Metrópolis | Calle Felipe II

El cuarto rey mago que se quedó en el Escorial

  • Pulmonar. El año que viene se cumplirá un siglo de la rotulación de la calle con el nombre del ‘señor del mundo’, como llamó Hugh Thomas a Felipe II. Ya no están la Catalana de Gas ni la fábrica Flex (queda una oficina) ni el paso a nivel del tren.

La calle Felipe II une las barriadas del Porvenir y Tiro de Línea. La calle Felipe II une las barriadas del Porvenir y Tiro de Línea.

La calle Felipe II une las barriadas del Porvenir y Tiro de Línea. / Víctor Rodríguez

EL año próximo se cumplen 450 años de la única visita que Felipe II realizó a Sevilla. Pasó diez días del mes de mayo de 1570 acompañado de Ana de Austria, la cuarta y última de sus esposa. A todas sobrevivió. Entró a la ciudad por la Puerta de Goles, que a esa circunstancia debe el nombre de Puerta Real. Diez días en los que la ciudad organizó una Expo de artistas, buscones, comerciantes en la España de Lope, Quevedo y Cervantes.

En 2020 se convertirá en centenaria la calle que lleva el nombre del rey que fue dueño del imperio más grande del mundo. Felipe II (1527-1598) muere cuatro siglos antes de la pérdida de las islas Filipinas, que deben su nombre a este rey. El archipiélago donde murió Magallanes, que no pudo completar una vuelta al mundo que concluyó cinco años antes de que naciera Felipe II.Hijo de Carlos V y su prima Isabel de Portugal, que se conocieron en Sevilla y se casaron con un convite que se celebró en el Alcázar.También es Real el Pabellón de la Exposición del 29 que es como alfa y omega, según se mire, de la calle Felipe II. El portero del número 2 señala los avatares que vivió un local que ahora permanece cerrado. “Fue cine Felipe II, sala de fiestas Felipe II y discoteca El Doblón, de la que sólo quedan la reja y la escalera de entrada”.

Felipe II, el hombre que pudo reinar en el sentido más superlativo, no en el condicional de la novela de Kipling que llevó al cine John Huston, es el cuarto rey mago. El viernes por la noche salieron de las naves del misterio, ubicadas en la calle Diego de la Barrera, las carrozas que ayer llevaron la ilusión a las calles de Sevilla y de cuya dirección artística ha vuelto a encargarse Jesús Corral. Rey mago porque lo fue de casi todo el mundo conocido. Reinó hasta en Inglaterra. “Felipe fue proclamado rey de Inglaterra en su banquete de bodas en Edimburgo, un hecho que se suele olvidar en el reino inglés”, decía Hugh Thomas en su apasionada biografía El señor del Imperio. Los mejores biógrafos del rey que envió la llamada Armada Invencible han sido británicos: Geoffrey Parker (El rey prudente), Henry Kamen (El enigma del Escorial. El sueño de un rey) y el propio Thomas. “¿Rey prudente o Demonio del Mediodía?”, se pregunta Juan Eslava Galán en su libro La familia del Prado, donde aparece un retrato del monarca hecho por Sofonista Aguissola además de los de su mapa-mundi de cuatro esposas.

En la esquina de Felipe II con Bogotá estaba una de las quince fábricas Flex que hubo en España. Ahora sólo quedan unas oficinas en la planta baja. “Muchos vecinos recuerdan la fecha de la demolición, que fue en 1983”, cuenta Rocío, veinte años trabajando en Flex. “Estudié Periodismo y tal como me licencié entré aquí”. Flex y Pikolín, las grandes firmas del descanso en España, nacieron en Zaragoza.

