estamos hablando de quimioterapia. Cada día que no me la ponen es un día en el que el cáncer puede avanzar", denuncia.

María, como Anabel, distingue entre el trato humano y el sistema. "Los médicos me han tratado bien, con respeto. Pero la organización es un caos. Nos hacen sentir como si fuéramos un número", destacan.

Ambas mujeres aseguran que sus casos no son excepciones y que hay otras pacientes, dentro y fuera de asociaciones como Amama, con incidencias similares. Las afectadas reclaman una respuesta urgente por parte de la administración sanitaria. "Venimos al hospital porque lo necesitamos, no por gusto", concluye Anabel. "Estamos luchando por vivir, y no debería ser tan difícil que nos atiendan a tiempo", sentencian.

Sus casos se enmarcan en una problemática más amplia derivada de los fallos de comunicación en el cribado de cáncer de mama. La presidenta de Amama, Ángela Claverol, cifró ayer en 338 las mujeres afectadas a día de hoy por incidencias relacionadas con esta crisis y reclama “un poquito más de foco” porque, según advierte, “la situación no se termina de arreglar”.

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