La población mayor en Sevilla

"Hemos ganado 20 años de vida"

  • La Fundación Doña María defiende el papel activo de los mayores

  • Las mujeres suponen el 60% de esta población

Una persona mayor conversa con un quiosquero. Una persona mayor conversa con un quiosquero.

Una persona mayor conversa con un quiosquero. / Belén Vargas

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La tercera edad en Sevilla la protagonizan mujeres que se mantienen en activo. Se trata, a grandes trazos, de la radiografía que resulta del estudio llevado a cabo por la Fundación Doña María. El director técnico de esta entidad local, Pedro Vázquez, explica que la diferencia numérica de géneros en la población sevillana no es muy acusada. Esta distinción, sin embargo, se agudiza entre quienes tienen más de 65 años. En dicho colectivo los hombres suponen el 40% y las mujeres, el 60%.

Vázquez reivindica el papel de los mayores en la sociedad sevillana. “El protagonismo demográfico de estas personas no debe entenderse como un problema, sino como una oportunidad”, incide el especialista, quien destaca que la población envejecida obedece a dos factores: la bajada de los nacimientos y el aumento de la esperanza de vida. “Hemos ganado 20 años”, apostilla. “Un hecho histórico” que debe aprovecharse.

Dentro de las personas mayores debe subrayarse la importancia de los gerontolescentes, que agrupa a casi 70.000 sevillanos, el 10% de la población de la ciudad. Tienen un papel muy activo. Estos ciudadanos, en su mayoría, están libres de cargas económicas (como la hipoteca), laborales y familiares. Han jugado un papel fundamental durante la crisis. “Han sido amortiguadores de los efectos de la debacle económica”, incide Vázquez. Además, son imprescindibles en la conciliación familiar. “Se han vuelto fundamentales en el cuidado de los nietos mientras los padres trabajan”. Pero esta protagonismo no se limita al ámbito doméstico. Su actuación es más que visible en diversos sectores sociales. Ahí está el trabajo desempeñado en ONG como Cáritas o el Banco de Alimentos. El que llevan a cabo en los colegios profesionales, en las asociaciones de vecinos o en las hermandades. “Es la revolución silenciosa de las personas mayores”, sentencia el director técnico de la Fundación Doña María.

Ejemplos de vida activa más allá de los 65 hay muchos en la esfera pública. Ahí está, en el sector empresarial, Amancio Ortega, y en el de la literatura, Mario Vargas Llosa. En la política, sirve de referente la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, quien dirige el Ayuntamiento de la capital de España tras una larga y consolidada trayectoria como juez. Y en el plano religioso, el Papa Francisco, quien con 76 años accedió a la silla de Pedro y ha impregnado desde entonces de “aires nuevos” el mensaje de la Iglesia. A Vázquez le gusta destacar el caso de la sevillana María Galiana, profesora de literatura que, una vez jubilada, decidió dedicarse a la interpretación, una profesión en la que no ha dejado de recibir elogios.

Por tal motivo, desde la referida institución, se pide que Sevilla sea “ciudad amiga” de las personas mayores, para que “no se le de la espalda” a esta población. “Hay que buscar espacios de convivencia intergeneracional”. Vázquez advierte también de que los barrios más envejecidos, como Triana, Los Remedios y Nervión, deben contar con más herramientas para este colectivo, al tener un fuerte protagonismo entre sus vecinos. “Deben dinamizar los recursos como los centros de día y otros servicios, porque muchas veces no llegan a las personas interesadas”, subraya. En este punto, además, advierte del déficit “histórico” que padece la capital andaluza: “la falta de residencias”.

El informe elaborado revela que no se alcanzan ni las tres plazas geriátricas por cada 100 personas mayores. La tasa más alta, en este sentido, es la que se registra en las ciudades de Castilla y León, con más de siete plazas por cada 100 habitantes mayores de 65 años. La Fundación Doña María incide en la necesidad de mejorar estas cifras en una ciudad que tuvo el honor de contar con el primer centro dedicado a los ancianos de Europa, el antiguo Hospital de San Bernardo, situado en la calle Viejos. “Es entendible que en una ciudad tan turística como ésta los inversores prefieran emplear el dinero en hoteles u otros negocios relacionados con la primera industria, pero no debe olvidarse la gran cantidad de personas mayores que viven en Sevilla y que la atención geriátrica también es un excelente nicho de mercado”, añade Vázquez.

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