“El paso a nivel estaba justamente aquí”. Lo señala con el dedo Manuel Halcón, sevillano de la Gran Plaza. Era el sitio donde la cruz de guía de Santa Genoveva hacía una venia simbólica en esta aduana ferroviaria que sigue sin verse. “Aprovecharon la infraestructura para el tren subterráneo que viene de San Bernardo hasta el apeadero de la Ciudad Sanitaria”. El de Cádiz. Ese límite de Felipe II se llama ahora Ramón Carande. Curiosa presencia junto al rey hijo de quien se consagró con el clásico del rey padre, Carlos V y sus banqueros. Felipe II y sus barqueros para este rey transoceánico que casi no salió de El Escorial. Halcón dice que lo más le gusta de Felipe II es que le lleva a sus dos cofradías, El Cautivo y La Paz. Los dos barrios que hermana, el Porvenir y el Tiro de Línea, dos segmentos sociales de la Sevilla del 29. Donde acaba Ramón Carande, perpendicular a Felipe II, está la calle que cambió tres veces de nombre: General Merry, Pilar Bardem, Nuestra Señora de las Mercedes. El rey Felipe II también fue destronado del callejero en 1931 para ser repuesto en 1937.

Antonio Guzmán es de la Puerta Carmona y Ana Ramírez de la Puerta Osario. Se casaron en 1970. Sus hijos Antonio y Moisés, segundo y sexto de una collera de siete, son jefe y empleado respectivamente de tres bares unidos al número 21. “Es mi número. Lo juego siempre a los cupones y a la lotería”, dice Antonio. “Todos son de la sub-21 menos yo que soy el Messi”. En 2007 abrió la abacería El 21 en este número de Felipe II. En 2011 La Tasquita del 21. Y en 2018, el restaurante El 21 en la calle Bogotá. 21 es múltiplo de siete, los hijos que tienen Antonio y Ana, los siete nietos en la apoteosis de los Reyes Magos. “Yo iba para astronauta, pero terminé de tabernero champion”, dice Moisés. En el 21 de Felipe II hay fotos de Dassaev y de Azkargorta. El padre de la saga, compadre del sevillista Moisés, hace filigranas en las casetas de Feria.En Felipe II hay dos quioscos de prensa. A mitad de la calle, el que regenta Sandra. En la esquina de esta calle con la avenida de la Borbolla, el que cogieron en 2004 Rosa Hernández y Juan Roig. Ella nació en 1978 en Sabadell. “Mi padre era de Guadix, pero lo destinaron a Cataluña como telefonista. Volvimos cuando yo era una niña y se me murió con 47 años. Es mi ángel”. Rosa vende las buenas noticias porque, como ella dice, las malas se venden solas. Tiene al lado una casa de estilo regionalista que fue sucesivamente sede de la Agencia del Flamenco, oficina de Acciona “y ahora han llegado unos jóvenes empresarios”. Viven sobre todo del cliente de paso. Ana Moreno, que trabajó en la cercana Casa Rosa (Medio Ambiente) viene desde La Negrilla para comprarle picos de Utrera. “El pan es de El Viso del Alcor”. Le regalo la cita de Proust: “Un periódico es un pan espiritual”. Una señora se lleva el coleccionable Grandes Mujeres. Preside el puesto una portada del ¡Hola! con la Amada Invencible: “Meghan y Kate frente a frente”. Ayer cambió al señor del mundo por los Reyes Magos para disfrute de Juan Antonio, su hijo de seis años.

La calle Progreso lleva a la parte trasera del Colegio de Médicos y a Casa Palacios, consulado soriano, uno de los bares más antiguos de la ciudad. Ya restauraron el Pabellón Real, primera sede institucional, no de prestado, de la Junta de Andalucía. Hierve de clientela Casa Abilio, quiosco que abrió en 1929, nueve años después de que se abriera esta calle Felipe II para ampliar la ciudad hasta la fábrica de Catalana de Gas. “Mi madre no nos dejaba ir a jugar por miedo a una explosión”, dice Moisés Guzmán, tabernero de una zona con bares de diseño: Plato Plató, La Ideal, La Antojería, Taberna La Auténtica.

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