Uno de enero, Dos de Mayo

Calle Rioja

Rótulo de la calle Dos de Mayo en la esquina con Velarde, héroe de dicha jornada.
Rótulo de la calle Dos de Mayo en la esquina con Velarde, héroe de dicha jornada.

03 de mayo 2010 - 05:03

ES una calle única. En un extremo de la calle Dos de Mayo, la Giralda. En el otro, el río. Los dos símbolos más impactantes de la ciudad, tal vez porque no existían todavía colegios de arquitectos. Hay un estudio de arquitectura y un bufete de abogados junto al restaurante ¡Viva la Pepa! Buena parte de la calle la ocupa un lateral del teatro de la Maestranza, aunque la única batuta que se movía ayer, 2 de mayo, en la calle Dos de Mayo era la del guardacoches.

No hay guirnaldas ni banderolas por la coincidencia de la fecha con el nombre de la calle. "Es un sitio privilegiado de Sevilla. Yo vivo en el centro sin estar en el centro". Antonio Castaño Castaño tiene 78 años y cinco nietos. Nacido en Cumbres Mayores, compró hace unos treinta años un piso en esta calle para que fuera cuartel general de sus cuatro hijos mientras cursaban estudios universitarios en Sevilla. Isabel terminó Farmacia; Ángela, Periodismo en la rama audiovisual; Rita es economista. "El único que no terminó es el varón", cuenta el padre. Que le aplicó la parábola del hijo pródigo. "Ahora está en el pueblo en una fábrica de embutidos y jamones con más de un siglo de existencia". Al piso que ocupó su prole llegó hace unos tres años el padre "por razones de salud". El reverso de las generaciones.

"Cuando me vine a vivir a la calle Dos de Mayo, lo primero en lo que pensé fue en Goya, nadie ha reflejado mejor el miedo, la angustia, la tragedia". Enrique Gibbs es escocés, "de cerca de Dundee", y trabaja de archivero en Reina Mercedes. Tiene en el piso un póster del partido Brasil-Escocia que se disputó en Heliópolis en el Mundial 82. Apunta mentalmente otros puentes entre sus patrias natal y adoptiva: el libro Ocnos, que Cernuda escribió en Glasgow, o la final de la Copa de la UEFA que en la misma ciudad escocesa disputaron el 10 de mayo de 2006 Sevilla y Espanyol de Barcelona. El crepúsculo de Antonio Puerta y Dani Jarque. Dos de mayo que murieron en agosto.

Una docena de jóvenes salen de una casa de la calle Dos de Mayo próxima al arco del Postigo. Se despiden en la esquina con Pavía, junto a las reales Atarazanas. Al fondo, se ve la torre de la Plata. "El piso lo encontramos por internet y hemos venido de despedida de soltero". El novio se llama Lolo Murillo, vive en Badajoz y el próximo 15 de mayo se casa en la capital pacense con Cristina, farmacéutica. "Han venido amigos de Madrid y hasta de Bilbao". Boda extremeña. Paisanos de Espronceda, que nació en Almendralejo el año de 1808 al que pertenece la fecha que rotula la calle porque allí estaba destinado su padre, militar de oficio.

Suenan las campanas de misa de doce y media en la capilla del Rosario, junto a la hermandad de las Aguas. En la puerta, una iamgen de fray Leopoldo de Alpandeire, que será beatificado en septiembre. En el interior, una placa en la que aparece el nombre de Manuel Chaves con motivo de la restauración de la capilla y la reapertura al culto el 11 de abril de 1992, nueve días antes de la inauguración de la Expo y de los días trepidantes en el teatro de la Maestranza. En la homilía, el cura cita a Rabindranath Tagore.

Por esas fechas previas al comienzo de la Exposición Universal llegó como vecino a la calle Dos de Mayo Fernando Pérez Royo, ex diputado a Cortes, catedrático de Derecho Financiero y Tributario. "He vivido en esta calle hasta hace seis meses. Ahora vivo en Velarde". La calle Dos de Mayo le remite al catedrático, uno de los pocos sevillanos que ha leído El Capital de Marx "a Oye, patria, mi aflicción, a Daoiz y Velarde, a Galdós, a Pérez-Reverte".

La calle Velarde hace esquina con la calle Dos de Mayo. La estatua de Daoiz, en la que ayer dejaron flores y gallardetes rojigualdas, junto al bar Dos de Mayo. Enrique Mesa, pintor de brocha gorda de Marchena, le pide la carta a un camarero. "Como es 2 de mayo, igual hoy dan gratis de comer", bromea. Ha venido con las dos Anas, su mujer y su hija, a pasar el domingo en la capital y por la tarde ir a ver ganar al Sevilla al Atlético de Madrid, "la niña en Preferencia, nosotros en Gol Norte". El pintor estuvo en las finales de Eindhoven y Glasgow.

Pasan turistas por la calle Dos de Mayo. Fernando Pérez Royo compra en el quiosco de Almirantazgo un coleccionable. Es el segundo de los ocho hijos de Pilar Royo. Detrás viene Javier, maratoniano y catedrático de Derecho Constitucional. Avanza la mañana. Abren el Bodegón El Arco.

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