Hay algunas fechas de la Historia que las carga el Romanticismo

Paco Robles, ayer, junto a las estatuas de Susillo en el palacio de San Telmo
Paco Robles, ayer, junto a las estatuas de Susillo en el palacio de San Telmo / Juan Carlos Muñoz
Francisco Correal

22 de diciembre 2016 - 06:45

Ninguno de los dos llegó a los 40 años. Los dos mueren un día 22 de diciembre. Gustavo Adolfo Bécquer, el 22 de diciembre de 1870, a la edad de 34 años, el mismo año que matan a Prim. Antonio Susillo, el 22 de diciembre de 1896, con 39 años. Paco Robles, en su novela La maldición de los Montpensier (Algaida), mantiene que esa coincidencia necrológica no es casual. Sobre todo por parte de Susillo, que aspiraba a convertirse en el Bécquer de la escultura. Bécquer nace en 1836 y Susillo en 1857. Dos décadas, una generación -y una República- de diferencia.

Hay un apellido como hilo conductor. Un apellido francés, Montpensier, del hombre que pudo reinar, como la película de John Huston basada en el relato de Kipling. Antonio de Orleans, el esposo francés de María Luisa de Borbón, la hermana pequeña de Isabel II. Para estupor de feministas, estas dos hermanas, hijas de Fernando VII, dan nombre a dos de los lugares más populares, visitados y fotografiados de Sevilla: el puente de Triana, que inauguró la propia reina Isabel; y el parque de María Luisa, que la infanta regaló al pueblo de Sevilla.

Susillo es de la estirpe de Bécquer, el libro de Fernando Ortiz. Bécquer y Susillo dan nombre a dos calles paralelas: separadas por Escoberos, cruzan perpendicularmente la calle Feria.

La novela de Robles, premio internacional de novela Solar de Samaniego con un jurado de lujo, está llena de paradojas. Un poeta y un escultor mueren un día consagrado por los españoles a la Lotería de Navidad. Las albricias del Gordo en una novela que cronológicamente arranca con la Gorda, nombre popular de la Gloriosa, la revolución de 1968.

Antonio de Orleans es hijo de Luis Felipe, último rey de Francia, que da nombre a un brandy de La Palma del Condado. María Luisa llega a Sevilla con 16 años: exiliada y embarazada. El relato la convertirá en la niña de luto, como el personaje de la película de Manolo Summers. Una Sevilla en la que aparecen personajes fundamentales como Cecilia Böhl de Faber o Marcelo Spínola.

El exilio francés es una constante de la política española; todos terminan en París, da igual el régimen imperante: Monarquía (Isabel II), Dictadura (Miguel Primo de Rivera), República (Diego Martínez Barrio). Antonio Susillo también pasó por París, pero para saber qué le pasó allí hay que leerse la novela. Y por qué murió o se mató es lo que se pregunta el inspector Cranio en sus veladas de El Rinconcillo.

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